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En Namibia, los liceos
cumplen un papel decisivo en la catalogación de las colecciones científicas.
El
museo nacional de Namibia fue el primero del continente en incorporarse a la era
de Internet: los visitantes pueden recorrer una exposición virtual sobre arte
rupestre, consultar una base de datos en línea sobre las colecciones e informarse
acerca de los proyectos en curso. Más encomiables aún son sus esfuerzos
por conectar las escuelas del país a Internet y sensibilizar a los jóvenes
al medio ambiente gracias a un concurso anual que se organizó por primera
vez en 1999.
La idea era que los alumnos ayudasen al museo a informatizar los datos manuscritos
referentes a su colección de insectos, la quinta de Africa por su tamaño.
A cambio de ello, la escuela obtendría computadoras y acceso a Internet. “Tenemos
cerca de un millón y medio de insectos en nuestra colección entomológica,
70.000 fichas manuscritas, y las excusas habituales: falta de personal, falta de
dinero, carencia de medios técnicos”, explica Joris Komen, iniciador del proyecto.
A los museos de los países en desarrollo les cuesta trabajo obtener datos
sobre su biodiversidad, pues numerosos especímenes de insectos se conservan
en museos extranjeros, y los catálogos en su mayoría están escritos
a mano. “Más que tratar de obtener ayuda en el exterior para llenar nuestro
museo de especialistas financiados desde el extranjero, estamos empeñados
en conseguir apoyo de los empresarios del país dándoles así
la posibilidad de asumir su responsabilidad social”, prosigue Komen.
Ayuda
privada
En menos de un año,
los organizadores del concurso obtuvieron equipo informático, servicios, publicidad
y fondos para premios por valor de unos 200.000 dólares, esencialmente gracias
al sector privado. Un equipo de voluntarios —a menudo procedentes de la enseñanza
técnica superior— volvió a configurar las computadoras a fin de que
las escuelas pudieran utilizarlas. En el Insect@thon de 1999 participaron 92 alumnos
de dieciséis escuelas, una de las cuales acoge a niños con dificultades
de aprendizaje. Se organizó el transporte de los alumnos, de 11 a 19 años,
a un centro de formación tecnológica en Windhoek donde, en sólo
dos días, informatizaron 20.897 fichas de inventario sobre los insectos con
un novedoso sistema de entrada de datos, concebido por el museo. Pese a su formación
técnica elemental, el margen de error de los estudiantes sólo fue de
13%. Los participantes recibieron numerosos premios.
El concurso tuvo un efecto estimulante y se tradujo en el lanzamiento de SchoolNet
Namibia, una red que agrupa escuelas, proveedores de telecomunicaciones, empresarios
y otros promotores de Internet. Actualmente, sólo 28% de las 1.600 escuelas
de Namibia están conectadas a la red telefónica, y un número
reducido a Internet. Si los fondos lo permiten, el museo proyecta exportar el modelo
a Zimbabwe y a Zambia. Mientras tanto, el equipo ganador del concurso por haber informatizado
la mayor cantidad de datos visitará Suecia durante dos semanas a fin de informatizar
las fichas manuscritas existentes en varios museos suecos sobre insectos de Namibia.

• The National Museum of Namibia www.natmus.cul.na
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