Pese al enriquecimiento mundial,
la miseria persiste y las desigualdades aumentan: éste es el argumento más
contundente que esgrimen quienes se oponen a la mundialización.
El producto
interior bruto mundial se ha visto multiplicado por más de cinco, en su valor
real, durante los últimos 25 años. En ese mismo período, el
PIB por habitante sólo se
ha multiplicado por 3,5: el crecimiento no beneficia por igual a todos.
En efecto, el número de personas que viven con menos de un dólar al
día en los países no desarrollados se ha mantenido estable (algo menos
de 1.200 millones de personas) durante el último decenio. La diferencia entre
la parte de renta que se apropia el 20% más rico y el 20% más pobre
se ha duplicado con creces durante los últimos 40 años, y se ha triplicado
si nos referimos a los cinco países más ricos y a los cinco más
pobres del planeta. Estas diferencias aún son mayores en ciertas áreas:
por ejemplo, el 20% más pobre sólo cuenta con el 0,2% de usuarios de
Internet, pues el 93,3% de ellos pertenece al 20% más rico.
Por último, el valor de las ventas de las grandes multinacionales y el PIB
de distintos países ilustra de manera elocuente el peso de las primeras en
la economía mundial. |
Población
que vive con menos de un dólar diario en los países en vías
de desarrollo
La
desigualdad de oportunidades entre ricos y pobres a escala mundial (1997).

Ventas
de grandes empresas mundiales que superan el pib de muchos países (1998)

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