| Después del horror: la memoria y el olvido | ||
Como preámbulo, Tzvetan Todorov explica la necesidad de reflexionar sobre el pasado y recobrarlo sin caer en el culto obsesivo de la memoria. La guatemalteca Rosalina Tuyuc prolonga la misma idea afirmando que hay que saber a quién perdonar. Después del horror, cada sociedad reacciona de modo diferente, en función de su historia, su dinámica o sus bloqueos. Desde el fin del apartheid, Sudáfrica innovó en la materia sellando un compromiso, como lo subraya Njabulo Ndebele: la verdad contra la amnistía. Ello favoreció el proceso de reconciliación, pero las víctimas claman que la libertad no puede comprarse con la confesión de un crimen. En Chile, la amnistía respecto de los crímenes de la dictadura facilitó la transición democrática, señala Oscar Godoy, pero no ha aplacado la memoria, comprueban Fabiola Letelier y Víctor Espinoza. En Rusia, la reconstitución de la memoria quedó incompleta. En Camboya está paralizada en buena medida, deplora el cineasta Rithy Panh en su primer testimonio escrito, y totalmente en Rwanda, según el escritor Benjamin Sehene. Al igual que en Bosnia. Pero el brazo cada vez más largo de la justicia internacional, al establecer hechos de manera irrefutable, puede al menos impedir la mixtificación del pasado, e incluso prevenir crímenes de lesa humanidad, espera la canadiense Louise Arbour. |
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