
© Hervé Pinel
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Lo mejor de un sexo debería
unirse con lo mejor del otro tan a menudo como fuera posible, y lo inferior con lo
inferior lo más raramente posible.
Platón,
flósofo griego
(428-348 a.c.)
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Impedir
el nacimiento de mujeres es una práctica habitual en la India. La nueva tecnología
que permite escogerel sexo de los bebés podría agravar la situación.
Una sola
palabra en un letrero indica una actividad floreciente: ultrasonidos. Esta técnica
de diagnóstico por ondas sonoras, que permite visualizar el feto, es de uso
corriente en el marco de la atención médica prenatal, pero en la India
su anuncio tiene un sentido oculto. Previa retribución, los médicos
revelan gracias a una ecografía el sexo del bebé por nacer, lo que
permite abortar en caso de que el resultado sea “negativo” –dicho claramente: si
es una niña.
Las clínicas han adoptado esta denominación disfrazada desde que una
ley de 1996 prohíbe el empleo de los exámenes prenatales con fines
de selección entre los sexos. Los médicos sólo tienen derecho
a examinar al feto para detectar las enfermedades o anoma
lías congénitas y genéticas. La menor alusión al sexo
de éste los expone a ser llevados ante los tribunales. Pero la ley es más
estricta en el papel que en la realidad, admite S. C. Srivastava, responsable de
su aplicación en el Ministerio Federal de Salud de la India. El registro de
las clínicas es lento y, aunque las autoridades reconocen que las infracciones
son frecuentes, lo cierto es que aún no han iniciado ninguna acción
judicial.
Las
niñas, una “carga financiera”
La determinación
del sexo del feto se practica intensamente en la India desde los años setenta,
época en que los médicos empezaron a utilizar la amniocentesis (análisis
del líquido intrauterino) con ese fin. Según una encuesta realizada
en Bombay en 1985, 90% de los centros de amniocentesis practicaban la determinación
del sexo y 96% de los fetos femeninos eran objeto de abortos. Hoy se prefieren los
ultrasonidos: 1.500 clínicas se dedican a esa actividad solamente en el Penjab,
un estado del norte de la India que cuenta más de 20 millones de habitantes.
El único efecto aparente de la ley de 1996 fue aumentar los honorarios de
los médicos: pasaron de 10 a 30 dólares la consulta, debido al riesgo
de sanciones penales.
Según el Dr. Sharada Jain, conocido ginecólogo de Nueva Delhi, la proliferación
de unidades de ultrasonidos va a agravar la situación. La amniocentesis sólo
determina el sexo eficazmente a partir de 16 o 18 semanas de embarazo. La ecografía
abdominal por ultrasonidos lo logra a las 14 semanas, con una precisión de
90%. Pero la técnica más avanzada, los ultrasonidos transvaginales
–sumamente utilizada en Nueva Delhi y que se difunde por otros lugares–, es aún
más precisa, al cabo de 12 semanas. Por consiguiente, el feticidio de las
niñas se torna posible en el primer trimestre, momento en que el aborto es
más sencillo y menor la sospecha de selección sexual, constata el Dr.
Jain.
La clave del problema es la actitud de la sociedad india tradicional frente a la
mujer, subraya la Dra. Mira Shiva, de la Asociación de Voluntarios de la India
para la Salud, en Nueva Delhi. Se considera a las niñas una carga financiera,
a causa de la dote que hay que pagar para casarlas. Mientras se toleren los prejuicios
y la violencia contra las mujeres, la ley que prohíbe la selección
sexista será letra muerta, estima.
Con semejante sistema de valores, ¿cómo serán acogidas las nuevas
tecnologías genéticas que permiten elegir el sexo de los embriones?
Recientemente, un instituto norteamericano provocó gran revuelo: su nueva
técnica, bautizada MicroSort, separa el espermatozoide portador de cromosomas
X (que engendra niñas) del portador de cromosomas Y (del que nacen niños).
Tasa de éxito anunciada: 93% para los nacimientos femeninos y 73% para los
masculinos. Se estima que el costo de este procedimiento (5.000 dólares actualmente)
va a bajar y, a juicio de los médicos, su introducción en la India
es sólo cuestión de tiempo. “Sería fácil para mí
proponer este servicio dentro de algunos meses”, afirma el Dr. Anoop Kumar Gupta,
de la IVF and Fertility Clinic de Nueva Delhi. “Si lo hago, cientos de clientes harán
cola en la calle.”
Algunos médicos indios estiman que es un medio de atajar el feticidio. Para
el Dr. T. C. Kumar, de la Hope Infertility Clinic de Bangalore, “la opción
ética es clara: preselección del sexo o perpetuación del feticidio,
del infanticidio y del asesinato de las niñas. Cambiar la sociedad es lento,
muy lento. ¿Podemos darnos el lujo de esperar?”. La Dra. Shiva no comparte
esa opinión: “Esta preselección sólo reforzará la actitud
patológica de nuestra sociedad frente a las mujeres: discriminación
y descrédito.”
El Correo de la UNESCO
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