LA UNESCO MOVILIZA AL PÚBLICO
JAPONÉS
EN FAVOR DEL PATRIMONIO AFGANO
Tokio / París,
25 de julio - En momentos en que los afganos han empezado a
reconstruir su país con ayuda de la comunidad internacional,
es más necesario que nunca sensibilizar a la opinión
pública de los países donantes a las necesidades
de Afganistán. La rehabilitación del patrimonio
afgano, que hoy se halla en grave peligro, dista mucho de ser
un lujo innecesario y puede contribuir a que este pueblo desgarrado
por 23 años de guerra recobre una identidad común.
Con esta perspectiva, la UNESCO y varios interlocutores japoneses
organizan el 29 de julio en Tokio un simposio internacional
sobre el tema "La cultura afgana: intercambios internacionales
y cultura búdica". Este coloquio, en el que participarán
el Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, y varios
especialistas mundiales del patrimonio afgano, tiene por objetivo
alentar a los japoneses a que apoyen los esfuerzos desplegados
para salvaguardar ese patrimonio.
Aunque el público en general apenas lo conoce, el patrimonio
cultural de Afganistán es de una riqueza extraordinaria
y constituye un testimonio de las influencias persas, griegas,
budistas, hindúes e islámicas en las artes de
este país. El primer encuentro importante entre Oriente
(la civilización india) y Occidente (la civilización
helenística) se produjo en Afganistán e hizo surgir,
en el valle de Bamiyán y en otros lugares, una iconografía
búdica inspirada en el arte griego que se propagó
después por China, Corea y Japón.
Habida cuenta de los numerosos vestigios destruidos por la guerra,
la comunidad internacional se está movilizando bajo los
auspicios de la UNESCO para tratar de salvar lo que todavía
es posible rescatar. A finales de junio, el minarete y los vestigios
arqueológicos de Djam se inscribieron tanto en la Lista
del Patrimonio Mundial como en la Lista del Patrimonio Mundial
en Peligro. Este sitio islámico del siglo XII, que está
situado en la parte occidental del centro del país y
alberga el segundo minarete más alto del mundo (65 metros),
sigue siendo objeto de saqueos. La inscripción simultánea
del minarete en las dos listas es un procedimiento excepcional
que se explica por el notable valor del sitio y por los graves
peligros que se ciernen sobre él. En Tokio, Koichiro
Matsuura entregará el certificado oficial de inscripción
del sitio al ministro de Cultura afgano, Sayed Makhdoom Raheen,
A finales de mayo pasado, varios gobiernos entre los que se
contaban los de Japón, Grecia, Italia y Alemania, y algunas
organizaciones no gubernamentales como la Fundación Aga
Khan y la Fundación Hirayama, prometieron conceder siete
millones de dólares para salvaguardar y reconstruir varios
museos, entre ellos el de Kabul, así como varios sitios
del patrimonio afgano, entre los que se cuentan los farallones
de Bamiyán y los monumentos de Djam, Herat, Ghazni, Balkh,
etc. En el transcurso de este seminario internacional organizado
por la UNESCO y las autoridades afganas, no se consideró
prioritaria la reconstrucción de los budas colosales
de Bamiyán.
El simposio ha sido organizado conjuntamente por la UNESCO,
la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio,
la Comisión Nacional Japonesa para la UNESCO, la Federación
Nacional de Asociaciones UNESCO de Japón y el periódico
Asahi Shimbun. Su celebración será simultánea
a la de la exposición "Afganistán una historia
milenaria", organizada a iniciativa del Presidente de la
Universidad de Tokio y Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO
Ikuo Hirayama, que se va a presentar en la capital japonesa
durante los meses de julio y agosto de 2002, con motivo del
Año Internacional del Patrimonio Cultural (2002).
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Contacto: Lucía Iglesias Kuntz
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