SAMUEL
RUIZ GARCÍA Y JULIO MARÍA SANGUINETTI
RECIBIERON EL PREMIO INTERNACIONAL SIMÓN BOLÍVAR 2000
París,
octubre, (UNESCOPRESSE) – El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura,
hizo entrega, ayer tarde en la sede de la Organización, del Premio
Internacional Simón Bolívar 2000 a Samuel Ruiz García, ex obispo de Chiapas (México)
y a Julio María Sanguinetti, ex Presidente de la República de Uruguay.
Después
de destacar la vocación universal de este premio que lleva el nombre de una
gran figura de la cultura hispanoamericana" y que cuenta entre sus
galardonados con personalidades como Nelson Mandela, el Rey Juan Carlos de España,
Václav Havel, Aung San Suu Kyi, Julius Nyerere y Mario Soares, el Director
General declaró que la elección del jurado deseaba honrar "dos facetas de
una sociedad compleja donde las instituciones ya no corresponden necesariamente
a sus símbolos"
Koichiro
Matsuura recordó la larga lucha de Samuel Ruiz García, en sus tiempos de
obispo de Chiapas: "Consagrado enteramente al bienestar y a la defensa de
la cultura de las poblaciones de Chiapas, se entregó a fondo, a la vez como
actor humanitario en el terreno y como mediador político solicitado por todos,
para ayudar a aliviar los sufrimientos a causa de los múltiples conflictos que asola esta región de los confines de Méjico y de la América
Central […] A veces criticado e incluso amenazado de muerte, pero siempre
inspirado por una profunda noción de solidaridad humana y por una convicción sólidamente
anclada en la legítima aspiración de los pueblos autóctonos de las Américas
por la libertad y la dignidad, finalmente ha impuesto el respeto para todos".
El
Director General felicitó a Julio María Sanguinetti por ser el ministro que no
dudó en dimitir frente a las violaciones de derecho y al golpe de estado
militar de 1973. Koichiro Matsuura declaró: "Conocido por su trayectoria
política, no lo es menos como hombre de letras. Escritor, periodista, es tanto
por la pluma como por la palabra que ha luchado
a favor de los derechos humanos y de la democracia, en las horas oscuras que
estaban proscritos. En la serenidad reencontrada por su país hoy, nadie sin
embargo olvidará las emboscadas tendidas a la transición entre
esa época de hierro y la era actual de pluralismo político y, sobre
todo, de libertad. Esta transición la inició con su escritura, elocuencia y
talento como negociador. En cuanto a la libertad, la consolidó gracias al apoyo
de su pueblo, "el pueblo que siempre es más sabio que todos los sabios",
como lo dijo Simón Bolívar".
En
su discurso de agradecimiento, Samuel Ruiz García subrayó que a través de él
recibían este premio las etnias de Chiapas, de México y del Continente
Americano, así como también todos los pueblos del mundo: "Son sus luchas,
sus sufrimientos, sus aspiraciones y esperanzas las que deben ser reconocidas"
Reafirmó su voluntad de acompañarlos "en la búsqueda de la justicia y la
dignidad". Samuel Ruiz García expresó el orgullo que siente "de ver
hoy a los más humildes de la tierra, los aborígenes que ocupan el más bajo
nivel de la sociedad, lanzar un mensaje de esperanza pero también interpelar al
viejo mundo. Su mensaje proclama que sólo un nuevo tipo de sociedad podrá
permitir una coexistencia con el respeto de las legítimas diferencias
culturales […] así como de una auténtica fraternidad"
Julio
María Sanguinetti insistió, por su parte, sobre el papel de la educación:
"Como lo dijo Simón Bolívar "En la base de la libertad, hay educación"
Es uno de los grandes valores que defiende la UNESCO […] y es la gran causa a
través de la cual debemos apoyar nuestro proyecto democrático, un proyecto
democrático en perpetua construcción". Agregó: "La educación y la
ciencia han sido las dos bases de la UNESCO y debemos, más que nunca,
redefinirlas, estimularlas y valorizarlas en estos tiempos de globalización que
vivimos hoy. […] La educación sin la ciencia puede ser pobreza. La ciencia
sin educación puede llevar a la pérdida moral ya que si la ciencia se libera,
desencadena fuerzas profundamente peligrosas. Con ella, se puede producir antibióticos
o construir bombas atómicas. Se necesita entonces, que ambas estén al servicio
de los valores superiores que son aquellos que animan el espíritu de nuestra
diversidad latinoamericana".
Por
su parte, el Embajador y Delegado Permanente de Venezuela ante la UNESCO, Hiram
Gaviria Rincón, felicitó a los galardonados que han mostrado el camino hacia
una sociedad más justa y más humana y que han contribuido a hacer de los
ideales del Libertador - libertad, independencia y solidaridad entre las
naciones - una realidad. Subrayando la diversidad cultural de la humanidad,
declaró: " Frente a un mundo cada vez más global hoy […], el Continente
Latinoamericano debe reafirmar su propia identidad cultural y, a través de ella,
procurar la unidad de sus pueblos".
El
Premio Internacional Simón Bolívar de la UNESCO fue creado en 1978 por el
Consejo Ejecutivo por iniciativa del gobierno de Venezuela y gracias a su apoyo.
Está dotado de un monto de 25.000 dólares y recompensa cada dos años, una
actividad particularmente meritoria que ha contribuido, en conformidad con los
ideales de Bolívar, con la libertad, la independencia y la dignidad de los
pueblos, así como a fortalecer la solidaridad entre las naciones. (FIN)
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