Comunicado
de prensa No.2002-52
APROVECHAR Y COMPARTIR EL SABER INDÍGENA: UN DEBATE
París, 22 de agosto - Nunca antes el saber indígena
había suscitado tanto interés y demanda a nivel
internacional, en sus aspectos político, cultural y financiero.
Y sin embargo, a menudo ese interés se traduce en abusos
más que en respeto por las comunidades e individuos afectados,
según la UNESCO. Ante la demanda de nuevos medicamentos,
variedades vegetales y animales y productos comerciales, científicos,
empresas y gobiernos de todo el mundo están investigando
el saber tradicional. Los poderes curativos de las plantas medicinales
conocidas por los pueblos indígenas Guaymi de Costa Rica
o los ingredientes utilizados por los sanadores de Sudáfrica
que pueden ayudar a hacer frente a las enfermedades relacionadas
con el sida como la tuberculosis. Es de entender que los conocimientos
indígenas hayan despertado gran interés fuera de
sus territorios. Pero, en este proceso, se han pasado por alto
con frecuencia las necesidades e inquietudes de las comunidades
indígenas que poseen ese saber.
En un momento en que
los derechos de propiedad intelectual de los indígenas
continúan siendo motivo de polémica, la UNESCO celebrará
un importante acto en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible
para poner de manifiesto la existencia de otras formas de proteger
y compartir los saberes tradicionales. Pueblos indígenas,
activistas del tercer mundo y una gran variedad de expertos científicos
y jurídicos procedentes desde Etiopía hasta Tailandia
liderarán los debates, previstos para el 29 de agosto de
2002 en la sala xx del Ubuntu Village, de las 9.30 a las 6.00.
Este acto se organizará conjuntamente con el Consejo Internacional
para la Ciencia (ICSU), la Fundación Tebtebba (un instituto
indígena de investigación y política internacional
con sede en Filipinas), y en cooperación con la Cámara
Internacional de Comercio.
Durante el acto, la UNESCO y el ICSU presentarán un informe
largamente esperado sobre el saber tradicional destinado a resolver
el candente debate que se ha producido en el seno de la comunidad
científica internacional. Hace diez años, en la
"Cumbre de la Tierra" de Río, los representantes
de los gobiernos se comprometieron a proteger y respetar el saber
y las prácticas indígenas y las comunidades tradicionales
en virtud del artículo 8(j) del Convenio sobre la Diversidad
Biológica y el Programa 21. Sin embargo, los progresos
realizados distan de cumplir las expectativas. Sólo la
definición del concepto de saber tradicional ha resultado
ya explosiva. En 1999, durante la 26ª reunión de la
Asamblea General del ICSU celebrada en El Cairo (Egipto), un pequeño
pero influyente grupo de científicos expresaron su preocupación
por que las recomendaciones oficiales sobre "el saber tradicional
y local" pudieran dar paso a una anticiencia y a una pseudociencia,
según informó la revista científica Nature
(14 de octubre de 1999).
Los delegados de los Estados Unidos,
por ejemplo, temían que los documentos y recomendaciones
que emanaron de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia (organizada
en Budapest por la UNESCO en 1999) pudieran alentar la expansión
de ideas creacionistas sobre los orígenes del hombre, especialmente
en las escuelas, en detrimento de la teoría evolucionista.
La Unión Astronómica Internacional también
manifestó su preocupación por la posibilidad de
que las nuevas medidas destinadas a proteger el saber tradicional
fueran manipuladas para solicitar un apoyo inadecuado a enfoques
pseudocientíficos de astrología, con menoscabo de
la astronomía. Así pues, antes de respaldar de forma
general el "saber tradicional", la Asamblea pidió
que un grupo de trabajo informara más detalladamente sobre
su definición y protección. Este informe final,
preparado por el ICSU y la UNESCO, será presentado el 29
de agosto.
Además de la elaboración del informe, se celebrarán
tres importantes reuniones en las que se estudiarán los
vínculos entre el saber tradicional y la gestión
de los recursos naturales, la educación formal y las amenazas
a la diversidad cultural, además de la necesidad de adoptar
medidas innovadoras para proteger los derechos de propiedad intelectual
de los pueblos indígenas.
En la primera reunión se destacará el acuerdo más
importante y controvertido sobre los derechos de los indígenas,
concluido recientemente entre el Gran Consejo de los Cree y el
gobierno de Quebec en el Canadá. Romeo Saganesh del Gran
Consejo liderará los debates explicando los motivos que
llevaron a las comunidades Cree a establecer un acuerdo para poner
fin a 25 años de oposición a la construcción
en el territorio de James Bay (norte de Quebec). Desde 1975, los
Cree han entablado diversas batallas legales para frustrar los
intentos de desarrollar la energía hidroeléctrica
en esta remota región de tierras vírgenes. Los Cree
mantenían que los diques harían estragos en el medio
ambiente y destruirían un modo de vida tradicional, en
el que los cazadores persiguen a los castores, caribúes
y alces durante el invierno y pescan y cazan gansos el resto del
año. Los Cree se granjearon un enorme apoyo internacional
y se convirtieron en un símbolo para los pueblos nativos
de todo el mundo.
Sin embargo, en febrero, el Gran Consejo llegó a un acuerdo
con el gobierno de Quebec en virtud del cual los nueve pueblos
Cree de James Bay recibirían 16 millones de dólares
este año, 30,7 millones en 2003 y 46,5 millones anuales
durante 48 años. A cambio, los Cree retirarán todas
las demandas que tenían interpuestas contra el gobierno,
que totalizaban 2.400 millones de dólares, por los planes
hidrológicos existentes para sus tierras. Además,
dejarían de oponerse a los proyectos de construcción
de nuevos embalses en los ríos Eastman y Rupert, sujetos
a la aprobación de las autoridades ambientales. Estos nuevos
planes incrementarán el suministro eléctrico de
Quebec, gran parte del cual, en torno a un ocho por ciento, se
exporta a los Estados Unidos. El acuerdo garantiza asimismo a
los Cree una parte de los puestos que se creen (estimados en 8.000)
y un mayor control sobre la tala de árboles y otros aspectos
de su economía. El 70 por ciento de los Cree que viven
en James Bay respaldaron el acuerdo en un referéndum celebrado
en febrero.
Romeo Saganesh del Gran Consejo
debatirá los aspectos fundamentales del acuerdo, en particular
la cláusula que garantiza la participación de los
Cree en las evaluaciones ambientales de los nuevos planes hidrológicos
de James Bay. A juicio de Saganesh, el acuerdo reconoce los derechos
de los indígenas a la tierra, así como el conocimiento
tradicional del medio ambiente. También participará
en el debate un representante del gobierno de Quebec, al igual
que Marie Roué, del Centro Nacional de Investigaciones
Científicas de Francia, que, a la cabeza de un equipo de
investigación, ha registrado los conocimientos ecológicos
de los Cree.
La segunda parte del acto se centrará en la preservación
del saber tradicional como recurso dinámico y vivo garantizando
su transmisión de una generación a otra. "En
la escuela, los niños indígenas se ven a menudo
confrontados a conocimientos, opiniones sobre el mundo y valores
que les son ajenos. Sus propios conocimientos están siendo,
implícita o explícitamente, denigrados, lo que contribuye
a crear un profundo sentimiento de alineación que en muchas
comunidades indígenas no deja de guardar relación
con los altos índices de suicidios que se dan entre los
jóvenes", afirma Douglas Nakashima de la UNESCO. "Sin
subestimar la necesidad de educación, hay un problema claro.
Si reconocemos la importancia de los conocimientos de los indígenas
para el desarrollo sostenible y la diversidad cultural, debemos
entonces proponernos la tarea de encontrar un equilibrio adecuado
entre conocimientos mundiales y locales en las aulas de todo el
mundo." Nakashima moderará los debates de esta reunión
en la que un variado panel de activistas y expertos universitarios
presentarán su trabajo destinado a incorporar los conocimientos
tradicionales en las aulas de Sudáfrica, Tailandia y Vanuatu.
Sudáfrica está borrando
de las aulas universitarias el legado del apartheid, donde los
sistemas y valores tradicionales africanos eran rechazados o desestimados
sistemáticamente a favor de la cultura europea, según
afirman expertos como Catherine Odora-Hoppers de la Universidad
de Pretoria y Otsile Ntsoane de la Universidad Noroccidental de
Sudáfrica. En opinión de estas especialistas, el
objetivo no es dejar de lado la cultura mundial, sino garantizar
también un espacio en las salas de conferencia a las epistemiologías
africanas. Durante el periodo postcolonial, la educación
"africanizante" despertaba un gran entusiasmo, un interés
que ha resultado difícil de aplicar sobre el terreno. En
una investigación realizada durante dos años en
el marco de un proyecto piloto, por ejemplo, se puso de manifiesto
que no existe un solo programa universitario impartido principalmente
en una lengua africana.
Los debates pasarán a centrarse en la situación
de los Karen y otros pueblos indígenas que habitan las
colinas del norte de Tailandia. Sakda Saenmi, director de la Inter-Mountain
Peoples Education in Culture in Thailand Association (IMPECT)
(Asociación tailandesa de educación y cultura de
los pueblos de las montañas), expondrá la labor
que lleva a cabo esta ONG para ofrecer cursos específicamente
destinados a los jóvenes Karen de las zonas rurales y distintos
de los planes de estudio oficiales. La juventud Karen está
sufriendo cada vez más una "crisis cultural",
según Saenmi."También está aumentando
el número de suicidios entre los niños y jóvenes
de las tribus, lo que es un claro indicio del profundo conflicto
interno que están viviendo...A la juventud se le enseña
a respetar la cultura tailandesa de su país, pero no a
respetar igualmente la cultura de su pueblo. De ahí se
deriva un sentimiento de inferioridad y de autonegación".
En esta reunión también
se analizará la ironía de la situación que
se vive en Vanuatu. Este país isleño del Pacífico
Sur, que está gobernado por sus indígenas, posee
una poderosa legislación nacional que reconoce la importancia
del saber y las instituciones tradicionales para gestionar los
recursos naturales y, sin embargo, el sistema educativo formal
sigue adscrito al modelo pedagógico clásico que
no incorpora la lengua, los conocimientos y la cultura indígenas
en los planes de estudio. "A causa de ello, existe una inquietante
incoherencia" afirma Russel Nari, funcionario superior de
políticas de la Unidad para el Medio Ambiente de Vanuatu,
que moderará las deliberaciones durante el acto. "En
la escuela se dice a los niños indígenas que su
futuro depende no del saber de sus padres y abuelos, sino del
importado de la tradición pedagógica occidental."
En la última reunión del acto se estudiará
una cuestión con gran carga política, a saber, la
bioprospección o la búsqueda permanente, principalmente
por las empresas farmacéuticas multinacionales, de preparaciones
comercializables a base de plantas medicinales. Para las poblaciones
indígenas de todo el mundo "la bioprospección
es sinónimo de explotación," en opinión
del Dr. Meto Leach de Nueva Zelandia, un bioquímico maorí.
Junto con el Sr. Hohep Kereopa, uno de los tradicionales sanadores
o tuhonga maoríes más respetados, el Dr. Leach presentará
un proyecto único de investigación para identificar
los componentes activos de las plantas medicinales maoríes,
reconociendo a la vez los derechos de propiedad de este pueblo.
Nueva Zelandia es un país
con una gran diversidad biológica y los Tuhoe maoríes
han creado un sofisticado repertorio de plantas medicinales. Este
nuevo proyecto de investigación reconoce formalmente la
propiedad maorí del conocimiento, la utilización
práctica y la explotación de plantas nativas utilizadas
por los Tuhoe. No obstante, si se elaboran y comercializan nuevos
medicamentos o tratamientos, se compartirán los beneficios:
el 40% irá al órgano de representación de
los Tuhoe , otro 40% se asignará a la junta de administración
de los maoríes de Nueva Zelandia, y la Universidad Waikato,
para quien trabaja el Dr, Leach, recibirá el restante 20%.
Por último, las investigaciones se centrarán específicamente
en desarrollar tratamientos para enfermedades crónicas
que afectan a los maoríes, como la diabetes, la hipertensión
y el asma. Estas disposiciones distinguen este proyecto de la
gran mayoría de los programas, en los que se intenta aprovechar
los conocimientos indígenas sobre las plantas medicinales
sin compartir los beneficios financieros o médicos.
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La reunión sobre el saber indígena y tradicional
tendrá lugar el 29 de agosto de 9h30 a 18h30 en Ubuntu
Village, Wanderers Club, Water Berry Room
Para más información, diríjanse:
- en Johannesburgo a Amy Otchet, enviada de la Oficina de Información
Pública de la UNESCO. Teléfono móvil:0828
580 718. E-mail :a.otchet@unesco.org
- Isabelle Le Fournis,
Oficina de Información Pública de la UNESCO: +33
(0) 614 69 53 72. E-mail:i.le-fournis@unesco.org