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2. Las nuevas olas
| Irán exporta cine | Talento a bajo costo | Corea del Sur: Libertad o amor | El rompecabezas chino | Kazajstán, una aventura efímera | Argentina: Entre melancolía y resistencia | La creación en el exilio | La técnica nunca ha sido enemiga del artista |
Brasil: un renacimiento amenazado
Pedro Butcher, periodista del Jornal Do Brasil










En 1992, cuando Itamar Franco fue elegido presidente, el cine brasileño había casi desaparecido. Un año después, una nueva ley audiovisual inventó una vía de financiación: la posibilidad para las empresas o sociedades de deducir hasta un 3% de los impuestos a cambio de invertir en cine. Además, las inversiones podían resultar rentables.
El efecto fue inmediato. Si en 1992 sólo dos filmes brasileños fueron distribuidos, en 1999 han sido 33. Ese auge va acompañado de renovación temática y descentralización. Los nuevos talentos han surgido en Río de Janeiro, pero también en São Paulo, en el Nordeste y en el sur del país.
En varias cintas (Um céu de estrelas, de Tata Amaral, Os Matadores, de Beto Brant, O que é isso, companheiro?, de Bruno Barreto, Lamarca de Sérgio Rezende, Carlota Joaquina, de Carla Camurati) se habla de la violencia, de la pasada dictadura o de la historia del país y en todas ellas revive un paisaje, el sertão, esa sabana semiárida marco de los clásicos del cine brasileño de los años 60 (Vidas secas de Nelson Pereira dos Santos, y Deus e o diabo na terra do sol, de Glauber Rocha).
“Las nuevas películas brasileñas llevan la marca de un diálogo entre el cinema novo y la producción de melodramas televisivos durante los 70 y los 80” dice el crítico José Carlos Avellar. Central do Brasil, de Walter Salles, Oso de Oro del Festival de Berlín de 1998, ilustra ese diálogo con su historia de un niño que, ayudado por una maestra, busca a su padre a través del sertão.
La crisis económica pone en peligro este resurgir creativo. “Mi nueva película no ha recibido ni un real proviniente de la ley sobre el audiovisual” declara Salles, que adapta al sertão la novela del albanés Ismail Kadaré Abril quebrado.
“Con el correr del tiempo, la ley se ha revelado poco satisfactoria”, declara Paulo Caldas, autor del documental O rap do pequeno principe contra as almas sebosas. En sus cinco años de aplicación, 368 millones de reales (184 millones de dólares) se destinaron a la producción y sólo 25 (12,5 millones de dólares) a la distribución.