
Un curso de alfabetización
para mujeres indias acompañadas de sus hijos.
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Conservar es lo que hacemos
poniendo las guindas en tarros de mermelada o enlatando salmón… Los libros
y las grabaciones pueden conservar las lenguas, pero sólo la gente y las comunidades
pueden mantenarlas vivas.
Nora
Marks Dauenhauer y Richard Dauenhauer, historiadores de la tradición oral
tlingit (Alaska)
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La India es uno de los
principales países plurilingües del mundo, pero hoy día muchas
de sus lenguas minoritarias corren el riesgo de extinguirse en la medida en que las
mayoritarias ganan terreno.
La India, con una población de alrededor mil millones de habitantes, es mirada
a menudo como un modelo de coexistencia lingüística armoniosa dentro
de un solo Estado. Cuenta con dos idiomas oficiales (el hindi y el inglés),
18 lenguas importantes reconocidas en la Constitución, y 418 lenguas “enumeradas”,
cada una de las cuales es hablada por 10.000 personas o más. La Radio All-India
transmite en 24 idiomas y en 146 dialectos; los periódicos se publican en,
por lo menos, 34 lenguas; 67 lenguas son empleadas en la enseñanza primaria,
y 80 en la actividad literaria. La Constitución garantiza a todos los ciudadanos
el derecho a “conservar” su idioma, y a todas las religiones o minorías lingüísticas
el de crear y administrar los establecimientos de educación que deseen.
Pero organizar la coexistencia de las lenguas en un país cuya tradición
plurilingüe se remonta a varios milenios no es asunto fácil. La Unión
India consta actualmente de 26 estados y 6 territorios, algunos de los cuales fueron
fundados en 1956 sobre una base plurilingüe a fin de reducir el número
de minorías lingüísticas agrupando a las personas que tenían
una lengua común. Pero las lenguas oficiales adoptadas por los estados y territorios
no son habladas necesariamente por la totalidad de sus respectivas poblaciones; ninguna
de ellas es totalmente monolingüe.
Mil
lenguas sin protección
Esta estructura ha
estimulado el desarrollo de algunos idiomas en perjuicio de otros. Hay, por ejemplo,
más 1.600 lenguas reconocidas como lenguas maternas, que en su gran mayoría
no han sido oficialmente aceptadas y que por consiguiente carecen de protección.
La complejidad se acentúa aún más por el hecho de que cada comunidad
lingüística cuenta por lo menos con tres interlenguas. En el caso del
hindi, por ejemplo, hay 48 variantes. En un país en que el concepto de nación
es algo reciente, la lengua se ha convertido en un elemento decisivo de la actividad
social y política. No es de extrañar que la política lingüística
haya provocado acalorados debates y controversias entre los políticos, los
educadores y los planificadores.
Actualmente en el plano oficial existe una estricta jerarquía entre los idiomas
de la India. En la cumbre se encuentran el hindi y el inglés. A continuación
vienen los idiomas oficiales de los estados y territorios, seguidos por lenguas que,
aunque no se utilicen con fines administrativos, son habladas por más de un
millón de personas. Cientos de otros idiomas que se encuentran en el nivel
más bajo son controlados por el Comisario de Minorías Lingüísticas,
que no sólo desempeña funciones consultivas, sino que puede obligar
a los gobiernos de los estados a cumplir sus recomendaciones. Algunos de esos gobiernos
esperan que dentro de su jurisdicción las lenguas minoritarias perezcan antes
de tener la posibilidad de ser empleadas en la educación.
Mientras tanto el inglés está ganando terreno. En 1949, el Parlamento
aprobó una disposición constitucional en virtud de la cual en las transacciones
comerciales podía utilizarse el hindi o el inglés, especificando que
después de quince años sólo se admitiría el empleo del
primero. Sin embargo, una vez transcurrido ese plazo, para dos tercios de la población
el hindi seguía siendo una lengua tan extranjera como el inglés. Considerado
un idioma “neutro” que permite una comunicación más amplia, y también
el de la tecnología, la modernidad y el desarrollo, el inglés constituye
además un símbolo de posición social. La anglomanía resultante
no sólo es perjudicial para el progreso de las lenguas del país, sino
también para el desarrollo “normal” de la sociedad india. Se llega a veces
a situaciones grotescas. Los políticos que critican el empleo del inglés
suelen enviar a sus hijos a los mejores colegios en los que la instrucción
se imparte en ese idioma.
A las elites intelectuales de las comunidades minoritarias incumbe el deber de promover
sus lenguas maternas. A menudo bi o trilingües, deben impulsar proyectos para
poner coto a la intrusión neocolonial, dar nuevo impulso a las lenguas moribundas
y adaptarlas al mundo moderno.
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