DEBATE TEMÁTICO DEL CONSEJO EJECUTIVO DE LA UNESCO SOBRE EL PAPEL DE LA ORGANIZACIÓN EN UN MUNDO GLOBALIZADO
París, 17 de mayo {N°2000-50} - "La UNESCO en un Mundo Globalizado" es el título del debate temático que se celebró ayer durante la reunión 159 del Consejo Ejecutivo de la UNESCO, inaugurado el pasado 15 de mayo. El debate, que tuvo lugar a iniciativa de la Presidenta del Consejo Ejecutivo, Sonia Mendieta de Badaroux, contó con la participación de Jean-Claude Trichet, Gobernador del Banco Central de Francia; el escritor kuwaití Mohammed Al Romaihi; y Luc Montagnier, Presidente de la Fundación Mundial para la Investigación y la Prevención contra el SIDA.
Sonia Mendieta de Badaroux abrió el debate recordando que "las utopías de hoy son las realidades de mañana" y subrayó que el sector económico es el primero que se beneficia a gran escala de la revolución que representa la globalización. La Presidenta del Consejo Ejecutivo de la UNESCO añadió que otros campos como la educación, la cultura y la ciencia tendrían que "enfrentarse a los nuevos retos y (utilizar) las nuevas oportunidades que se les ofrecen". A continuación, evocó los dos vectores que subrayan el dinamismo y la fuerza innovadora de la globalización. Un vector intelectual: "La aceleración del desarrollo científico y técnico, debido al perfeccionamiento de los métodos de investigación y la casi instantánea aplicación del fruto del conocimiento en la producción industrial". Y un vector socio-político: "La difusión de los principios democráticos, que han enraizado durante los dos últimos siglos y han hecho posible la inclusión de los seres humanos en la vida pública".
La Presidenta del Consejo Ejecutivo dijo: "La velocidad de este fenómeno ocasiona problemas que conciernen tanto a los países ricos como a los pobres. Uno de los principales problemas tiene que ver con el desbarajuste del imprescindible equilibrio social entre cambio y continuidad (...) Cuanto más rápido se produzca el cambio, más firme será el cemento que constituye la cultura y los valores compartidos". Refiriéndose a otro de los problemas fundamentales de la globalización -el desequilibrio social más importante jamás conocido, y a escala global entre países y regiones- Mendieta de Badaroux declaró que este hecho estaba estrechamente conectado a los aspectos financieros y mercantiles de la globalización: "Esos que ven la globalización como un mero proceso económico se equivocan. Primero porque ningún fenómeno humano de tal envergadura puede estar limitado únicamente a la producción y consumo de bienes y servicios (...) y porque incluso las mínimas transacciones están condicionadas por su contexto sociocultural".
"En este nuevo contexto, cuál debe ser el compromiso de la UNESCO y su modus operandi?", preguntó Mendieta de Badaroux. La Presidenta del Consejo Ejecutivo insistió en que la UNESCO debe modernizarse si lo que quiere es alcanzar los requerimientos de la nueva era. Tal modernización debe incluir una renovación de sus instalaciones, estructuras, personal y programas. Pero también debe ser llevada a cabo sin perder de vista los valores esenciales de la Organización.
El Gobernador del Banco de Francia, Jean-Claude Trichet empezó su intervención explicando las diferencias entre internacionalización y globalización. La internacionalización, dijo, no es algo nuevo, en todas las épocas se han experimentado intercambios entre las personas. Por otro lado, la globalización se aceleró durante la pasada década debido al progreso tecnológico, el cual representa la verdadera fuerza revolucionaria y "ha originado un mundo que está unido en tiempo real". La globalización es un fenómeno mucho más complejo que la internacionalización, ya que implica relaciones que no se limitan a los Estados y a las economías y teje redes basadas en la multiplicidad de socios y actores.
Trichet añadió: "Puesto que el desarrollo de la ciencia es impredecible, el mundo en sí mismo es impredecible" Algunos tienen dificultades y viven con el constante riesgo de una crisis, dijo. El Gobernador del Banco de Francia argumentó que debemos aceptar el mundo tal y como es, impredecible, y educar a la gente en este sentido. Después se refirió a las actitudes que pueden ser adoptadas al enfrentarse a estos riesgos: " No existe una cura milagrosa pero sí una especie de multiterapia para minimizar los riesgos". Trichet habló de la globalización, de los conceptos de prudencia y vigilancia e invocó 63 códigos de conducta, o prácticas, que están siendo o han sido desarrolladas, así como del trabajo de las instituciones internacionales.
Mohammad Al Romaihi enfatizó principalmente los aspectos culturales de la globalización y subrayó las discrepancias que surgen al definir este fenómeno, particularmente en la cultura árabe. Según el escritor kuwaití, igual que se puede hablar del final de la historia, también se puede hablar del final de la geografía. "De la misma manera que la globalización ha eliminado las fronteras entre los países y las economías, podemos asumir que eliminará las fronteras entre las culturas".
Al Romaihi expuso la idea de que la globalización es "una espada de doble filo". "Algunos piensan que la globalización tiene efectos culturales positivos, que difunde ideas, visiones y prácticas que contribuyen a la modernidad y favorecen la integración y la tolerancia (...) La globalización también tiene efectos negativos: origina exclusión social y disemina los conflictos étnicos y religiosos".
Al Romaihi también habló sobre la desigualdad inherente a la globalización: "El desarrollo y la difusión de los medios de comunicación nos ha conducido a la "aldea global", un concepto reforzado por la globalización. Pero en esta pequeña aldea global, algunas calles están bien pavimentadas, alineadas, con rascacielos, mientras que otras no tienen agua potable y están llenas de lodo". Y añadió: "A menos que cambiemos nuestra perspectiva del otro, de la modernización y de la cultura, no comprenderemos la globalización ni podremos evitar los daños que puede causar o aprovecharnos de sus beneficios".
Luc Montagnier se refirió fundamentalmente a los aspectos científicos, en especial, a los aspectos biomédicos, de la globalización. Montagnier dijo que por primera vez en la historia de la humanidad, tenemos una visión general de nuestros orígenes y del lugar que ocupamos en el universo: "Aun no existe la nueva consciencia de este conocimiento racional y la globalización encierra peligros y consecuencias negativas en el camino". Montagnier mencionó el crecimiento demográfico desenfrenado, la nivelación de todas las culturas a los niveles más bajos, las diferencias entre países, el abismo que separa a los científicos, que dan enormes pasos hacia delante, y el resto de la población.
Montagnier se declaró a favor de utilizar la educación para difundir nueva información sobre cómo prevenir la propagación de epidemias como el SIDA y recomendó la defensa de la cultura "para que todo el mundo tenga acceso al patrimonio científico y cultural de la humanidad, al mismo tiempo que se preserva la diversidad cultural que, como la diversidad genética, constituye la riqueza de la humanidad". Asimismo, defendió la transferencia de tecnología a los lugares donde existen problemas y dijo "el SIDA está asolando Africa, el Sudeste de Asia y Sudamérica. Es precisamente en esos lugares donde deben crearse los centros de investigación y de tratamiento".
Montagnier concluyó: "La globalización está marcando todos los aspectos de la vida, de la sociedad, de la cultura y de la economía. Debemos aceptar el hecho indiscutible de que incluso las epidemias se generan en un contexto económico, cultural, educativo y social determinado, lo que requiere una nueva forma de cooperación interdisciplinaria y, sobre todo, intercultural. La UNESCO, que es la única agencia intergubernamental en el sistema de Naciones Unidas con una misión intelectual y ética, debe velar por que la globalización contenga los valores éticos y humanos y por que facilite la cooperación en vez de la dominación".
El debate continuó con preguntas y respuestas entre los miembros del Consejo Ejecutivo y los tres interlocutores. Muchos delegados expresaron su preocupación acerca de los efectos de la globalización, sobre todo en lo referente a la brecha, cada vez mayor, que separa a las sociedades que se benefician de la globalización y las que son apartadas de las autopistas de la información y de la comunicación. También hubo preocupación acerca de la habilidad de los países ricos para beneficiarse del potencial económico, científico y cultural de la globalización y por la conservación de la diversidad cultural y lingüística. Además se hizo un especial énfasis en el papel que debe desarrollar la UNESCO como asistente de los Estados Miembros para preservar sus culturas y tomar parte en los intercambios científicos y tecnológicos.
El debate se celebró a fin de contribuir a la tarea del grupo señalado por el Consejo Ejecutivo para reflexionar sobre la misión de la UNESCO en el siglo XXI
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