Le Courrier

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2. Las amenazas

La guarida de la pastinaca

El peligro de una nueva extinción

Los 25 santuarios de la conservación del planeta

Biodiversidad, terra incognita
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Glosario

Biotecnología: Toda aplicación tecnológica que utiliza sistemas biológicos y organismos vivos o sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos.
Conservación: Gestión prudente de los recursos biológicos que garantiza su perennidad.
Conservación ex situ: Conservación de componentes de la diversidad biológica fuera de sus hábitats naturales.
Conservación in situ: Conservación de los ecosistemas y los hábitats naturales y mantenimiento y recuperación de poblaciones viables de especies en sus entornos naturales y, en el caso de las especies domesticadas y cultivadas, en los entornos en que hayan desarrollado sus propiedades específicas.
Ecosistema: Complejo dinámico de comunidades vegetales, animales y de microorganismos y su medio no viviente que interactúan como una unidad funcional.
Especie: Grupo de organismos que, debido a su semejanza genética, pueden naturalmente reproducirse entre sí.
Especie endémica: Especie propia de un lugar claramente delimitado (ecosistema, isla, país).
Protección: Prohibición o reducción de la actividad humana en las zonas naturales para mantener la biodiversidad.
Taxonomía: Estudio, designación y clasificación de las formas vivientes.
Transgénico: Se dice de un ser vivo en el que se ha introducido material genético de otra especie para provocar la aparición de caracteres nuevos.







Se diría que las plantas han sido profusamente sembradas en la Tierra como las estrellas en el Cielo para invitar al hombre, incitado por el placer y la curiosidad, al estudio de la naturaleza.

Jean-Jacques Rousseau, escritor y filósofo francés
(1712-1778)

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Sabemos más sobre las estrellas de nuestra galaxia que sobre el número de especies que viven en la Tierra. Nuestro entorno dista mucho de haber revelado todos sus secretos.

Biodiversidad: el término, que surgió de la pluma de algunos investigadores a mediados de los años ochenta, ha hecho desde entonces una brillante carrera en los medios de comunicación. Pero el concepto, sumamente complejo, aún no es comprendido debidamente por el gran público. Y el campo de investigación que abarca sigue siendo para los científicos una fabulosa terra incognita.
Según el Convenio sobre Diversidad Biológica aprobado en Río de Janeiro en 1992, ésta consiste en “la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre especies y de los ecosistemas”.
La biodiversidad es a la vez una idea y una materia. Como idea, remite a la “variabilidad” de lo viviente, a saber su capacidad de evolución en el espacio y en el tiempo, para adaptarse y seguir existiendo. Pero también es materia: es el conjunto de los organismos vivos y de las relaciones que mantienen entre sí. Abarca pues tres niveles: los genes*, las especies* y los ecosistemas*.
Por sorprendente que parezca, los científicos saben más acerca de la cantidad de estrellas de nuestra galaxia que sobre el número de especies que viven en la Tierra. Los taxonomistas
* han inventariado unos 1,7 millones de organismos vivos –plantas, animales y microorganismos (bacterias, virus, hongos, etc.). Pero otros existen en profusión en la naturaleza sin que se sepa exactamente cuántos. Las estimaciones más corrientes oscilan entre 8 y 15 millones, pero algunas llegan hasta 100 millones. Los entornos más ricos en especies endémicas* son los bosques tropicales húmedos.

Los cientificos tienen ante sí una tarea ingente
Si conocemos mal las especies —con excepción de los mamíferos, los pájaros y las plantas supe-riores—, con mayor razón estamos a años luz de aquilatar la diversidad genética. Por una parte, cada individuo de una misma especie posee una multitud de genes responsables de los rasgos que le son propios. El hombre cuenta unos 100.000, que los investigadores no han terminado de identificar. Por otra parte, la diversidad genética se expresa a través de la existencia de poblaciones diferentes en el seno de una misma especie, por ejemplo se han inventariado en el mundo unas 2.000 variedades de manzanas. Desde hace milenios, el hombre ha explotado la diversidad genética para domesticar algunas especies salvajes, en especial gracias a los cruzamientos. Las biotecnologías* le permiten ahora ir más rápido y más lejos y crear variedades de plantas y animales transgénicos.*
En la naturaleza, las especies no existen aisladamente, sino en relación con complejos ecológicos más amplios. Estos últimos forman, con su entorno físico, los ecosistemas del planeta. También en ese caso los científicos reconocen que saben muy poco sobre su funcionamiento (
ver pp. 26-27) así como sobre el papel que cumple en él la diversidad de lo viviente.



* Todos estos términos están definidos en
el glosario.


La Biodiversité en questions, documento pedagógico publicado por la UNESCO/MAB en 1998.
Global Biodiversity Assessment, PNUMA/Cambridge University Press, 1995.
www.wri.org
www.iucn.org
www.conservation.org

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Los 25 santuarios de la conservación del planeta

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Santuarios de la conservación
¿Qué hacer para que cada dólar invertido en la conservación de la biodiversidad dé el máximo de rendimiento? La selección de los 25 “puntos clave” terrestres más ricos en “oro verde”, señalados en el mapa, pretende responder a esta pregunta.
Realizada por un equipo de investigadores dirigido por el británico Norman Myers (Universidad de Oxford) y por la
ONG Conservación Internacional, su finalidad es que se adopte un programa mundial de salvaguarda centrado en esos 25 santuarios. La mayoría se encuentran en los trópicos, y cinco en la región del Mediterráneo. Preservarlos costaría 500 millones de dólares anuales.
En total cubren un territorio del tamaño de Groenlandia (1,4% de la superficie del planeta), que se estima contiene 44% de las especies de plantas y 35% de las de vertebrados. No comprende las regiones ricas en especies endémicas que aún no están amenazadas por el hombre. El bosque de la Guayana francesa, por ejemplo, cuenta menos de cinco habitantes por km2, mientras que, según un informe de la
ONG Population Action International, la densidad demográfica en los 25 “puntos clave” es dos veces superior a la media mundial.
Este enfoque no es compartido unánimemente por la comunidad científica. Persisten demasiadas incógnitas sobre la repartición geográfica de la biodiversidad y sobre su riqueza como para delimitar zonas prioritarias, destacan los críticos. Según ellos, con lo 25 “puntos clave” se da demasiada importancia a los bosques tropicales, pero se descuidan los desiertos, las llanuras, las tundras y los bosques templados. Y a todo ello conviene añadir la rica biodiversidad marina.