Comunicado
de prensa n° 2002-18
AÑO DE LAS NACIONES UNIDAS DEL PATRIMONIO
CULTURAL:
PRIORIDAD A LA RECONCILIACIÓN Y AL DESARROLLO
París, 3 de abril - En los últimos años,
el patrimonio cultural - de Bamiyán a Jerusalén,
pasando por Sarajevo - ha sido con frecuencia objetivo de guerra
o fuente de conflictos políticos, étnicos y religiosos.
Pero una vez restablecida la paz, la rehabilitación y valorización
de esos sitios dotados de un gran poder simbólico, como
el que poseen espacios culturales o formas de expresión
cultural propias del patrimonio inmaterial, puede contribuir a
veces a consolidar el proceso de reconciliación nacional
y proporcionar una actividad económica a las poblaciones
locales. La UNESCO, consciente de estas realidades, prosigue su
acción operacional y normativa destinada a proteger el
patrimonio cultural e insta a los Estados a ratificar en mayor
número las convenciones internacionales correspondientes.
Para el año 2002, proclamado
Año de las Naciones Unidas del Patrimonio Cultural, la
UNESCO ha decidido centrar su acción - que el Subdirector
General de Cultura de la Organización presenta hoy en la
sede de las Naciones Unidas en Nueva York - en los temas de la
reconciliación y el desarrollo. En su mensaje para el Año,
el Director General de la UNESCO, Sr. Koichiro Matsuura, afirma:
"El gran reto que ha de asumir la UNESCO, designada organizadora
de este Año por las Naciones Unidas, consiste en lograr
que las autoridades públicas, el sector privado y el conjunto
de la sociedad civil cobren conciencia de que el patrimonio cultural
no sólo es un instrumento de paz y reconciliación,
sino también un factor de desarrollo".
Hace poco más de un año,
la destrucción espectacular por los talibanes en Afganistán
de dos budas gigantes de quince siglos de antigüedad causó
una profunda conmoción, al punto de convertirse en símbolo
de los "crímenes contra la cultura". Pero, por
desgracia, también se han producido recientemente actos
de vandalismo cultural en otras regiones del mundo. En Kosovo,
el patrimonio islámico se resintió mucho de las
operaciones de "limpieza étnica" de 1998-1999.
También durante la guerra que asoló la antigua Yugoslavia
entre 1991 y 1999 los emblemas culturales sirvieron deliberadamente
de blanco.
Pero, al callar las armas, la
reconstrucción de algunos monumentos puede contribuir a
reinstaurar la coexistencia pacífica entre partes contrarias.
En Bosnia, la destrucción sistemática del patrimonio
cultural obedecía al deseo de eliminar toda huella de un
pasado común a las diversas comunidades. Actualmente la
UNESCO coordina, junto con el Banco Mundial, la labor de los equipos
multiculturales encargados de la reconstrucción del puente
de Mostar, por ejemplo. Diversos proveedores de fondos internacionales,
el ayuntamiento de Mostar y también Croacia financian este
proyecto, cuyo costo es de 15 millones de dólares. En un
país donde los rencores no están aún olvidados,
obreros croatas y bosnios trabajan codo a codo, en un ambiente
relativamente tranquilo, y aprenden de nuevo a conocerse.
En Camboya, donde Angkor ha encarnado
siempre un ideal de unidad, la inscripción del sitio en
1992 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO coincidió
con el inicio del proceso de reconciliación nacional. La
frecuentación turística del sitio está experimentando
en la actualidad un crecimiento exponencial: el número
de turistas ha pasado de 7.638 en 1993 a 239.091 en 2001. Los
ingresos de taquilla representaron por sí solos cinco millones
de dólares en 2000, y la región se está transformando
en un polo atractivo y dinámico de actividad económica.
Se han creado decenas de miles de empleos en el sector del turismo
y en el de la restauración o el mantenimiento de los monumentos.
Gracias a una fuerte movilización internacional coordinada
por la UNESCO, cada año se financian un centenar de proyectos
de desarrollo por un total de cinco millones de dólares.
La UNESCO, consciente de los obstáculos
que impiden que el patrimonio cultural cumpla la función
federadora y económica que debería tener, lleva
50 años trabajando para preservarlo. Su acción normativa
se ha traducido en diversos instrumentos internacionales. Ya en
1954 la Organización adopta la Convención sobre
la protección de los bienes culturales en caso de conflicto
armado (conocida como Convención de La Haya). A este texto,
ratificado por 101 Estados, vinieron a sumarse dos protocolos:
el primero (1954), sobre los bienes muebles, ha sido ratificado
por 83 Estados; el segundo (1999) prevé la inmunidad del
"patrimonio cultural, que es de la más alta importancia
para la humanidad", pero sólo 10 Estados lo han ratificado.
Faltan otras diez ratificaciones para que pueda entrar en vigor.
La Convención sobre las
medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación,
la exportación y la transferencia de propiedad ilícitas
de bienes culturales, de 1970, tiene como finalidad luchar contra
el saqueo y el tráfico de dichos bienes. Son partes en
la actualidad 92 Estados. La UNESCO se ha fijado por objetivo
lograr que lo sean 100 antes de que termine el Año Internacional
de las Naciones Unidas del Patrimonio Cultural. Varios Estados
de primer orden para el mercado internacional del arte, como Suiza,
el Reino Unido, Japón o Bélgica, se disponen a ratificar
la convención. Además, la UNESCO impulsó
la adopción en 1995 de la Convención UNIDROIT sobre
los bienes culturales robados o exportados ilícitamente,
que tiene por objeto la armonización del derecho privado
en sus Estados partes (15 en la actualidad).
Un tercer elemento esencial es
la Convención sobre la protección del patrimonio
mundial de 1972, que es el más popular y el más
citado de todos los textos jurídicos relativos al patrimonio.
Sienta el marco de acción en favor de los sitios culturales
y naturales más notables del mundo, y cuenta hoy con 167
Estados partes. En la Lista del Patrimonio Mundial correspondiente
están inscritos hoy 721 sitios (544 culturales, 144 naturales
y 23 mixtos), distribuidos entre 124 países (*). Viene
a completarla una lista del patrimonio mundial en peligro, en
la que figuran 31 sitios amenazados (**). Próximamente,
con motivo de un congreso internacional previsto en Venecia del
14 al 16 de noviembre de 2002, se celebrará el trigésimo
aniversario de la Convención de 1972.
Para completar el dispositivo, en noviembre de 2001 la UNESCO
aprobó la Convención del patrimonio cultural subacuático,
un texto destinado ante todo a proteger los pecios, elementos
fundamentales para entender nuestra historia y, en particular,
la evolución de las vías comerciales, que entrará
en vigor tres meses después de su ratificación por
20 Estados.
Y la UNESCO ha puesto en marcha
una nueva convención, esta vez para proteger el patrimonio
oral e inmaterial, esto es, los procesos de creación de
saberes y técnicas, las lenguas, las artes interpretativas,
la música, los rituales sociales y religiosos, las tradiciones
orales, etc.
El propósito de esta futura
convención es responder a los riesgos de empobrecimiento
de la diversidad cultural y uniformización que conlleva
la desaparición progresiva de este patrimonio oral e inmaterial
en varias regiones del mundo. Como ilustración de este
empobrecimiento, baste recordar que un número enorme de
lenguas se han extinguido o están próximas a la
extinción en los tres últimos siglos, fenómeno
cuyo ritmo no cesa de aumentar, sobre todo en América y
Australia. En la actualidad, al menos 3.000 de las 6.000 lenguas
del planeta se encuentran amenazadas, según el Atlas of
the World Languages in Danger of Disappearing (Atlas de las lenguas
del mundo amenazadas de desaparición), publicado recientemente
por la UNESCO (***).
Como preludio de esta futura convención,
que representará un paso adelante en la extensión
de la noción de patrimonio, el 18 de mayo de 2001 tuvo
lugar una primera Proclamación de Obras maestras del patrimonio
oral e inmaterial de la humanidad (****). Las repercusiones de
esa proclamación para algunas de esas 19 primeras obras
maestras han sido muy considerables, tanto en lo que respecta
a la protección como a la promoción de tales manifestaciones
de una cultura viva.
Así, en la República
Dominicana, tras la proclamación de la Cofradía
del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella, organizadora
de ceremonias socio-religiosas relacionadas con la cultura afroamericana,
las amenazas han desaparecido al quedar abandonado un proyecto
de carretera que hubiera cortado en dos el pueblo de Mata Los
Indios, principal centro de la comunidad, y las actividades de
la Cofradía del Espíritu Santo han cobrado una resonancia
sin precedente (CD-ROM, participación en grandes fiestas,
etc.). En Benin, la tradición oral del Gèlèdé,
igualmente distinguida por la UNESCO, cuenta ahora con un presupuesto
propio, y se va a fundar la Casa Internacional del Gèlèdé.
Esta valorización nacional y regional de una tradición
oral - en un continente en el que cumplen una función de
primera importancia - constituye un perfecto ejemplo de defensa
de la memoria colectiva, así como de contribución
al diálogo y al desarrollo.
Así lo ha resumido el Director
General de la UNESCO en su mensaje: "El patrimonio cultural
de un pueblo es la memoria de su cultura viva, que se expresa
en múltiples formas, tanto materiales como inmateriales.
Pero también es múltiple en sus orígenes.
Al seguir su propia filiación cultural, al conocer las
influencias plurales que han surcado su historia y modelado su
identidad, un pueblo está mejor preparado para establecer
relaciones pacíficas con los demás pueblos, proseguir
el diálogo muchas veces iniciado desde tiempos inmemoriales
y forjar su propio futuro". Esto es seguramente lo que querían
decir las manos anónimas afganas que escribieron en los
muros del museo de Kabul "una nación está viva
mientras esté viva su cultura".
******
(*) http://www.unesco.org/ehc/nwhc/pages/sites/main.htm
(**) <http://www.unesco.org/whc/nwhc/pages/sites/s> f3.htm
(***) Atlas of the World's Languages in Danger of Disappearing,
Editorial de la UNESCO
http://upo.unesco.org/bookdetails.asp?id=1352
(****) http://www.unesco.org/culture/heritage/intangible/masterp/html
eng/declar.shtml
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El texto completo del mensaje del Director General se encuentra
en:
http://www.unesco.org/culture/unych/fdgmessage.htm
Para más información, existe un dossier de prensa
en el Servicio de Prensa de la UNESCO, tfno.: 01 45 68 17 48