UNESCO CONTINUARÁ SU
MOVILIZACIÓN A FAVOR DE AFGANISTÁN
París, 27 de marzo – La UNESCO decidió continuar su movilización a
favor del patrimonio afgano a pesar de las destrucción de los Budas de Bamiyán
por los talibán. La salvaguarda del resto del patrimonio afgano, tanto el islámico
como el preislámico, el mantenimiento del diálogo y la profundización de los
argumentos de orden religioso favorables para la protección del patrimonio y un
trabajo de carácter normativo en torno al concepto de crimen cultural son los
grandes ejes de acción para el futuro.
Durante una conferencia de prensa ofrecida esta mañana, el Director
General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, y su enviado especial en Afganistán,
Pierre Lafrance, hablaron tanto sobre la misión de este último a Kandahar,
Kabul, Islamabad y Doha, como sobre la acción de la UNESCO.
El Director General recordó primeramente las numerosas manifestaciones
de reprobación provocadas por las destrucciones del patrimonio preislámico
afgano, subrayando, por una parte, que “esta movilización general a favor del
patrimonio cultural transcendió las fronteras de las nacionalidades y de las
religiones” y, por la otra, que la mayoría de los países islámicos habían
rehusado “ver su religión asociada a esta gesta fanática”.
Koichiro Matsuura quiso evocar sobre todo el futuro. Refiriéndose a los
otros bienes culturales preislámicos de Afganistán, declaró que “continuarán
los esfuerzos para hacer que los talibán respeten las riquezas arqueológicas”.
Precisó que su viaje a Pakistán, la próxima semana, le permitirá tratar ese
punto. La creación de una cuenta especial para la salvaguarda del patrimonio
cultural afgano debe proporcionar los medios suplementarios en este campo.
“Salvar lo que puede ser salvado, lo que significa luchar contra el tráfico
de bienes culturales afganos”. Agregó el Director General intentando hacer un
llamamiento a los marchantes y coleccionistas “para que contribuyan por su
parte y en vinculación con la UNESCO, a la salvaguarda del patrimonio cultural
afgano”. Haciendo frente a este tráfico, combatido por la Convención
de 1970, nos hemos comprometido con un proceso, con el apoyo especialmente de
las autoridades suizas y la Fundación Hirayama, a fin de recuperar los bienes
afganos en peligro y “cobijarlos hasta poder restituirlos a Afganistán”.
Informando sobre su “misión a priori imposible”, Pierre Lafrance
enfatizó el carácter a la vez inestable y obscuro del movimiento llamado talibán:
“No se puede hablar de corrientes dentro de un grupo sino de confrontaciones
entre sensibilidades”. Para Lafrance, una de estas sensibilidades ha
prevalecido temporalmente e, investido con el poder judicial afgano, ha impuesto
su “legalismo puntilloso” desembocando en “una voluntad de purificación
infinita, un escrúpulo mórbido de no estar haciendo lo suficiente para seguir
el camino trazado por Dios”. Frente a tal actitud, impregnada de afectividad y
por tanto a veces imprevisible, el enviado especial del Director General predicó
la pedagogía y el diálogo más que la violencia. Destacó el importante papel
desempeñado por los ulemas del mundo árabe musulmán quienes lo ayudaron en su
misión y que intervinieron a su favor. Este trabajo sobre lo que, según los
preceptos del Islam, es lícito, recomendado u obligatorio en materia de
preservación del patrimonio, continuará. La UNESCO proseguirá empeñándose
en ello activamente.
Koichiro Matsuura abordó, en forma de pregunta, otro campo en el que la
UNESCO intenta proseguir su acción: “¿Pueden continuar impunes los crímenes
contra la cultura?”. Felicitando la decisión del Tribunal Penal Internacional
contra la ex Yugoslavia referente a la inclusión de la destrucción de
monumentos históricos entre los cargos de acusación durante la acción de
ataque contra Dubrovnik, el Director General agregó: “Se está llevando a
cabo un estudio para analizar, en el marco de las diferentes convenciones
existentes, especialmente aquellas de 1954 y 1972, todos los medios para
prevenir y sancionar estos crímenes contra los bienes culturales”.
El patrimonio cultural no fue, sin embargo, el único tema de esta
conferencia de prensa. Como lo recordó Koichiro Matsuura, “la responsabilidad
de la UNESCO está claramente definida: a la vez de velar por la salvaguarda de
un patrimonio amenazado, cual sea el período histórico o la cultura al que
pertenezca, debe también asegurarse de que se establezcan programas para
favorecer la educación básica”. El Director General agregó: “Deseo que se
provea una asistencia para la educación de las mujeres y que se favorezca la
escolaridad de niños y adolescentes de ambos sexos”.
Expresando su preocupación acerca de la “zozobra que vive la población
de Afganistán”, el Director General se adherió al llamamiento del Secretario
General de las Naciones Unidas a favor de una movilización de fondos para una
ayuda humanitaria urgente. El ex embajador de Francia en Pakistán, Pierre
Lafrance, se hizo eco en este sentido, reiterando la necesidad de diálogo y
asistencia para el pueblo afgano: “No respondamos a la torpeza con torpeza, al
tabú con tabú”. (UNESCOPRESSE)