PREMIO
DE FOMENTO DE LA PAZ FÉLIX HOUPHOUET-BOIGNY PARA LA COMUNIDAD DE SANT'EGIDIO
París,
febrero 1, (UNESCOPRESSE) – El Director General de la UNESCO, Koichiro
Matsuura, hizo entrega del Premio UNESCO de Fomento de la Paz Félix
Houphouet-Boigny a la galardonada de 1999, la Comunidad de Sant'Egidio,
representada por su fundador y Presidente, Andrea Riccardi.
La
ceremonia de entrega del Premio tuvo lugar en la sede de la Organización, con
la presencia particular de Abdou Diouf, ex Presidente de Senegal y Padrino del
Premio; de Henry Konan Bedie, ex Presidente de la República de Côte d'Ivoire y
Protector del Premio; de Jacques Delors, ex Presidente de la Comisión Europea;
de Abou Drahamane Sangaré, Ministro de Asuntos Exteriores de Côte d'Ivoire; de
Louis Michel, Viceprimer Ministro y Ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica;
de Lidia Brito, Ministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología de
Mozambique; de Boutros Boutros-Ghali, Secretario General de la Francofonía y ex
Secretario General de la ONU; así como también de la Presidenta del Consejo
Ejecutivo de la UNESCO, Sonia Mendieta de Badaroux.
Durante
la ceremonia, Koichiro Matsuura calificó al Premio "de instrumento
principal para la promoción de la paz en el mundo" y declaró que "el
llevar el nombre de Félix Houphouet-Boigny simboliza la búsqueda de la paz y
la fraternidad humana". El Director General honró la memoria de Félix
Houphouet-Boigny "que hizo de la paz el fin último de su lucha" y
recordó la fuerte impresión que le causó el ex Presidente de Côte d'Ivoire
en los años 60, cuando era un muy joven diplomático en África Occidental.
Koichiro
Matsuura felicitó a la Comunidad de Sant'Egidio por su humildad, capacidad de
escucha y perseverancia en la acción a favor de los más necesitados y a favor
del acercamiento entre las religiones. "La Comunidad se ha movilizado a
favor de la paz a través del diálogo en los diferentes conflictos donde ha
estado presente como mediador". El Director General agregó que "los
resultados que ha obtenido en ese campo son la más bella recompensa que pueda
desear y prueban la eficacia de su método: ¿se necesita recordar el papel
esencial que desempeñó en la restauración de la paz en Mozambique, su aporte
considerable en el proceso de paz en Guatemala y los múltiples esfuerzos que
desplegó en Europa, África y América Latina?"
Boutros
Boutros-Ghali elogió "el ingenio del diálogo y la mediación" de los
miembros de la Comunidad de Sant'Egidio. Jacques Delors subrayó por su parte
" la disponibilidad del Profesor Riccardi", y, aludiendo a la
Comunidad, la atención prestada a los pobres y sobre todo "la caridad
extendida a la política", verdadero ejemplo para las organizaciones
gubernamentales y no gubernamentales.
Expresando
su satisfacción por que un premio de tal envergadura lleve el nombre de un
africano, Abou Drahamane Sangare declaró que Côte d'Ivoire se siente honrada y
orgullosa de tomar parte en esta ceremonia de entrega del Premio Félix Houphouet-Boigny. Louis Michel recordó el papel de la
Comunidad de Sant'Egidio en el campo del diálogo interreligioso y también
entre creyentes y no creyentes". Henri Konan Bedie se hizo eco de la
distinción entregada a la Comunidad de Sant'Egidio que "en un mundo
convulsionado, se esfuerza por brindar compasión, alivio y esperanza a las víctimas"
y "se hace merecedora de la estima de todos aquellos que luchan por un
mundo mejor". Expresó su deseo de que "el espíritu de Félix
Houphouet-Boigny inspire al pueblo de Côte d'Ivoire en su voluntad de paz, amor
y fraternidad" y declaró: "Solo el diálogo, el amor, la comprensión
y la tolerancia, fundamentos esenciales de la filosofía de Félix
Houphouet-Boigny, nos permitirán seguir y fortalecer la obra que él realizó"
Un
jurado internacional, presidido por Henry Kissinger, ex Secretario de Estado
estadounidense y Premio Nobel, propuso que el Premio Félix Houphouet-Boigny
para el Fomento de la Paz fuese atribuido a la Comunidad de Sant'Egidio en
reconocimiento a su contribución en la resolución de conflictos en diversas
regiones del mundo, particularmente en África y América Latina.
Jean
Foyer, Vicepresidente del Jurado y quien reemplazaba a Henry Kissinger, presentó
un resumen de la historia del desarrollo de la Comunidad de Sant'Egidio, "nacida
de los resultados del Concilio del Vaticano II" y que hoy día cuenta con
"20.000 miembros en el mundo". Precisó que no se trata de una
congregación religiosa y agregó que la acción de Sant'Egidio "está
motivada por el amor a los pobres, al progreso, al prójimo" y "renueva
el procedimiento de la mediación". Concluyó diciendo que el Jurado había
querido, sobre todo, hacer conocer la Comunidad más que recompensarla" ya
que ésta aspiraba a una recompensa "más alta", citando el Sermón de
los Olivos: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán
llamados hijos de Dios".
Al
recibir el Premio, Andrea Riccardi recordó la lucha de la Comunidad, desde hace
más de 30 años, en contra la pobreza en el Norte como en el Sur: "Sant'Egidio
es un movimiento de mujeres y hombres, presente en casi sesenta países del
mundo, incluyendo unos veinte países africanos que, motivados por la fe, se
solidarizan con los más pobres y los golpeados por la vida". Andrea
Riccardi continuó: "Entre las diferentes pobrezas nosotros nos hemos
enfrentado con la madre de todas ellas: la guerra". Agregó: "En el
mundo contemporáneo, […] surgen nuevas fronteras: no sólo nacionales, sino
también étnicas y religiosas. A menudo, grupos políticos utilizan sin escrúpulos,
motivaciones religiosas o étnicas para suscitar pasiones belicosas, sobre todo
después de la crisis de numerosas ideologías. […] Esta desconfianza, este desprecio, este prejuicio, que parecen inevitables herencias
del pasado, son ahora tierra de cultivo de temerarias pasiones".
El
Premio está dotado de 800.000 francos franceses, un Diploma de la Paz y una
Medalla de Oro. Fue creado en 1989 por la Conferencia General de la UNESCO por
iniciativa de 120 países. Es atribuido todos los años a personas,
instituciones u organizaciones que hayan contribuido de manera significativa a
la promoción, búsqueda, salvaguarda o mantenimiento de la paz, respetando la
Carta de las Naciones Unidas y la Constitución de la UNESCO. Entre los
galardonados del Premio figuran: Nelson Mandela y Frederik W. De Klerk (1991);
Yitzhak Rabin, Shimon Peres y Yasser Arafat (1993); el Rey Juan Carlos de España
y el ex Presidente estadounidense, Jimmy Carter (1994). (UNESCOPRESSE)