Año
internacional de las montañas
LOS AGRICULTORES DE LOS ALPES
SUIZOS RECONOCEN
EL INTERÉS QUE REPRESENTA LA PROTECCIÓN
DEL MEDIO AMBIENTE
Entlebuch (Suiza). En una ceremonia inaugural celebrada el sábado
25 de mayo con asistencia del Presidente de Suiza, Kaspar Villiger,
la región alpina de Entlebuch, en el cantón de
Lucerna, se ha convertido oficialmente en la segunda región
suiza declarada reserva de biosfera por la UNESCO. Entlebuch
se une así a las otras 139 reservas del Programa El Hombre
y la Biosfera de la UNESCO en zonas montañosas, de un
total de 408 sitios repartidos por 94 países. Tras la
designación del año 2002 como Año Internacional
de las Montañas por las Naciones Unidas, la iniciativa
de Entlebuch contribuye a centrar la atención en la importancia
primordial de las montañas para la vida en el planeta.
Los glaciares y la nieve de las montañas proporcionan
agua potable a más de la mitad de la población
mundial. Pero el recalentamiento del planeta y el impacto negativo
de la actividad humana amenazan ya su frágil equilibrio.
A pesar del escepticismo inicial reinante en Entlebuch, el alto
grado de participación de los agricultores locales en
el proyecto desde sus comienzos ha dado lugar a una combinación
excepcional de iniciativas de desarrollo económico y
conservación ecológica y cultural. Engelbert Ruoss,
director científico e iniciador del proyecto de reserva
de biosfera de Entlebuch, ha explicado que la región,
con sus 17.000 habitantes, es una de las más pobres de
Suiza. La zona, que depende básicamente de la ganadería
lechera, ha conocido el éxodo de su población
joven a las ciudades en busca de trabajo. Actualmente, algunos
jóvenes agricultores de Entlebuch, como el fabricante
de queso Fredy Studer-Vogel y la elaboradora de embutidos Elizabeth
Thalmann, han descubierto el potencial comercial que representa
la pertenencia a una reserva de biosfera. La introducción
de medidas protectoras del origen y la producción permitirá
a la reserva de biosfera de Entlebuch introducir un label especial
respecto de diversos productos locales de calidad, dando a la
economía local un impulso muy útil y duradero.
Aunque las pendientes alpinas se utilizan como pastizales, en
Entlebuch - que contiene aproximadamente el 27 % de todas los
terrenos pantanosos de Suiza - existen también unos de
los pocos ejemplos de hábitat vírgenes. Según
un estudio realizado el pasado año, una pequeña
zona reunía por sí sola más de 300 especies
de hongos. Dada la abundancia de madera, especialmente tras
el paso de la tormenta "Lothar" en diciembre de 1999,
el proyecto de reserva de biosfera fomenta también el
uso de la viruta para calentar las escuelas y los hogares del
valle. Al mismo tiempo, la escuela de agricultura de Schüpfheim
experimenta mezclas naturales de hierba de alto rendimiento
para los pastizales. La reserva de biosfera permite también
insuflar nueva vida a una agonizante industria artesanal -la
producción de carbón de leña- ya casi desaparecida
en Suiza.
La participación activa de la población local
en el proyecto de la reserva de biosfera desde sus comienzos
ha sido la nota característica de la iniciativa de Entlebuch.
"Al principio, era difícil convencer a la gente",
recuerda Heine Hofstette, ingeniero forestal jubilado y presidente
del comité de planificación regional. "Durante
dos días, celebramos reuniones abiertas a la participación
general. Acudieron unas 5000 personas." Y, consciente de
que la población local solía interesarse más
por la prosperidad que por la perennidad, Ruoss reconoció
la importancia de atender sus necesidades. En el otoño
de 2000, el 94 por ciento de la población local respaldó
la iniciativa. Actualmente, cada residente aporta una contribución
anual de 4 francos suizos (unos 2,8 dólares) al proyecto,
financiado también por el Gobierno de Suiza, el cantón
de Lucerna y patrocinadores del sector privado.
"Nuestra principal tarea consiste ahora en determinar si
los métodos de participación utilizados en Entlebuch
pueden aplicarse en otras partes", dice Ruoss, cuyo asesoramiento
ha sido ya solicitado por otras regiones de Suiza y Alemania,
aunque él piensa que sus consejos podrían ser
igualmente válidos para el Nepal o los Andes.
Para Peter Bridgewater, Secretario del Programa El Hombre y
la Biosfera (MAB) de la UNESCO, Entlebuch es un "excelente
ejemplo de una nueva generación de reservas de biosfera
que combina la conservación de la biodiversidad con el
aprovechamiento humano. Las primeras reservas del decenio de
1970 se crearon por motivos de investigación científica",
añadió en la ceremonia inaugural. "Pero ahora
se centran en la población."
La UNESCO, que ha intervenido durante muchos años en
cuestiones relacionadas con las montañas a través
de su Programa El Hombre y la Biosfera y los sitios del Patrimonio
Mundial, su Programa Hidrológico Internacional y su Programa
Internacional de Correlación Geológica, conmemora
el Año Internacional de las Montañas colaborando
con el Gobierno de Kirguistán y otros organismos de las
Naciones Unidas para organizar una Cumbre Mundial de las Montañas
en Bishkek (Kirguistán) del 29 de octubre al 1 de noviembre
(véase http://www.unesco.org/mab/IYM.htm). Entre las
cuestiones que se discutirán figuran los conflictos y
la paz, el turismo, la pobreza, la comunicación y la
energía, la educación y otros aspectos del desarrollo
sostenible.
Entretanto, la recién establecida Iniciativa para el
Estudio de las Montañas (MRI), con sede en Berna (Suiza),
considera que la red MAB es un recurso excepcional para estudiar
los efectos del recalentamiento del planeta (véase www.mri.unibe.ch/).
"Las montañas son muy sensibles a los cambios climáticos",
afirma Mel Reasoner, director de proyectos de MRI, "por
lo que constituyen lugares ideales para estudiar lo que está
ocurriendo. Son como los canarios en jaula utilizados en las
minas." Aproximadamente, el 40 % de los emplazamientos
del programa MAB se hallan en zonas
montañosas. Existen ya signos alarmantes de que el recalentamiento
del planeta está alterando la función vital de
las zonas montañosas como depósitos de agua para
las tierras bajas, especialmente para las regiones áridas
y semiáridas que tienen pocas fuentes alternativas de
agua dulce.
"En los glaciares y la nieve de las montañas se
almacenan las precipitaciones de los meses invernales",
explica Reasoner, "que se liberan lentamente como aguas
de escorrentía y fluyen hacia arroyos y ríos durante
el verano." Pero las investigaciones recientes parecen
indicar que, en muchas partes del mundo, desde el monte Kilimanjaro
en Tanzania hasta las Montañas Rocosas en los Estados
Unidos, la fusión de los glaciares es mayor que la reconstrucción
de éstos. Algunos expertos creen que, de continuar la
fusión al ritmo actual, el Kilimanjaro habrá perdido
su famoso casquete de hielo en un plazo de 15 años. Aproximadamente,
el 80 por ciento del glaciar ha desaparecido ya.
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