Le Courrier

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2. La protección

El inestimable valor del mundo viviente

Ésos desconocidos que nos protegen

Recursos genéticos seguridad alimentaria

Un bosque de medicamentos

Borneo: los frutos del ecoturismo

Robert Basiuk, biólogo canadiense residente en Sarawak (Malasia) desde 1983, ha contribuido a la salvaguarda de la vida salvaje en el Parque Nacional de Sarawak. Es uno de los fundadores de Borneo Adventure.
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Los iban de Sarawak acogen cada año a un millar de turistas en sus longhouses.






Las especies que se extinguen se pierden para siempre. Esto no es como

Parque Jurásico.
Stuart Pimm,
biólogo británico (1949- )

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Los iban dependen en buena medida de los recursos del bosque
para sobrevivir. El turismo les da ahora nuevas razones para proteger sus riquezas.


Los iban, que viven en el estado malayo de Sarawak desde hace más de cuatro siglos, han convertido al bosque tropical en su supermercado y su carpintería. Utilizan una inmensa variedad de plantas, de animales y de materias primas para alimentarse, tratar las enfermedades, construir sus casas y practicar sus ritos.
La biodiversidad de esta región del noroeste de Borneo es reconocida como una de las más ricas del mundo. Es tanta la importancia que los recursos naturales tienen para los iban que sus leyes consuetudinarias les prohíben derribar ciertos árboles, cazar determinados animales y destruir zonas forestales que contienen valiosos frutos o materiales de construcción.
El hábitat tradicional iban consiste en una longhouse (casa larga), estructura semipermanente que alberga a 20 familias o más en apartamentos separados. Obtienen su subsistencia esencialmente de la agricultura (arroz de montaña), la pesca, la cría de ganado menor, la recolección de productos de la selva y ocasionalmente la caza. Hasta una época reciente, la resina, el mimbre, las esencias de algunos árboles constituían los principales productos que canjeaban por hierro o tejidos.
Sin embargo, la importancia creciente del dinero en los intercambios modificó poco a poco las necesidades de esa población. Los iban de esta región son en gran medida autosuficientes y capaces de fabricar a partir de materiales locales la mayor parte de los objetos que utilizan a diario, y hasta hace poco no disponían de ingresos regulares en dinero por encontrarse muy lejos de los mercados.
De diez años a esta parte, el turismo ha modificado la situación convirtiéndose en un “nuevo mercado” de la biodiversidad. Ulu Ai, creado por Borneo Adventure, un operador turístico con sede en Kuching, representa una nueva generación de productos turísticos que sacan partido de las relaciones complejas entre el bosque tropical y sus habitantes.
Por tratarse de una región remota, Ulu Batang Ai ha sido preservada. Más allá del río Ai, de aguas cristalinas, se extienden el santuario de vida salvaje de Lanjak Entimau y el Parque Nacional de Batang Ai, creado para proteger las últimas poblaciones de orangutanes. En 1986, poco después de su creación, Borneo Adventure propuso a los iban que recibieran visitantes en sus longhouses: la aldea proporcionaría transporte, guías, alimentación y alojamiento, y Borneo Adventure se encargaría de hacer venir a los turistas. El objetivo perseguido era dar a los visitantes una visión de la vida en la selva y en las longhouses e incitar a la población local a preservar la fauna y el entorno, permitiéndole ganar dinero gracias a los circuitos turísticos.
Los orangutanes son la principal atracción de la región. Antiguamente los extranjeros cazaban esta especie protegida. Si los campesinos del lugar no mataban a los orangutanes, tampoco se preocupaban de protegerlos, ya que estos animales solían ocasionarles serios perjuicios. Hoy los orangutanes constituyen un valioso capital pues, cuando se topan con uno, los turistas gratifican a los guías con una generosa propina. En vista de ello, los habitantes del lugar siguen sus huellas y denuncian a los cazadores ante las autoridades. Esta evolución ha contribuido también a resucitar leyendas y costumbres acerca de las relaciones entre los iban y sus “abuelos”, nombre dado a menudo a los orangutanes.
Las actividades turísticas de la aldea han tenido también otros efectos benéficos para la vida salvaje. Por ejemplo, se han reconstituido las existencias de peces. Antes del desarrollo del turismo, y a falta de toda cuota de pesca, existía el riesgo de que esta importante fuente de ingresos y de proteínas se agotara, pues para procurarse algún dinero la población local vendía el pescado a personas venidas del exterior. Hoy, gracias a los ingresos del turismo, no necesitan practicar este pequeño comercio.

Una valiosa fuente de ingresos
En 1999, 26 familias ganaron más de 300.000 ringgits (82.000 dólares) gracias a sus actividades de guías, piragüeros o cocineros y por el alojamiento que brindan a los turistas. A ello hay que añadir los beneficios que obtienen de la venta de objetos tradicionales, como las mantas tejidas (10.000 dólares en 1999).
Este dinero permitió a la aldea emanciparse de la agricultura de subsistencia y diversificar su economía introduciendo cultivos comerciales más rentables. Como esta agricultura exige una menor utilización de nuevas tierras, el bosque y por ende los hábitats de las especies salvajes se preservan mejor.
El sitio acoge unos mil turistas al año, lo que se considera una cifra modesta. Los habitantes del lugar participan cada vez más en la gestión del turismo y controlan la calidad de los servicios brindados. Temerosos de perder una valiosa fuente de ingresos, aspiran además a que se les garantice un derecho de propiedad y de gestión sobre las tierras que rodean la aldea. Recientemente hicieron una proposición en tal sentido al gobierno de Sarawak. Desean que las tierras pertenecientes al Estado, situadas entre la aldea y el Parque Nacional, sean reconocidas oficialmente como un santuario y que su explotación turística quede a cargo de los iban. Todavía esperan la respuesta del gobierno.

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