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Internet, ¿salvador de la democracia?

AFRICA: TELEFONOS PARA EL DESARROLLO

Entrevista realizada por Jasmina Sopova, periodista del Correo de la UNESCO.
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© Michel Lemoine/Sipa Press, París

El alcalde de Bamako (Malí), Ibrahima N’Diaye, cuenta con las nuevas tecnologías para aumentar en el futuro la participación democrática en Africa.

¿Democracia e Internet están estrechamente ligados en Africa?
No, porque Internet apenas empieza a implantarse. Para convertirse en instrumento de la democracia, Internet debe primero democratizarse. La Red está presente en todos los países, pero sólo 2% de la población mundial tiene acceso a ella. En la mayoría de los países africanos, Internet es monopolizado por una elite que suele residir en las grandes ciudades. Para ampliar su utilización, necesitamos el apoyo de los países industrializados.

¿Qué espera de ellos?
Que nos ayuden a desarrollar una infraestructura con el menor costo posible, teniendo en cuenta nuestra realidad. No es pedir limosna: si deciden invertir, sólo tienen las de ganar, aunque sólo sea en términos de economía de escala. En efecto, queda por equipar 98% de la población mundial, es decir miles de millones de personas. Cualquiera que sea su nivel económico, constituyen un mercado extraordinario. Al mismo tiempo, los países del Sur también se beneficiarán, pues las nuevas tecnologías contribuyen a la difusión de la información, arma formidable para el desarrollo democrático.
Hay que evocar también la solidaridad. Los países industrializados invierten mucho en el desarrollo de la democracia a través del mundo. Si Internet es uno de los soportes de ésta, no entenderíamos que no nos ayudasen a salvar los obstáculos con que tropezamos.

¿Cuáles son concretamente esos obstáculos?
El primero y más importante es el analfabetismo cuya tasa alcanza alrededor de 50% en Malí. ¿Para qué sirve poner Internet en manos de todos los ciudadanos si éstos no saben leer y escribir? Es evidente que hay que alfabetizar y hacerlo es una empresa de largo aliento. Pero también es posible recurrir a soluciones tecnológicas. Gracias a la síntesis vocal y al braille, aparatos especiales permiten hoy a los no videntes acceder a Internet. Es muy posible imaginar aparatos semejantes para los analfabetos.
En materia de energía, la situación es igualmente dramática: menos de 10% de la población maliense tiene acceso a la electricidad. Otro tanto ocurre con el teléfono. ¿Qué hacer? Hay que optar en una primera etapa por equipos apropiados que utilicen, por ejemplo, pilas.

¿Cuál es el medio de comunicación que permite actualmente la más amplia participación democrática en Malí?
Sin lugar a dudas, la radio. Con ella es posible superar el problema del analfabetismo y comunicar en las lenguas nacionales: el transistor es pequeño, no es caro y funciona con pilas. El papel que cumple hoy el transistor lo cumplirá mañana el teléfono celular. Internet pronto estará disponible en el teléfono portátil y estoy convencido de que éste nos permitirá quemar etapas.
Los precios de los teléfonos portátiles con acceso a Internet serán exorbitantes…
Sí, pero el receptor de radio también era caro en el momento de su aparición. Puede parecer ilusorio imaginar una proliferación de teléfonos portátiles en Africa, pero las tecnologías se desarrollan muy rápido, y ello acarrea una baja de los precios igualmente rápida. La voluntad política y el compromiso de las empresas serán determinantes para el futuro de esas tecnologías en Africa.

¿Si Internet tuviera hoy una amplia difusión en Malí, cuál sería su impacto en la vida democrática?
La Red favorecería una mayor participación de los ciudadanos. Les permitiría, con más eficacia que la radio, a la vez expresarse e informarse. En las elecciones, el voto informatizado resolvería dos problemas serios: la participación de los emigrados (20 a 25% de los malienses) y la de los habitantes de las aldeas que a veces deben recorrer 20 a 30 kilómetros para encontrar una mesa electoral.
Pero es necesario admitir que en Malí, independientemente de esas dificultades, la gente no se precipita a votar. Los ciudadanos parecen haber perdido confianza en sus dirigentes políticos y no hay que contar con Internet para remediar esta falta de motivación.