
En Mongolia, un joven escucha
la radio en lo alto de una montaña, cerca de la frontera con Kazajstán.

En Tanzania, un grupo de refugiados
hutus rwandeses subidos a un montículo para captar mejor una emisión
de radio.
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Las grandes radios
internacionales
World Service de la BBC
: 1.120 horas de transmisiones semanales que llegan a 143 millones de auditores
en 43 idiomas. Presupuesto: 175 millones de libras esterlinas (280 millones de dólares)
VOA
(Voz de América): 870 horas de transmisiones semanales que llegan a 91
millones de auditores en 53 idiomas. Presupuesto: 106 millones de dólares.*
DW
(Deutsche Welle): 718 horas de transmisiones semanales que llegan a 28 millones
de auditores en 36 idiomas. Presupuesto: 606 millones de marcos alemanes (336,6 millones
de dólares).
RFI
(Radio France Internationale)**: 313 horas de transmisiones semanales que llegan
a 45 millones de auditores en 20 idiomas. Presupuesto 754 millones de francos franceses
(125,6 millones de dólares).
*Remuneraciones y costos
de reportajes, excluyendo los costos de transmisión.
** Incluida su subsidiaria, RMC-Moyen Orient.
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Las radioemisoras
internacionales públicas, antes única fuente de noticias del exterior
para muchos países, tienen que adaptarse a una nueva situación muy
competitiva.
En Budapest (Hungría), las radioemisoras estatales de Gran
Bretaña, Francia y Alemania están preparando una propuesta conjunta
para abrir una estación de fm (frecuencia modulada) en 2000. Es un símbolo
del nuevo mundo en el que las radios internacionales navegan actualmente. Casi de
la noche a la mañana, la caída del telón de acero obligó
a revisar radicalmente la misión tradicional de esas radioemisoras:
responder a la sed de información de ciudadanos de Estados de partido único
o sometidos a regímenes represivos.
Esa misión no ha perdido pertinencia. Entre los cinco mercados principales
de la Voz de América (VOA) figuran Afganistán y China, y en este
último país las interferencias del Estado son una práctica corriente,
lo que permite medir la influencia “negativa” de la emisora, según los criterios
del gobierno chino. Enfrentado en 1999 a los cortes presupuestarios más drásticos
de la historia de la radiodifusión estatal alemana, Dieter Weirich, director
general de la Deutsche Welle (DW), defendió la misión de un servicio
internacional: “Dos tercios de la humanidad viven en países sin libertad de
prensa o de información. Nuestro deber específico es proporcionarles
sin interrupción información objetiva procedente de fuentes dignas
de crédito.”
Nuevos mercados
Pero, en muchas partes del mundo,
el fin de la guerra fría eliminó este enfoque ideo-lógico, obligando
a las radios internacionales a adaptarse con rapidez a la nueva situación.
Ya no pueden sostener que son la única alternativa a emisiones censuradas
por el Estado, y han dejado de ser consideradas como un soplo de libertad o como
una fuerza subversiva. Además, los nuevos gobiernos de muchos países
en desarrollo han dejado de monopolizar las ondas, abriendo la vía a la expresión
de opiniones divergentes en nuevas estaciones de fm.
“Al cambiar el contexto político, las radios cuya principal misión
era proporcionar noticias a los países que no tenían acceso a fuentes
exteriores de información han debido cambiar de tono y desarrollar soportes
de transmisión diferentes de la onda corta”, explica Hugues Salord, director
de asuntos internacionales de Radio France Internationale (RFI).
Han tenido que aprender a “venderse” en mercados con culturas y expectativas muy
diferentes, ya sea en Europa, Africa, Asia o América Latina, y cubrir tanto
temas locales como internacionales.
Para esas radioemisoras, la adaptación a los mercados abiertos ha sido como
un curso intensivo. En un paisaje audiovisual no reglamentado, lo primero que hicieron
fue asociarse con emisoras de fm del mundo entero para retransmitir sus programas
o adquirir, opción más costosa, transmisoras fm para abrir frecuencias
locales.
La BBC,
según Mark Brayne, jefe de redacción de noticias europeas y actualidad
de su World Service, se adelantó a todas las demás en la creación
de redes de fm, empezando por Finlandia en 1987. En 1990, World Service estaba presente
en Rumania inmediatamente después de la caída del régimen comunista,
firmó acuerdos con las radioemisoras que empezaban a surgir y creó
una red de 97 radios locales. Un estudio reciente indica que la Bbc ha captado 17%
de la audiencia rumana. “En cierto modo nos hemos transformado en una emisora nacional”,
afirma Brayne. “Cubrimos las noticias de Rumania, pero aplicando los valores periodísticos
de la Bbc.”
Africa, donde los mercados de transmisión se liberalizaron antes que en Asia,
es una zona muy codiciada. Cuando una radioemisora extranjera emite en fm, su número
de auditores aumenta. La BBC y Rfi captan enormes audiencias en sus ex colonias
africanas, y Etiopía se encuentra entre los cinco primeros mercados de la
VOA.
RFI
ha empezado a abrir enlaces fm fuera de las capitales de Africa Occidental, en las
segundas y terceras ciudades más importantes, y está difundiendo programas
en bambara producidos en Malí.
“RFI
es considerada casi como una radio nacional, con audiencias que van de 30 a 40% de
la población francófona”, señala Erlends Calabuig, director
del servicio en lenguas extranjeras. La emisora francesa está tratando ahora
de penetrar fuera de la zona francófona: acaba de abrir una estación
de fm en Ghana y próximamente en Lagos. “Los países de la región
desean salir de su zona tradicional de influencia cultural”, dice Salord. “En el
Africa anglófona existe un creciente interés por el mundo francófono,
interés no sólo lingüístico, sino también político,
económico y cultural.”
Un enfoque de
proximidad
Hay, en efecto, una fuerte demanda
de transmisiones exteriores, y no sólo como proveedoras de noticias internacionales.
“En numerosos mercados, la competencia es mucho mayor, pero no en lo que hace a la
exactitud y la imparcialidad”, señala Caroline Thomson, subjefa ejecutiva
del World Service de la BBC. “Como consecuencia de la desregulación,
en muchos países han salido al aire estaciones musicales, pero la información
es de baja calidad, sigue controlada o sometida a interferencias locales.”
Sandy Unger, director de la Voz de América, concuerda en que existe una demanda
masiva de información equilibrada y exacta de parte de las nuevas democracias.
“Cuando los medios de comunicación no están plenamente desarrollados,
cuando existe una legislación penal contra la difamación y restricciones
a la libre circulación de la información, las noticias fiables vienen
de fuentes exteriores”, afirma. Las pruebas son elocuentes: en América Latina,
VOA
tiene 400 estaciones fm asociadas. “¿Habría alguna razón de
firmar ese tipo de contratos si ello no respondiera a una necesidad o si tuvieran
confianza en que sus sociedades van a informar debidamente a la población?”,
se pregunta Unger.
Todas las grandes emisoras están presentes en las fm locales, cada cual con
su misión. El World Service de la BBC defiende su reputación de veracidad y
de calidad, reconocida por sus auditores en todas las encuestas. La VOA,
que pasó a ser una entidad federal independiente en octubre de 1999, cumple
su cometido de informar sobre la actualidad mundial y sobre aspectos políticos,
sociales y culturales de la realidad americana. RFI se precia de ofrecer una visión francesa
de la actualidad, que refleje la diversidad de opiniones en el país. Weirich,
director de la Dw, destaca que el papel de la emisora es “crear una conciencia internacional
acerca de la nueva Alemania”. Pero el estilo ha cambiado porque la fm exige una programación
más animada e interactiva que la onda corta. Y como las estaciones de fm son
locales, las radios han de satisfacer a esas audiencias específicas.
“De dirigirnos a una masa indiferenciada de auditores gracias a un medio de transmisión
que cubría el mundo entero”, explica Calabuig, de RFI, “hemos pasado a un enfoque de proximidad que
implica responder a las expectativas de una audiencia local.” Aunque la información
internacional sigue siendo la piedra angular de la programación de todas esas
radios, que en los últimos años ofrecen una cobertura permanente, los
programas se han tornado más eclécticos, combinando música y
emisiones adaptadas a las diversas regiones. La producciones locales ocupan más
lugar.
De 1989 en adelante, la BBC empezó a contratar a jóvenes del
ex bloque del Este familiarizados con la audiencia de la región. En Bucarest
y en Sofía, las filiales de RFI
conjugan programas producidos en
el lugar con otros de París y presentan así un enfoque más francoeuropeo
de los acontecimientos. Todas las radios internacionales europeas están convencidas
de que tienen un papel que cumplir “acompañando el diálogo entre los
países de Europa Central y Oriental para ofrecer una apertura hacia Europa”,
como afirma Calabuig, y también una responsabilidad común en aras de
la construcción de una Europa unificada: “Radio E”, un programa de actualidad,
se realiza con contribuciones de varias radioemisoras estatales europeas y ofrece
a los auditores una interpretación más rica de los asuntos regionales.
Apretarse el
cinturón
Transmitir en las lenguas locales
es una de las claves para captar nuevas audiencias. RFI es consciente de que sus esfuerzos para penetrar
en el Africa anglófona serán infructuosos mientras no pueda financiar
la programación en lenguas como el swahili y el hausa, como han hecho la VOA,
la BBC
y la Dw. La BBC ha introducido idiomas hablados en las nuevas
repúblicas independientes de la ex Unión Soviética (uzbeko,
azerbaiyano, ucranio, kazako y kirguís) y ha cerrado servicios en otras lenguas
–en su mayoría vernáculas de Europa Occidental–, sin perder por ello
influencia.
La estrategia de la Bbc apunta a captar las elites, lo que puede lograr en inglés.
“Suprimimos idiomas cuando nos parecían ineficaces y no debido a una reducción
de presupuesto”, dice Thomson. La BBC decidió hace poco eliminar las transmisiones
en alemán pues las encuestas demostraron que la mayor parte de la audiencia
de habla alemana la escuchaba en inglés.
Para hacer frente a reducciones presupuestarias, la DW ha suprimido sus programas en japonés
y en español. Está en curso el cierre de otros servicios en lenguas
extranjeras, como checo, eslovaco y húngaro, por estimar que los países
en que se hablan esos idiomas son ahora “democracias consolidadas con una gran diversidad
de medios de información”. Pero está ampliando sus programas en ruso
y en inglés, y aspira a abrirse camino en el mercado asiático gracias
al satélite AsiaSat 2. Todas las grandes radios internacionales han introducido
programas en albanés y macedonio, lo que refleja la prioridad que atribuyen
a salir al aire lo antes posible cuando las circunstancias políticas lo exigen.
Introducir nuevos idiomas puede ser un elemento esencial de las estrategias de esas
radios en las democracias incipientes y en los países en desarrollo, pero
cuesta dinero. Si bien todas hacen hincapié en su independencia redaccional
frente al Estado, lo cierto es que financieramente dependen de éste y ninguna
ha recibido subvenciones generosas en el último decenio. Sandy Unger, director
de la VOA,
teme “restricciones drásticas” si el Congreso garantiza un presupuesto constante
para el 2000, lo que significaría absorber una inflación de 4,8%. El
presupuesto del World Service ha declinado en términos reales en los últimos
ocho años. El de RFI se ha mantenido estable. El presupuesto de la
Dw para 1999 se redujo en 4,7% (16,6 millones de dólares) y sufrirá
un corte adicional de 10% (303,3 millones de dólares) hasta el año
2003. Además de eliminarse seis lenguas, deberán suprimirse más
de 700 puestos de trabajo.
A comienzos de los noventa, Radio Canada Internationale (RCI), un actor menor en la escena mundial, eliminó
siete de sus 15 lenguas y redujo su personal, y casi desapareció del aire
en 1996 antes de ser salvada gracias a una subvención del gobierno federal.
Para Florian Sauvageau, profesor en la Universidad de Laval (Canadá), la crisis
fue un reflejo de la falta de interés del gobierno por las relaciones culturales
internacionales. RCI apunta ahora a hacer valer la pujanza económica
y la diversidad cultural del país, y desarrolla sus transmisiones hacia China
y Africa.
Dentro de esta tendencia a apretarse el cinturón, uno de los dilemas es cómo
mantenerse en todos los frentes. Las radios extranjeras han de seguir presentes en
las ondas cortas en las zonas políticamente sensibles, además de transmitir
en fm y por satélite. Luego vienen las inversiones en las nuevas tecnologías.
Internet es la prioridad esencial para todas las radios estatales. “Es la onda corta
del futuro”, afirma Thomson. “Si deseamos mantener la vitalidad de la radiodifusión
internacional dentro de veinte años, es necesario invertir en Internet ahora.
Es un medio mucho más libre.”
Gracias a Internet, las comunidades india y pakistaní en Gran Bretaña,
por ejemplo, tienen acceso a programas en hindi y en urdu. Los vietnamitas pueden
hacer otro tanto en su propio idioma, vivan en Estados Unidos o en Viet Nam. Todas
las radios están pendientes de Worldspace –la recepción directa por
satélite en antenas parabólicas individuales con una calidad excepcional–
y de la digitalización inminente de la onda corta, que no sólo garantizará
una mejor calidad de audición, sino que reducirá los costos de producción.
Ello permitirá la aparición de nuevas estaciones destinadas a sectores
cada vez más específicos de auditores.
Muchos de los países que empiezan a desregularizar sus mercados heredaron
servicios estatales de radiodifusión de las antiguas potencias coloniales.
Estas contribuyen ahora al proceso de liberalización, a menudo ofreciendo
cursos de capacitación y asistencia técnica. Al lanzar su primera estación
de fm en Dakar (Senegal) en 1991, RFI
contribuyó al “fortalecimiento
de la radio estatal nacional”. Para Unger, de la voa, en numerosos países
en desarrollo “las radios internacionales sirven de ejemplo”.
Cualquiera sea la tecnología que triunfe –y están en juego inversiones
colosales– sólo el contenido puede inclinar la balanza en favor de las radios
internacionales. Su principal ventaja, para Salord, reside en su experiencia, su
capacidad técnica y su red mundial de corresponsales. “La radiodifusión
internacional ayudará de manera decisiva a descifrar el mundo en que vivimos.
Ese es nuestro trabajo: no emitir juicios de valor o dar lecciones, sino ofrecer
hechos e información que ayuden al auditor a formarse su propia opinión.”
El Correo de la UNESCO
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