Comunicado
de prensa No.2002-85
NUEVA INICIATIVA
DE LA UNESCO
EN FAVOR DE LA CUENCA DEL MAR DE ARAL
Dushanbe, Tayikistán,
31 de octubre de 2002 - El Director General de la UNESCO, Koichiro
Matsuura, anunciará mañana la adopción de
una nueva iniciativa para realizar un estudio sobre la cuenca
del Mar del Aral bajo los auspicios del Programa Mundial de Evaluación
de los Recursos Hídricos, en el que participan 23 organismos
de las Naciones Unidas cuyas actividades se coordinan a través
de una Secretaría de la que se encarga la UNESCO.
El Sr. Matsuura anunciará
esta iniciativa en Dushanbe con motivo de la celebración
de un seminario internacional, que tendrá lugar el 1 de
noviembre, sobre la gestión de los recursos de agua dulce,
que congregará a eminentes encargados de elaboración
de políticas, científicos y representantes de los
organismos de las Naciones Unidas procedentes de los seis países
que comparten la cuenca: Afganistán, Kazajstán,
Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán.
El nuevo estudio se basará en la labor de investigación
realizada anteriormente por los organismos de las Naciones Unidas,
y más concretamente en un informe especial de la UNESCO
en el que se analizan los riesgos de conflictos y las posibilidades
de cooperación entre los Estados de la cuenca. Este informe
se publicará a principios de 2003, que se ha proclamado
Año Internacional del Agua Dulce.
A este respecto, el
Sr. Matsuura dice que "deseaba expresar su sincero agradecimiento
al Gobierno de Tayikistán no sólo por haberse ofrecido
a hospedar el seminario, sino también por haber tomado
la iniciativa de que 2003 se proclamase Año Internacional
del Agua Dulce". Las Naciones Unidas han escogido a la UNESCO
para que desempeñe, a lo largo de todo ese Año,
la función de organización coordinadora de todas
las actividades relacionadas con el agua que se realicen en el
mundo entero.
El nombre del Mar
de Aral se ha convertido en sinónimo de calamidad ecológica,
ilustrada por las espectaculares imágenes de embarcaciones
herrumbrosas varadas en la arena del que en otros tiempos fue
el cuarto lago del mundo. Durante la época soviética,
en los años sesenta, las autoridades decidieron desviar
cantidades de agua sin precedentes de los dos ríos que
alimentan el Aral, el Amu Daria y el Sir Daria, para regar nuevas
plantaciones de algodón gigantescas, sobre todo en Kazajstán.
Al plantar exclusivamente algodón, se provocó el
agotamiento de los suelos y de los abastecimientos de agua dulce.
En vez de modificar esta política, se siguió incitando
a los cultivadores a utilizar agua en mayor abundancia y cantidades
peligrosas de plaguicidas y abonos.
Hoy en día,
la superficie del Mar de Aral se ha reducido a la mitad de lo
que era y las aguas se han retirado de los dos puertos pesqueros
principales, dejándolos como encallados a diez kilómetros
de distancia de la nueva orilla. El agua está sumamente
contaminada y su salobridad es
cuatro veces mayor de la que tenía en el pasado. Además,
su escasez ha alterado incluso el microclima. En la actualidad,
violentas tormentas de arena azotan periódicamente toda
la cuenca, dispersando cada año unas 150.000 toneladas
de sal y arena contaminadas con residuos de plaguicidas.
La pesca y la navegación
han desaparecido por completo y el rendimiento de la agricultura
ha caído en picado. La población también
padece serios problemas de salud causados primordialmente por
la toxicidad del agua utilizada para beber y regar los cultivos.
A fin de estudiar
la situación de la cuenca y mejorarla, la UNESCO ha venido
efectuando desde 1992 una labor conjunta con los países
interesados por medio de una red en la que 140 científicos
de la región han colaborado para realizar unos 20 proyectos
de investigación. En 1998, la UNESCO creó el Consejo
Consultivo Científico sobre la Cuenca del Mar de Aral con
vistas a examinar las posibilidades que se ofrecen para el futuro.
Desde hace mucho tiempo existen planes para desviar los cauces
de varios ríos y devolver el Mar de Aral a su estado anterior.
No obstante, esos proyectos podrían causar estragos ecológicos
suplementarios. Por consiguiente, la UNESCO se ha centrado en
ayudar a los gobiernos nacionales a que administren los recursos
de la cuenca y coordinen sus actividades conjuntamente en sectores
de importancia fundamental, por ejemplo la agricultura y la producción
hidroeléctrica, a fin de mejorar el estado precario del
conjunto de la cuenca.
El Año Internacional
del Agua Dulce servirá de base para impulsar esta labor.
La resolución de las Naciones Unidas por la que se proclama
ese Año se aprobó a iniciativa del Gobierno de Tayikistán
y fue apoyada por otros 148 países. En esa resolución,
al mismo tiempo que se invita a los gobiernos, las organizaciones
del sistema de las Naciones Unidas y las demás partes interesadas
no gubernamentales y empresariales a cobrar mayor conciencia de
la importancia que revisten la gestión, preservación
y utilización sostenible del agua dulce, se hace también
un llamamiento para aportar contribuciones voluntarias u otras
formas de apoyo a las actividades que se realicen en el contexto
de ese Año.
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Para más información, diríjanse:
en París
a
Amy Otchet, Oficina de Información Pública, Sección
Editorial
Teléfono: +33 (0) 1 45 68 17 05
Correo electrónico: a.otchet@unesco.org
en Dushanbe a
Peter Coles, Oficina de Información Pública, Sección
Editorial
Teléfono: +33 6 14 69 54 98
Correo electrónico: p.coles@unesco.org