MICHAEL SCHUMACHER
CAMPEÓN DE LA UNESCO PARA EL DEPORTE
El piloto alemán
de automóviles de Fórmula 1 Michael Schumacher
fue nombrado, el 15 de abril, campeón de la UNESCO para
el deporte por el director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura.
El título le fue concedido "en reconocimiento a
su dedicación al fomento del deporte, a su aportación
a la acción educativa de la UNESCO para los jóvenes
de todo el mundo y a su compromiso con los ideales de la Organización".
El cuádruple campeón del mundo (1994, 1995, 2000
y 2001) y piloto de Ferrari desde 1996 ha puesto el deporte
al servicio de los niños desamparados desde 1995. Schumacher,
que entonces fue nombrado "enviado especial de la UNESCO
para la educación y el deporte", donó a la
UNESCO la suma de 250.000 DM que había recibido de la
revista alemana Bunte por las fotos exclusivas de su boda.
Otras donaciones económicas destacables del corredor
de F1 permitieron construir, en 1996, una escuela en Dakar (Senegal)
y realizar algunas obras en el barrio de chabolas de Baraka,
en el marco de un proyecto dirigido por la asociación
Enda Tercer Mundo junto con la UNESCO. En 1997 hizo posible
la apertura, en Sarajevo, de una clínica donde se ayuda
a los niños de la guerra, especialmente a los que han
sufrido amputaciones, a vivir con prótesis y a recuperarse
de sus lesiones psicológicas. Este año, también
gracias a sus donativos, abre sus puertas en Lima (Perú)
el Palacio de los Pobres, destinado a los niños de la
calle. El centro les proporcionará un techo, comida,
atención médica y una educación hasta la
escuela primaria.
Usted decidió prestar su ayuda a los niños
y a los jóvenes. ¿Por qué?
Tengo la sensación de que tienen menos posibilidades
que una persona que ha recibido educación y que sabe
cómo salir adelante. Ellos son muy pequeños, no
tienen experiencia alguna y no saben qué hacer por sí
solos.
¿Le impresionó la vida de algunos niños
en concreto?
Siempre me han gustado mucho los niños. Incluso antes
de tener los míos. Son especiales. Son muy vulnerables
y tienen toda la vida por delante. Y si se les pone en el buen
camino, todo el mundo saldrá ganando. De lo contrario,
si siguen el mal camino, si no tienen ninguna oportunidad, vivirán
mal y también harán la vida difícil a todos
quienes vivan a su alrededor. La mayoría de los problemas
que generan algunos adultos proceden de su infancia, de que
no recibieron una buena educación. De ahí vienen
sus dificultades para tener confianza más tarde.
¿El deporte abre el camino correcto?
Yo creo que el deporte permite alcanzar muchos objetivos. A
los niños les gusta jugar. Les gusta jugar al fútbol,
jugar simplemente. El deporte permite al mismo tiempo divertirles
y darles un objetivo, una posibilidad de emprender un reto,
de ganar, de alcanzar algo.
¿De cuándo le vienen las ganas de ayudar a
los niños?
Mi idea de ayudar a los niños es de mucho antes que la
F1. Cuando corría en Fórmula 3 participé
en dos carreras, en Macao (Hong Kong) y en Fuji (Japón).
Había un premio de 20.000 £ para el que ganara
las dos carreras. Y yo tuve esa suerte. Nadie se lo creía.
Me di cuenta de que tenía la posibilidad de ayudar. Antes
no tenía dinero. A partir del momento en que gané
más dinero de lo que esperaba sentí esa necesidad.
Es una sensación que se tiene o no en esos momentos.
¿Cómo entró en contacto con la UNESCO?
¿Y por qué decidió trabajar con esta organización?
Desde 1990 buscaba una forma de ayudar a la gente. El contacto
fue a través de doña Ute-Henriette Ohoven, embajadora
de buena voluntad de la UNESCO para la educación de los
niños desamparados. La idea era participar en un proyecto
de la UNESCO, trabajar juntos. Yo estaba encantado con esta
idea, sobre todo con la filosofía general de la UNESCO:
crear las condiciones que hagan posible el futuro y la autonomía
de las poblaciones.
Uste escogió Senegal, Sarajevo y Perú, y ha
donado aproximadamente 1,5 millones de euros para el conjunto
de los tres proyectos. ¿Por qué?
La UNESCO me ofreció esos ejemplos que conoce bien. Y
me gustaron.
¿También ha ayudado a los niños haciendo
donativos a otras instituciones?
He dado mi apoyo en distintos casos, a pequeños proyectos,
pero los más importantes son los que han tomado cuerpo
con la UNESCO. Creo que es importante ser constante.
¿La constancia inspira confianza?
Sí, desde luego. Mi confianza en primer lugar, y la de
otras personas que van a participar en ese proyecto porque yo
lo apoyo. Yo no puedo pagarlo todo de mi bolsillo: yo apoyo
varias actividades durante cierto tiempo y otros donantes se
unirán a mí con su aportación económica.
Esta ayuda se entrega a la UNESCO. A la gente le estimula dar
dinero cuando sabe que se destina a programas de la UNESCO.
Confia en lo que se hará con su dinero.
¿Ha visto
usted los proyectos que ha financiado: la escuela de Senegal,
la clínica de Sarajevo y la casa para niños de
la calle de Perú?
He ido a Sarajevo, pero todavía no a Senegal ni a Perú,
donde el programa apenas acaba de empezar. Tengo una agenda
apretada, no siempre es fácil combinarlo todo.
¿Tiene ganas de ayudar a un proyecto más que
a otro?
Tengo ganas de ayudar sobre todo a los proyectos que otros olvidan.
Algunos proyectos modernos atraen a muchos donantes, pero otros
no se llegan a conocer nunca. Éstos son los que me interesan.