|
Puesto
que la mundialización ha alcanzado los rincones más remotos del planeta,
“el mundo se ha mundializado”. Para bien, dicen unos (p.19-20), o para mal, denuncian
los otros (p.20-21), al tiempo
que, ante la universalidad y uniformidad de esta revolución, se organizan
en una suerte de internacional de opositores, hasta ahora dispersas, ya que los problemas
locales y los mundiales han pasado a ser inseparables. Seattle lo ha puesto en evidencia.
Nuestro tema del mes les invita a un viaje por esa constelación de movimientos
que luchan contra la mundialización y de la que las ONG son la vanguardia (p.24-32). Por diferentes
que sean sus situaciones, reivindicaciones o acciones, militantes ecologistas estadounidenses,
minorías étnicas filipinas, movimientos indígenas del Ecuador,
campesinos burkinabeses, pescadores indios o trabajadores de la limpieza en Silicon
Valley convergen en la denuncia de unos mismos mecanismos y defienden una misma aspiración:
poner en pie una nueva ciudadanía que sea el contrapoder del mundo financiero,
una nueva política contra el imperio de la economía.
Esta oposición, a través de la Red, comparte experiencias y capitaliza
enseñanzas para proseguir el combate (p. 33). ¿Cuáles son las características
que desea para una futura “gobernabilidad democrática mundial”? Los proyectos
concretos son imprecisos, (p.34-35) a pesar de
que la legitimidad de las ONG descansa en
la pertinencia de sus preguntas y de sus propuestas (p.35-36).
|