
Las ruinas de la kulla de Jashar Pasha, levantada en 1830, incendiada en mayo
1999 por los serbios. |
Mezquitas,manuscritos,
kullas, iglesias, han sido tomadas deliberadamente como blanco durante la guerra
en Kosovo, afirma András Riedlmayer, de Harvard, al hacer un primer balance
de los daños.
András
Riedlmayer es investigador del Programa Aga Khan de la Biblioteca de Bellas Artes
de la Universidad de Harvard. Codirigió un estudio sobre el patrimonio del
Kosovo –patrocinado por esa universidad– con el arquitecto Andrew Herscher.
Usted pasó tres semanas
en el Kosovo en octubre de 1999, ¿qué descubrió?
El patrimonio islámico del Kosovo, antiguo de seis siglos, sufrió graves
daños como consecuencia de las operaciones de “purificación étnica”.
Más de un tercio de las 600 mezquitas resultó destruido o dañado.
Era corriente rodear de explosivos la base del minarete para que éste se derrumbara
y aplastara la cúpula. En el interior de las mezquitas descubrimos pintadas
antialbanesas y antiislámicas, ejemplares del Corán con páginas
arrancadas y con sustancias fecales, así como cruces grabadas en los mihrabs
(nichos orientados hacia La Meca). Colecciones de manuscritos fueron quemadas. La
mezquita y el centro histórico de Vucitrn, de 500 años de antigüedad,
fueron incendiados o arrasados con bulldozers por paramilitares serbios. De los cuatro
centros urbanos bien conservados que databan de la época otomana, solo uno
–Prizren– no fue devastado.
Otra pérdida irreparable son las kullas, viviendas características
de la arquitectura albanesa que habían pertenecido a grandes familias durante
150 o 200 años. Por los objetos y documentos que contenían, eran un
símbolo de la cultura albanesa en el Kosovo. Sólo un 10% permanecen
en pie. Todo ello demuestra que los daños fueron intencionados.
¿Cuáles son las pérdidas del patrimonio serbio?
Desde el comienzo de las hostilidades, el ministerio de Información de
Belgrado y organismos encargados de la conservación afirmaron que la OTAN
atacaba deliberadamente sitios del patrimonio serbio. Visitamos los sitios en cuestión
y comprobamos que esas acusaciones eran infundadas. Al término de la guerra
correspondió a los soldados de la KFOR1 la misión de proteger las iglesias
y monasterios más famosos. Pero muchas iglesias de zonas rurales fueron atacadas
por kosovares que al regresar al país querían vengarse. En su mayoría
habían sido construidas en el siglo xx incluso en los años 90. Eran
consideradas monumentos políticos y por eso se quiso destruirlas. Según
los datos de que disponemos, desde el término del conflicto unas 40 iglesias
resultaron gravemente dañadas y otras 40 sufrieron actos de vandalismo. En
su mayor parte eran modernas.
¿Cómo avanza la reconstrucción?
Se está restaurando lo que puede repararse rápidamente. En otros
términos, lo que tiene estructuras modernas de hormigón. Las Naciones
Unidas disponen de un presupuesto escaso para la reconstrucción, que no constituye
una prioridad para la comunidad internacional. Nuestro proyecto para el patrimonio
kosovar acaba de obtener fondos para restaurar tres monumentos.2 También
se autorizó al Instituto para la Protección de los Monumentos del Kosovo
a que retirara los escombros, y consolidara y cubriera un centenar de monumentos
amenazados. Si bien la KFOR protege los sitios patrimoniales serbios, son contadas
las iniciativas para consolidar los dañados desde el final de la guerra. En
cuanto a las mezquitas, las organizaciones islámicas de asistencia con sede
en Arabia Saudí imponen criterios demasiado rígidos para la reconstrucción,
tal como hicieron en Bosnia. Condenan la más mínima decoración
y estiman que prácticas corrientes en el resto del mundo musulmán rayan
en la idolatría.
¿Los albaneses quieren realmente reconstruir su patrimonio?
Sin lugar a dudas. Sienten un fervoroso apego por éste, y ésa fue
de hecho la razón de los ataques de que fue objeto. Pero carecen de medios,
y sobre todo de la preparación técnica indispensable. A la mayoría
se le impidió ejercer su oficio en los últimos diez años. Con
nuestro proyecto aspiramos a elaborar métodos que se adapten al contexto local
y favorecer las relaciones entre las instituciones del lugar y los profesionales
extranjeros.
1. La KFOR es una
fuerza internacional dirigida por la OTAN bajo mandato de las Naciones Unidas para
restablecer la seguridad. Instalada en la región desde junio 1999, cuenta
con 50.000 miembros procedentes de 30 países.
2. Este proyecto se ejecutará en cooperación con Friends of Bosnia,
una ONG instalada en Boston, y las autoridades locales competentes en la materia.
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