REDUCIR AL
MÍNIMO LOS RIESGOS DE DESASTRES EN LAS CIUDADES DEL PATRIMONIO
MUNDIAL SITUADAS EN ZONAS MONTAÑOSAS
París, 24
de septiembre - Algunos de los monumentos más inestimables
del mundo, así como miles de personas que viven en ellos
o en sus proximidades, se hallan en zonas montañosas
propensas a los desastres naturales. Según algunos cietíficos
el sitio monumental de Machu Picchu, que data del siglo XVI
y está inscrito en la Lista del Patrimonio, suspendido
a 2.430 metros de altura en la Cordillera de los Andes, está
amenazado de desprendimiento de tierras. Asimismo, algunos expertos
han pronosticado que el Valle de Katmandú (Nepal), otro
sitio del Patrimonio Mundial que contiene siete zonas de monumentos
diferentes corre el riesgo de ser víctima de un importante
seísmo.
Para tratar algunas
de las cuestiones suscitadas por la amenaza de que se produzcan
calamidades semejantes, la UNESCO, junto con el municipio de
Chambéry (Francia) y la Asociación Montanea, creada
con este motivo, que tiene su sede en el ayuntamiento de esta
ciudad, van a organizar del 25 al 27 de septiembre una conferencia
en Chambéry sobre el tema "Ciudades de montaña
del Patrimonio Mundial y riesgos naturales". Esta reunión
constituirá asimismo una contribución a las celebraciones
del Año Internacional de las Montañas de las Naciones
Unidas, que finalizará el próximo mes de diciembre.
Junto con los expertos que van a examinar las causas de las
calamidades naturales y a proponer medidas de protección
contra ellas, acudirán a la reunión alcaldes de
ciudades de montaña de mundo entero para compartir experiencias
y estudiar qué posibilidades de cooperación existen.
Según el
Informe Mundial sobre Desastres 2001, en el decenio 1991-2000
los desastres naturales causaron la muerte de 665.598 personas,
aunque es probable que esta cifra esté por debajo de
la realidad. Cada año las catástrofes naturales
afectan a más de 211.000 personas, de las cuales dos
tercios son víctimas de inundaciones. El número
de desastres de origen meteorológico (sequías,
inundaciones y tormentas, por ejemplo) se ha multiplicado por
dos desde 1996, mientras que los desastres geofísicos
(terremotos y erupciones volcánicas, entre otros) no
aumentaron en la última década. En ese mismo Informe
se dice que, si bien fueron las inundaciones las que causaron
daños más cuantiosos, los terremotos las siguieron
muy de cerca causando pérdidas por valor de 270 mil millones
de dólares.
Wolfgang Eder, Director
de la División de Ciencias de la Tierra de la UNESCO,
que es la principal organizadora de la conferencia de Chambéry,
dice que "las zonas montañosas son especialmente
propensas a los terremotos, especialmente cuando las montañas
son 'jóvenes' como las de la cordillera del Himalaya."
Esta cadena de montañas
empezó formarse hace unos 50 millones de años,
cuando la India, que por aquel entonces era una isla, entró
en colisión con Eurasia a una velocidad de 15 centímetros
por año. El choque empujó la placa tectónica
continental eurasiática elevándola, y por ese
motivo, explica Eder, "hoy en día se encuentran
en la meseta del Tibet, a 5.000 metros sobre el nivel del mar,
fósiles de animales que vivían en los fondos marinos."
La cordillera del Himalaya sigue todavía elevándose
a un ritmo de 1 centímetro por año. Una falla
se extiende a lo largo de toda esta cadena montañosa,
convirtiéndola en una de las zonas de mayor actividad
sísmica del planeta, en la que se registraron más
de 40 terremotos de una magnitud superior a 7 en la escala de
Richter entre 1911 y 1991.
De los temblores
de tierra que han sacudido la región del Himalaya, el
más intenso de los que se tiene memoria fue el terremoto
de Nepal-Bihar, que se produjo en 1934 y alcanzó una
intensidad de 8,4 en la escala de Richter. Causó la muerte
de más de 4.000 personas y destruyó el 25% de
las casas y algunos monumentos. Algunos expertos estiman que,
en esta región, el ciclo de las sacudidas sísmicas
de esta magnitud es de 75 años. Por eso afirman que es
inevitable que se produzca otro seísmo de gran importancia
en el Valle de Katmandú, aunque no sepan a ciencia cierta
en qué momento. Como la ciudad de Katmandú se
está extendiendo sin que se apliquen normas obligatorias
en materia de construcción y haciendo caso omiso de los
conocimientos arquitectónicos tradicionales, se prevé
que la pérdida de vidas y bienes sería varias
veces superior a la del desastre de Nepal-Bihar.
Los desprendimientos
de tierras, que se suelen producir después de lluvias
torrenciales, suponen otra amenaza para la vida de las personas
y las en las zonas montañosas. Cuando el hombre modifica
el medio ambiente, por ejemplo con la deforestación o
la construcción extensiva de terrazas, los riesgos pueden
ser mucho mayores. En julio del presente año, lluvias
de una intensidad nunca vista en los últimos seis lustros
provocaron inundaciones y corrimientos de tierras en Nepal,
ocasionando la muerte de 187 personas y aislando al Valle de
Katmandú del resto del país. Por otra parte, científicos
del Instituto de Investigación sobre la Prevención
de Desastres de la Universidad de Kyoto (Japón) observaron
recientemente en Machu Picchu que el terreno se está
deslizando a una velocidad de 1 centímetro por mes por
la pendiente situada a espaldas de este sitio inca.
Los riesgos de desastres
naturales suelen ser conocidos y se pueden tomar algunas medidas
preventivas para salvar vidas humanas, por ejemplo utilizando
materiales y técnicas de construcción pertinentes,
evitando las zonas propensas a inundaciones, etc. Sin embargo,
la protección de los monumentos históricos contra
los daños suele ser imposible. Según Peter Laws,
un consultor que trabaja en la Unidad para Asia del Centro de
Patrimonio Mundial, una medida positiva sería hacer acopio
de una documentación detallada de los monumentos y tesoros
artísticos para poder reconstruirlos si sobreviene una
calamidad. Asimismo, las autoridades locales podrían
preparar planes de acción contra
los desastres que comprendiesen servicios de emergencia para
impartir instrucciones sobre la forma de limitar los daños.
A este respecto, Laws dice que "en caso de inundación,
sería una lástima desperdiciar un tiempo precioso
en salvar estatuas de piedra, si se pueden poner antes a buen
recaudo manuscritos conservados en pergaminos, por ejemplo."
En enero de este
año, la UNESCO, ha contribuido al lanzamiento del International
Consortium on Landslides (ICL) con una serie de proyectos destinados
a reducir los riesgos. Desde 1999, la Organización colabora
con el Instituto de investigaciones para la prevención
de catástrofes (Universidad de Kyoto) en el ámbito
dela protección de sitios del patrimonio cultural y natural.
En junio de este año, el Centro del Patrimonio Mundial
de la UNESCO hizo entrega de 75.000 dólares a las autoridades
de la ciudad de Arequipa para contribuir al salvamento de su
catedral, que sufrió graves daños a causa del
terremoto que se produjo el 23 de junio de 2001 que causó
70 víctimas y dejó a 20.000 personas sin alojamiento.
En cambio, por una trágica ironía del destino,
otro famoso sitio del Patrimonio Mundial, Pompeya (Italia),
debe su excelente estado de conservación al hecho de
que la lava y la ceniza arrojadas por la erupción del
Vesubio el 24 de agosto del año 79 de nuestra era dejaron
a la ciudad y a sus habitantes "inmovilizados" en
el tiempo.
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La Conferencia se
celebrará del 25 al 27 de septiembre en el Centro de
Congresos de Chambéry. Si desean más informaciones
sobre este evento, consulten www.montanea.org o diríjanse
a "Association Montanea" - Teléfono: +33 (0)4
79 60 21 01 - Correo electrónico: m.marchal@mairie-chambéry.fr
Para más
información, diríjanse a
Peter Coles - Oficina de Información Pública -
Sección Editorial - UNESCO
Teléfono: +33 (0)6 14 69 54 98
Correo electrónico: p.coles@unesco.org