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Simular para aprender Asbel López, periodista del Correo de la Unesco. |
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En el terreno humanitario
como en la gestión de empresas o en la prevención de accidentes, los
juegos de simulación ganan la partida. Sonia ha empezado a comprender las razones que pueden motivar a un extranjero a pedir asilo. Porque esta joven no es una refugiada, sino una estudiante francesa de 18 años que ha venido al Parque de La Villette en París a participar en la exposición “Un viaje distinto de los demás, los caminos del exilio”. En este juego de roles interpreta a Sybel, una muchacha turca de 21 años cuya foto aparece al comienzo de la exposición, junto a las de Luis, Leila, Vesna, Kana, Pavel, Tarik… doce refugiados de distintas nacionalidades. Sus historias y sus caminos hacia el exilio se han reconstruido en detalle gracias a veintisiete actores profesionales que interpretan a funcionarios, agentes de aduana y policías en un salón tan grande como un gimnasio y donde se reproducen, en tamaño real, desde las oficinas de la aduana en el aeropuerto y la prefectura, hasta un campo minado y un taller de trabajo clandestino. Inaugurada en noviembre de 1998, la exposición de La Villette ha sido visitada por más de 10.000 personas en tres meses. Su interés pedagógico no radica tanto en las palabras y los discursos como en la actuación de los actores, que vociferan y hacen sentir a la gente las humillaciones y el desprecio con que son tratados a menudo los refugiados. “Sentía un profundo sentimiento de injusticia, explica Sonia. Hay que tener mucho valor para hacer lo que hizo Sybel. No sabía todo lo que uno debe sufrir para vivir como cualquier persona.” Conocida como empatía, la capacidad humana para imaginarse por analogía la situación del otro, ponerse en su lugar, es un mecanismo ampliamente explotado hoy para sensibilizar a jóvenes y adultos de países desarrollados a la situación de los refugiados que atraviesan sus fronteras. Pero ésta es apenas una de las múltiples aplicaciones de los juegos pedagógicos, que se utilizan también para enseñar a los niños los peligros de la contaminación en Ciudad de México o a bomberos australianos el control de incendios forestales. En este momento, universidades y empresas en Johanesburgo, Zaragoza, Bogotá y San Luis Potosí, entre otras ciudades, también recurren a los juegos de simulación pues éstos han demostrado ser un instrumento de experimentación poco oneroso y eficaz para preparar al mundo laboral. El juego de roles actúa como una iluminación que genera un giro cualitativo en nuestra percepción de los individuos y las situaciones. La mirada hacia el otro cambia, se torna más compleja. Como afirma Mark Madoga, 40 años, al salir de La Villette: “Ahora considero el problema en términos de individuos y no de cifras; veo al refugiado de las noticias como a un ser humano.” Resultado similar obtiene “Pasajes”, un juego de roles creado en 1995 por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) junto con dos psicólogos y una especialista en juegos. Comparte con la exposición de La Villete el objetivo de sensibilización de un vasto público a la situación de los refugiados, pero es menos costoso –su único soporte es un manual de una treintena de páginas–y más sencillo de realizar, pues para medio centenar de personas basta con cuatro animadores. En cuatro años, más de 5.000 personas en Suiza, Suecia, Holanda, Túnez, Austria y Chile han tomado parte en el juego, en su mayoría scouts entre 12 y 18 años, así como estudiantes, profesores y miembros de ONG. Sensibilizar y formar Una de las experiencias más intensas de “Pasajes” es el bombardeo. Los participantes escuchan la simulación de un ataque aéreo, pero no pueden ver porque tienen los ojos vendados. La confusión es total, nadie sabe adónde ir y las familias se dispersan. Padres e hijos comienzan a llamarse en voz alta. Claire, 34 años, voluntaria de una ONG con sede en Ginebra explicaba que tras varios años de trabajo con solicitantes de asilo seguía sin comprender la insistencia de los refugiados en el reagrupamiento familiar, al punto de convertirse en su sola preocupación. “Hasta que yo misma experimenté en el bombardeo el sentimiento de separación familiar, que es muy fuerte. Para mí lo único que contó desde ese momento en el juego fue preservar la unidad familiar”, añade. Muchas empresas forman hoy a su personal, desde los obreros y los técnicos hasta los ejecutivos, en temas como marketing, gestión de producción y relaciones humanas. En Francia, una agencia de consultoría, Proconseil, decidió aprovechar la acelerada expansión de este mercado y creó una filial que se dedica exclusivamente al desarrollo de juegos para la formación de adultos: CIPE (Centro Internacional de Pedagogía Educativa). En los últimos diez años, esta compañía ha elaborado 25 juegos en diez lenguas y ha formado a más de 10.000 personas. Entre su millar de clientes, en 18 países, se encuentran empresas como Aeroespatiale, Yves Saint Laurent y la Universidad de la Sorbona en Francia, Nuova Magini en Italia, la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica en España y Harris Semi Conductors en Estados Unidos. Nuevas aplicaciones El uso de juegos de simulación se extendió después de la segunda guerra mundial, principalmente en la enseñanza de la gestión empresarial. El más popular de esa época es “Simulación de decisión para responsables de empresas” (Top Management Decision Simulation), diseñado en 1956 por el American Management Association. En los años setenta, se dictaron muchos cursos de introducción a la economía con “El juego de la Isla” del psicosociólogo Claude Zerbib y “Eco Firme” del profesor Jean-Marie Albertini, un juego de roles donde cada participante representa por turnos a funcionarios, empresarios y padres de familia. En la prevención de accidentes aéreos, la simulación ha alcanzado un alto grado de desarrollo. John Rolfe, un experto en este campo, utiliza no sólo la avanzada tecnología de los simuladores convencionales de vuelo, sino que incluye situaciones propias al juego de roles, como el secuestro de un avión por terroristas o la repentina enfermedad de un piloto. Tras reconstruir en colaboración con la Fuerza Aérea y aerolíneas comerciales británicas las circunstancias en que ocurrieron algunos accidentes, Rolfe crea situaciones de emergencia que la tripulación debe aprender a resolver siguiendo los procedimientos ya establecidos, sin dejarse llevar por una apreciación instantánea. El desarrollo de la informática y de Internet ha propulsado la creación de juegos de simulación para elaborar estrategias comerciales y electorales, definir los mejores horarios en los transportes, establecer previsiones demográficas y climáticas según distintas hipótesis, entre otros. Danny Saunders, editor de The International Simulation and Gaming Yearbook que se publica en Londres desde 1991, afirma que el número de juegos de simulación se ha duplicado en los últimos años y entre los países más activos se encuentran Estados Unidos, el Reino Unido y Finlandia. En las escuelas de negocios anglosajonas, los juegos de simulación se están integrando poco a poco como método de evaluación. “Al final del curso, afirma Danny Saunders, se pide a un grupo de estudiantes que presenten al menos dos soluciones creativas para sacar a una empresa de una situación de crisis, la cual se basa en una simulación de un caso real.” En España, la oferta de juegos de formación también ha crecido en los últimos años, considera José Luis Menes Soler, director de formación de la Escuela Internacional de Negocios de Zaragoza (CESTE), cuyo currículo ofrece desde hace seis años materias con juegos de simulación de empresas. Según Menes Soler, “para los estudiantes es muy revelador comprobar que las consecuencias de las decisiones que toman en un área, por ejemplo marketing o finanzas, afectan los resultados generales, pues todas las áreas de la empresa están interrelacionadas”. Un conocimiento que si los recién egresados tuvieran que aprender en su trabajo representaría para la empresa un elevado costo en tiempo y dinero. Johannesburgo: empresarios sin experiencia Para corregir lo más rápido posible las desigualdades creadas durante el apartheid en Sudáfrica, una ley reciente (Equality Bill) obliga a las empresas a ofrecer cargos de responsabilidad a sudafricanos negros. Pero éstos, por haber estado marginados durante tanto tiempo, carecen de experiencia. Para paliar esta deficiencia, muchas empresas sudafricanas recurren a la formación con juegos, por ejemplo Team Business, creado por Business Education Design. Divididos en cinco grupos, cada equipo se encarga de crear una compañía cuya misión es fabricar y vender cajas de cartón. Los jugadores deben buscar desde los proveedores de materia prima y negociar los créditos con el banco hasta la compra de los equipos y el diseño mismo del producto. Según Esmo Ndzimande, ejecutivo de la empresa sudafricana de energía ESKOM, el juego presenta de manera clara los principios generales de la administración y prepara a los empleados para reaccionar a los cambios repentinos del entorno. “Además, observar en la simulación el proceso global de la empresa nos ayudó a detectar fallos en nuestro sistema de producción, pues teníamos un punto de comparación de cómo debían marchar las cosas.” De acuerdo con un estudio del National Productivity Institute (NPI) sudafricano, este programa de formación con juegos, que ha sido implantado en medio centenar de compañías en Sudáfrica, “ha estimulado el trabajo en equipo y la voluntad de compartir tareas, aumentando la productividad y mejorando la comprensión y el reconocimiento del papel que desempeña la gestión empresarial; se registró además una disminución de las situaciones de conflicto y se propusieron ideas innovadoras para reducir costos”. San Luis Potosí: estudiantes sin empresas La ingeniera industrial Miriam Garza utiliza en sus cursos de organización y gestión de la producción en la Universidad de San Luis Potosí, en México, el juego Kit Cash, diseñado por el Cipe, para explicar el funcionamiento básico de una empresa. Los estudiantes se dividen en este caso en tres grupos para crear empresas que se disputarán el mercado de maletas. Partiendo con la misma cantidad de dinero en efectivo, cada equipo debe manejar su presupuesto, la planificación de la fabricación, la contabilidad, la tesorería. A lo largo de la partida se plantean varios inconvenientes, como retrasos en la producción por una avería y cambios súbitos en el gusto de los clientes. Uno de los estudiantes, Gilberto Cruz, recuerda que la primera salida de su equipo al mercado fue catastrófica: “Nuestras maletas eran demasiado costosas con respecto a las demás. Nos percatamos de que no habíamos invertido lo suficiente en máquinas.” Obligados a reducir el costo de sus productos para ser competitivos, los jóvenes tuvieron que revisar las nociones estudiadas en clase pero cuyo uso práctico no era antes muy claro. “Hasta que no comprobamos en el juego que el mercado rechazaba nuestras maletas, no entendimos la importancia de una buena planificación y de un estudio cuidadoso del mercado. Comprobar con los propios ojos las ganancias de los demás equipos y las deudas propias, fue para nosotros más eficaz que las teorías de la profesora”, añade Cruz. El empleo cada vez más frecuente de los juegos de formación en distintos ámbitos no debe hacernos olvidar las dificultades de evaluación. Si bien para sus defensores los juegos captan maravillosamente la atención, ilustran de manera sencilla procesos complejos y son un eficaz instrumento para sensibilizar al público a distintos problemas, se requieren criterios objetivos de evaluación, por ejemplo para decir cuándo son mejores que otros métodos de enseñanza y por qué. Según Danny Saunders, “éste es el gran desafío de la pedagogía con juegos”. |