CONVERSACIONES
DEL SIGLO XXI: ¿QUÉ FORMA TOMARÁ LA
GLOBALIZACIÓN CULTURAL?
París, 5 de diciembre, (UNESCOPRESSE) – La decimosexta reunión de las
"Conversaciones del Siglo XXI" - que tuvo lugar el 4 de diciembre en
la sede de la UNESCO - sobre el tema: "¿Vamos hacia una o más formas de
globalización cultural? ¿Cómo conservar la Diversidad Cultural?" - reunió
al sociólogo francés Alain Touraine y al filósofo iraní Daryush Shayegan.
Para Jérôme Bindé,
responsable de las "Conversaciones del Siglo XXI" y Director de la
División de Anticipación y Estudios Prospectivos de la UNESCO, la globalización
cultural, que data de hace siglos, no sólo se define en base a las fuerzas del
mercado. La reflexión sobre la globalización no es unánime. Cuatro
corrientes de pensamiento predominan: los defensores de la globalización feliz
para quienes el planeta se encamina hacia una coexistencia armoniosa entre las
culturas y las civilizaciones; aquéllos para quienes la globalización arrasará
con las diferencias culturales; los que sostienen que el mundo se dirige hacia
un choque de civilizaciones o hacia una forma de guerra cultural; y otros para
los que la globalización será, por excelencia, cultural ya que favorecerá la
hibridación de las culturas, con varias combinaciones, síntesis de tradiciones
y modernidad. Además, para la cuarta corriente de pensamiento, la globalización
se revela igualmente como un proceso fundamentalmente cultural pero que engendra
diferentes formas de violencia".
"¿Con la revolución de las redes de comunicación y la tercera
revolución industrial nos dirigimos hacia una globalización cultural pero a
diferentes velocidades? ¿No se están arriesgando los nuevos medios de
comunicación y las nuevas tecnologías a apresurar el divorcio entre las
culturas y a provocar una dualidad cultural?", continuó Jérôme Bindé.
Según él, la lucha por la diversidad cultural no está perdida: "El siglo
XXI verá sin duda la irrupción de nuevas síntesis culturales, formas híbridas,
y la revolución virtual promete acelerar estos fenómenos"
"Pero, ¿qué entendemos
por identidad?", se preguntó Daryush Shayegan, para quien antiguamente la
identidades estaban enraizadas en las culturas, cada cultura tenía su propio
mundo, su propia historia; "Cada cultura vivía en un mundo cerrado, egocéntrico.
Con la modernidad, el egocentrismo cultural se hizo añicos. En nuestros días,
las culturas como la islámica, la china y la india, están entre las "aun
no" - es decir, con una modernidad que se instala pero que aún no se
asimila - y el "nunca más", es decir, con una tradición que se
derrumba y que jamás volverá a encontrar su forma original".
¿Cómo ve el mundo actual Daryush Shayegan? ¿Qué consecuencias saca de
la desintegración de las identidades? "No existe la verdad absoluta en
nuestros días", declaró. "Las culturas encajan unas con otras. Cada
uno interpreta el mundo según sus valores subjetivos. No hay una filosofía
dominante para su interpretación. Los acontecimientos actuales muestran un
rechazo hacia los monopolios en cuanto a creencias se trata. En cambio favorecen
el pensamiento nómada, la hibridación".
Para Daryush Shayegan, todos vivimos en un mundo donde tenemos varias
identidades: "Cada ser, de donde provenga, vive en este tiempo y tiene por
ende, una identidad moderna. Dotada de la facultad de crítica, esta identidad
moderna puede desdoblarse, verse desde afuera. Estamos en la encrucijada de
varios campos antropológicos y podemos - como lo escribió Diderot - hablar por
veinte bocas a la vez".
Por su parte, Alain Touraine
fijó su intervención en el Occidente, "inventor de la modernidad":
¿Qué lo caracteriza? ¿Qué hace que, durante casi seis siglos, haya tenido un
avance tan fulgurante, que haya adquirido un poder tan abrumador? Para el sociólogo
francés, "el Occidente es el único lugar del mundo que ha aceptado
construir sus bases sobre derrumbes. La definición de Occidente es, desde el
punto de vista cultural, la aceptación de una total separación entre el mundo
de los instrumentos y el mundo de la consciencia de sí mismo"
Pero Alain Touraine va más lejos: el Occidente ha sido el lugar de la
muerte de lo religioso y el de una ruptura total. "La construcción de las
categorías sociales, tanto de acción como de pensamiento, ha respondido a un
principio simple: oponiendo lo positivo a lo negativo, la razón a la sinrazón,
el hombre a la mujer, el poseedor del capital al poseedor de la fuerza del
trabajo, el colonizador al colonizado. Lo que caracteriza al Occidente - y a la
modernidad en sí - es su definición a través de esta ruptura y, por lo tanto,
el no tener un modelo ideal, ni una sociedad justa, ni un fin de la historia
como referencia".
La pregunta principal que se
hace Alain Touraine es la de saber si se puede imaginar un renacimiento de lo
que ha desaparecido con "nuestra" modernidad, es decir, un
renacimiento de las ideas de civilización, sociedad y religión. "¿Pueden
estas ideas existir de nuevo mañana o al contrario no volverán a existir jamás?",
se preguntó. "Hoy hay una total separación entre el mundo instrumental
presente en todas las latitudes, y las diferentes formas de investigación o
consciencia que no toma en cuenta lo social. Vivimos en un mundo en donde ya no
queda nada que pueda ser llamado sociedad".
Alain Touraine considera como irreversible el proceso de destrucción que
afecta a todas las sociedades, culturas y civilizaciones. Pero, sí ve una
"posibilidad de recomposición de todas esas experiencias a través de las
cuales se forma el individuo, se desarrolla la capacidad de actuar y, por tanto,
la posibilidad de combatir ese mundo impersonal, comunitario o calculador
que representa el mundo del poder. Buscamos vivir fuera de ese entorno social,
de sus reglas de organización e intervención, encontramos nuevamente la
capacidad de comunicarnos con esa parte del mundo donde se encuentran los
elementos de reconstrucción o de gestión de todas las dimensiones del
individuo para resistir al mundo privado de sentidos, al mundo instrumental y de
consumo.
Esta reunión de las "Conversaciones del Siglo XXI" constituye
una contribución prospectiva preparatoria a la Mesa Redonda de Ministros de la
Cultura, dedicada este año al tema "2000 - 2010: Diversidad Cultural: Los
desafíos del Mercado", que tendrá lugar en la UNESCO, los días 11 y 12
de diciembre. (FIN)