MENSAJE DEL
DIRECTOR GENERAL CON MOTIVO DEL DÍA DE LOS DERECHOS
HUMANOS
París, 7 de diciembre, (UNESCOPRESSE) – Con motivo del Día de los
Derechos Humanos, el 10 de diciembre, el Director General de la UNESCO, Koichiro
Matsuura, subrayó en un mensaje, la importancia de la educación para "familiarizarse
con los derechos humanos universales" e inculcar para siempre el respeto y
la tolerancia para con los otros.
A
continuación el texto del mensaje:
"El
Día de los Derechos Humanos fue proclamado hace medio siglo, pero hoy cuando,
en la linde de dos milenios, celebramos este aniversario, no tenemos motivo
alguno para regocijarnos. La violación constante de los derechos humanos
fundamentales en todas partes del mundo concierne a cada uno de nosotros, pues
los derechos humanos son universales, indivisibles. Cada vez que una injusticia
golpea a un individuo, a un grupo o a una comunidad humana, nos afecta a todos
necesariamente.
Los
Estados están comprometidos, a través de instrumentos jurídicos, a respetar,
defender y fomentar los derechos humanos. Pero el disfrute efectivo de los
derechos humanos depende de cada uno de nosotros. Los particulares, las
organizaciones no gubernamentales, las instituciones y la sociedad civil en su
conjunto deben contribuir a hacer de los derechos humanos una realidad cotidiana.
Todos tenemos un deber de vigilancia a este respecto.
Hoy
día consideramos que la extrema pobreza, la discriminación de género, la
opresión social y cultural, son comparables a las violaciones de libertad de
pensamiento y de expresión. Consideramos asimismo que la privación de la
educación, de un nivel de vida decente, de la integridad individual y social,
de los derechos humanos de los individuos a desarrollar plenamente su potencial
creativo, es uno de los tantos escándalos inaceptables contra los que debemos
sublevarnos. El ejercicio de estos diferentes derechos está necesariamente
subordinado al respeto de los otros derechos. Todos los derechos son, en el
fondo, interdependientes. La pobreza engendra desesperanza que, por sí misma,
nutre el odio y la violencia. Asegurando los medios de existencia adecuados,
contribuimos mucho a favorecer la tolerancia y, por tanto, el respeto a los
derechos del otro.
La
educación constituye un ejemplo contundente en este sentido. La educación, que
está reconocida como un derecho humano, debe, absolutamente, ser accesible a
todos, sin restricción alguna de sexo, clase, grupo étnico o creencia. Además,
es la educación la que permite a cada uno de nosotros, desde la infancia,
familiarizarse con los derechos humanos universales inculcándonos para siempre
el respeto y la tolerancia para con los otros. El compromiso de la UNESCO a
favor de la educación es el pilar central de su misión. Por otra parte, La
UNESCO debe aprovechar el Decenio de las Naciones Unidas para la Educación en
el ámbito de los Derechos Humanos (1995-2004) para fomentar, con sus asociados,
una cultura auténtica de los derechos humanos, con la ejecución de programas
educativos diversos, tanto en el marco formal como en el informal.
Los
esfuerzos desplegados para fomentar los derechos humanos no deben disminuir. El
ejercicio de los derechos humanos no es una etapa sino un proceso continuo, un
ideal a proseguir sin descanso. Los progresos realizados en este campo no deben
jamás ser considerados una garantía ya que terribles regresiones siempre son
posibles. El siglo que termina fue el teatro tanto de los avances más
espectaculares como de espantosas atrocidades, quizás las peores de la historia
de la humanidad. La lucha por los derechos humanos requiere una vigilancia
constante. Debemos darnos cuenta de la necesidad de ejercer esta vigilancia en
este Día de los Derechos Humanos, pero también en todos los que seguirán"
(FIN)