Comunicado
de prensa No.2002-77
LA UNESCO ESTIMA QUE LAS TECNOLOGÍAS
ESPACIALES SE DEBEN APROVECHAR PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE
París, 10 de octubre - Para
conocer mejor la vida en nuestro planeta, es menester contemplar
la tierra desde el espacio gracias a una constelación de
satélites cada vez más numerosa, a fin de poder
seguir de cerca la evolución de factores tan fundamentales
como los niveles de contaminación, la expansión
de las zonas urbanas y los riesgos de calamidades naturales. Durante
el Congreso Mundial del Espacio, que se celebrará del 10
al 19 de octubre en Houston (Texas, Estados Unidos), la UNESCO
va a poner de relieve cómo se pueden utilizar las tecnologías
espaciales en provecho del desarrollo sostenible, organizando
un importante taller sobre este tema y presidiendo algunas sesiones
relacionadas con el mismo.
Unos 35 eminentes científicos
y expertos técnicos de organismos de las Naciones Unidas
y del sector privado participarán en este taller organizado
por la UNESCO, las Naciones Unidas y la Federación Astronáutica
Internacional (IAF), que se va a celebrar del 10 al 12 de octubre.
La mayoría de las sesiones de trabajo del Congreso se dedicarán
a tratar cuestiones técnicas y financieras, mientras que
en el taller se abordarán las distintas maneras en que
las tecnologías del espacio pueden contribuir al desarrollo
- desde la observación de las aguas fluviales hasta la
previsión de los corrimientos de tierras. Una reciente
iniciativa conjunta de la UNESCO y de la Agencia Espacial Europea
(ESA), por ejemplo, se ha asignado el objetivo de observar por
medio de satélites los sitios del Patrimonio Mundial. Han
comenzado ya los trabajos para observar la evolución del
manto vegetal en los hábitat de gorilas de África
Central, y más concretamente en el Parque Nacional de Virunga
perteneciente a la República Democrática del Congo.
Uno de los organizadores del Congreso
Mundial del Espacio, el Subdirector General de la UNESCO, Marcio
Barbosa, que además es ingeniero espacial y Presidente
de la IAF (International Astronautical Federation) señala
lo siguiente: "Solamente cuando la humanidad se lanzó
al espacio y observó la tierra desde arriba, pudo por vez
primera contemplar su planeta como un sistema holístico
complejo dotado de una belleza excepcional y, al mismo tiempo,
afligido por los problemas creados por los propios seres humanos.
La UNESCO, en su condición de organización clave
de las Naciones Unidas y de principal foro mundial para la cooperación
intelectual, es perfectamente consciente de esos problemas".
En el taller de Houston se abordará
concretamente la cuestión de los métodos que se
pueden utilizar para mejorar la detección de datos sobre
el medio ambiente terrestre por medio de satélites. Países
con medios financieros muy distintos - Estados Unidos, Japón
y Francia, o la India, China, Brasil y Argentina - han invertido
en una constelación de satélites equipados con captores
ópticos, infrarrojos y radares para observar las características
de la tierra: topografía, tipología de los suelos,
geología del subsuelo, vegetación, aguas superficiales,
recursos litorales, océanos, temperaturas atmosféricas,
capas nubosas, contaminantes, etc. La observación por satélites
es a menudo el único medio de obtener datos fiables para
entender y prever los cambios atmosféricos, terrestres
y oceánicos, provocados por la naturaleza o el hombre.
No obstante, el reto que se plantea no estriba exclusivamente
en fabricar y lanzar satélites, sino en crear una red integrada
que pueda efectuar la gestión y el análisis de los
datos suministrados por ellos a lo largo de periodos prolongados
para compararlos con las observaciones realizadas en la tierra.
A este respecto el Sr. Barbosa
dice: "Ningún país puede de por sí solo
crear un sistema de observación verdaderamente mundial,
y ni siquiera proyectarlo. No se trata solamente de una cuestión
de imperativos financieros o de capacidad técnica. En efecto,
es también necesaria la existencia de una perspectiva internacional
e interdisciplinaria". Basándose en este razonamiento,
se creó en 1998 la Estrategia de Observación Mundial
Integrada (IGOS) con el objetivo de coordinar las actividades
de centenares de organismos de investigación. La IGOS está
dotada de un órgano central de decisión del que
forman parte 14 organizaciones asociadas, entre las que figuran
la UNESCO, la Organización Meteorológica Mundial
y el Comité sobre Satélites de Observación
de la Tierra, que representa a 23 agencias espaciales.
La IGOS ha empezado a crear comités
científicos para elaborar estrategias encaminadas a mejorar
la observación de fenómenos tan importantes como
las corrientes marinas, el cambio climático, el estado
de los recursos hídricos en el mundo, el ciclo mundial
del dióxido de carbono, la química atmosférica
y los peligros geológicos como las erupciones volcánicas
y los corrimientos de tierras. Los informes de la IGOS empiezan
identificando el tipo y la duración de la información
suministrada por los satélites que puede completar los
conocimientos actuales, con miras a elaborar estrategias que integren
a la vez datos terrestres y espaciales.
La oceanografía fue el tema
del primer informe del IGOS, que fue publicado en enero de 2001.
Aunque todavía sea prematuro evaluar sus repercusiones,
el informe ha obtenido ya un resultado concreto: el acuerdo entre
los Estados Unidos y Europa para el lanzamiento conjunto del satélite
Jasón 2 en 2005. Este satélite será el sucesor
de Jasón 1 y Topex/Poseidón, los dos satélites
francoamericanos que han revolucionado los conocimientos en el
campo de la oceanografía.
Topex/Poseidón, que fue
lanzado en 1992, da la vuelta a la Tierra en 112 minutos y ha
sido el primer satélite capaz de medir la altura y temperatura
de las olas del mar, así como la velocidad del viento que
las acompaña. Sólo con la obtención de este
tipo de datos pueden los científicos observar las principales
corrientes marinas que regulan el clima y difunden el calor por
todo el globo terráqueo. Por primera vez, los científicos
han podido observar fenómenos tan importantes como El Niño,
caracterizado por condiciones excepcionales de viento que desplazan
las aguas calientes al Pacífico Ecuatorial y modifican
los esquemas climáticos habituales del planeta.
En el Congreso Mundial del Espacio
el IGOS presentará un nuevo comité, cuyo cometido
será elaborar una estrategia encaminada a mejorar la observación
de peligros geológicos como los terremotos y las erupciones
volcánicas. Según el Informe Mundial sobre Desastres
(World Disaster Report 2001), las calamidades naturales causaron
en el decenio 1991-2000 la muerte de 665.598 personas, una cifra
que probablemente se sitúa por debajo de la realidad. Cada
año se ven afectadas por los desastres naturales más
de 211.000 personas, de las cuales las dos terceras partes son
víctimas de las inundaciones. Desde 1996 se ha multiplicado
por dos el número de calamidades climáticas (sequías,
inundaciones y huracanes, por ejemplo), mientras que el de los
desastres geofísicos (terremotos y erupciones volcánicas)
ha permanecido estable en el último decenio. En el mismo
Informe Mundial sobre Desastres 2001 se señala también
que son las inundaciones las que provocan los perjuicios más
importantes, seguidas de cerca por los terremotos que en el decenio
1991-2000 causaron daños evaluados en unos 270 mil millones
de dólares.
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Para más
información, diríjanse en la UNESCO a
Amy Otchet
Oficina de Información Pública
Teléfono: +33 (0)1 45 68 17 04
Correo electrónico: a.otchet@unesco.org