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2. La oferta y la demanda
| El imparable ascenso de Objetivo | La escuela privada, una oportunidad para los pobres | Sudáfrica: la carrera por los diplomas exportables | Cuando los padres intervienen | Campus reales y campus virtuales |
La “tercera vía” de las escuelas Edison
Mark Walsh, periodista del semanario Education Week (Estados Unidos)
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Las nuevas tecnologías son omnipresentes en las escuelas gestionadas por Edison Inc.




Una aristocracia construida sobre circunstancias accidentales, como el nacimiento, la riqueza o la posición no resiste la comparación con un sistema de escuelas públicas donde todos tienen las mismas oportunidades.

William T. Harris,
educador estadounidense, (1835-1909)

En menos de diez años, una sociedad privada neoyorquina ha adquirido notoriedad en la administración de escuelas públicas con dificultades. Pero hasta ahora no ha conseguido beneficios.

En 1992, Benno C. Schmidt Jr. sorprendió a más de uno al dejar la presidencia de la Universidad de Yale, uno de los cargos académicos más prestigiosos de Estados Unidos, para embarcarse en un proyecto educativo sin ninguna garantía de éxito.
Christopher Whittle, empresario del sector de la comunicación, contaba con él para que aportara su prestigio al entonces llamado Proyecto Edison, una empresa creada un año antes con el propósito de aplicar a la enseñanza primaria y secundaria un nuevo enfoque que, según Whittle, iba a suponer una revolución equiparable a la invención de la bombilla eléctrica por Thomas Edison.
Nueve años después, Edison Schools Inc. encabeza el movimiento de privatización de la gestión de la educación pública en Estados Unidos y administra 108 escuelas, con un total aproximado de 57.000 alumnos, frente a las 25 que administraba en 1997-1998. Muchas de ellas son lo que se conoce como charter schools, un tipo de escuelas que gozan de gran autonomía administrativa y pedagógica. Reciben fondos del gobierno en función del número de alumnos inscritos, y los padres no pagan derechos de matrícula. Pero Edison administra también, por contrato con las autoridades escolares, escuelas públicas de corte tradicional en las que aplica su modelo educativo.
“La mayoría de la gente pensaba que estábamos intentando lo imposible”, explica Schmidt, “y mucha gente desconfía de una empresa privada que administra escuelas públicas. Sin embargo, los establecimientos públicos van admitiendo cada vez más que las empresas privadas de calidad pueden contribuir a mejorar considerablemente el sistema”.
En muchos distritos, las autoridades han puesto en manos de Edison las escuelas más difíciles. La empresa cuenta con un dispositivo de marketing que funciona muy bien, y son muchos los directores de escuela que aprecian su profesionalismo y su audacia. La empresa ofrece un “paquete” completo, cuya elaboración costó 40 millones de dólares. El programa de estudios, muy riguroso, sobrepasa las exigencias de la mayoría de los estados. La jornada escolar tiene una duración superior a la normal, los alumnos aprenden español desde el jardín de infantes y pueden estudiar el bachillerato internacional. Cada escuela dispone, como mínimo, de tres ordenadores por aula, y los alumnos se pueden llevar a casa un ordenador portátil, que también sirve de nexo entre padres y profesores, para trabajar en proyectos y para navegar por Internet.
Sin embargo, los dos sindicatos de docentes del país no ven con buenos ojos esta privatización de la administración escolar. Lo que más les preocupa es que Edison contrata a docentes con poca experiencia y los sustituye muy a menudo por otros. La Federación Estadounidense de Profesores (AFT), tras haber examinado detenidamente los resultados de los exámenes, sostiene que no son tan buenos como la empresa pretende. “Algunas de las escuelas que administra Edison han mejorado, pero otras no. La privatización no es la varita mágica”, concluye Celia Lose, portavoz de la AFT.
Pese a las críticas, Edison Inc. mantiene su optimismo. El número de alumnos se ha multiplicado por ocho desde 1996, los ingresos ascienden a 225 millones de dólares, las pérdidas financieras (37 millones) se están reduciendo, y las acciones suben desde que se empezaron a cotizar en Bolsa, en noviembre de 1999. Aunque el objetivo prioritario de la empresa es implantarse más en Estados Unidos con miras a una mayor rentabilidad, también tiene ambiciones internacionales. “Edison es la representación cabal de lo que los ingleses, en particular Tony Blair, llaman la tercera vía”, afirma Schmidt. “No es ni totalmente privada ni totalmente pública”. Y, para terminar, afirma: “Lo que Edison propone es más bien una asociación con los poderes públicos.”