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“Los OGM no
son la solución”
Entrevista
de Michel Bessières, periodista del Correo de la UNESCO. |

Protesta de campesinos filipinos contra la política de reforma agraria del
país.

Superficie de cultivo de organismos genéticamente modificados

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Cifras
claves, Filipinas
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Población
total:
74 millones (1999)
PNB per capita:
1.020 dólares (1999)
Porcentaje de agricultores
en la población activa total:
40% (2000)
52% (1980)
Porcentaje de la agricultura en el PIB:
17% (1999)
25% (1980)
Fuentes:
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) y Banco Mundial. |
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Rafael
Mariano, líder del Movimiento de los Agricultores de Filipinas (KMP) y productor
de arroz, explica por qué campesinos de toda la región están
en contra de los pesticidas y de las semillas genéticamente modificadas.
¿Puede describir brevemente
la situación de la agricultura en Filipinas?
La agricultura es todavía la piedra angular de la economía filipina:
emplea al 40% de la población activa (11,6 millones de personas en 1999).
La mayor parte de los granjeros utilizan herramientas simples y animales de tracción.
Todas las granjas son pequeñas: tienen unas 2,1 hectáreas de media.
Uno de los problemas cruciales es que siete de cada diez campesinos no son propietarios
de la tierras que aran, por lo que están sometidos a relaciones feudales y
semifeudales de explotación de la tierra. Unas cuantas familias controlan
grandes parcelas de tierra: el 60% de las tierras de cultivo pertenecen a 13% de
los terratenientes. Los mayores latifundistas poseen más de 20% del espacio
agrícola.
¿Su país es autosuficiente en alimentación?
Desde la colonización, la agricultura filipina ha estado destinada a la
exportación, y ésta es una de sus debilidades. Desde 1995 hasta 1999,
Filipinas exportó 8,25 millones de toneladas de banana, piña y mango,
pero tuvo que importar 4,74 millones de toneladas de arroz y 1,18 millones de toneladas
de maíz. Nuestro país no tiene una industria básica. De esta
manera, la agricultura tiene que importar la mayor parte de los fertilizantes, las
herramientas y la maquinaria. En Filipinas, nueve de las 13 mayores empresas productoras
de pesticidas son extranjeras. Controlan el 85 % del mercado. Compañías
como Nestlé, Dole y Del Monte dominan el procesado y comercio de los productos
agroalimenticios. Algunas también están implicadas en la producción
y poseen o controlan grandes extensiones de tierra.
¿Cómo ha evolucionado la situación desde la firma de los acuerdos
agrícolas de la OMC, en 1995?
Filipinas ha experimentado un cambio drástico, pasando de ser exportadora
de alimentos a importadora. En los cinco años transcurridos desde la entrada
en vigor de los acuerdos agrícolas, en enero de 1995, Filipinas ha registrado
un déficit global del comercio agrícola de 3.500 millones de dólares,
cuando entre 1990 y 1995 lo que teníamos era un superávit de 1.690
millones de dólares.
El arroz es el cultivo más importante que constituye el 35% de la dieta del
filipino medio. Sin embargo, las importaciones de arroz llegaron a los 2,2 millones
de toneladas en 1998, más de un cuarto del consumo local. La inestabilidad
de precios amenaza de forma drástica el poder adquisitivo de los más
pobres. Semejante incertidumbre contradice la noción de seguridad alimentaria.
¿Cómo afecta a los agricultores el uso de productos químicos?
Empezó por la Revolución Verde de los 70, en la que los granjeros
se vieron prácticamente forzados a participar ya que las “variedades de alto
rendimiento” formaban parte del falso programa de reforma agraria de la dictadura
de Marcos. Recuerdo que entonces siempre podíamos traernos algo a casa de
las granjas, incluso fuera de las épocas de cosecha. Había pescado,
caracoles y ranas. En este sentido, nuestras granjas eran mucho más productivas
antes. Pero tras la introducción del llamado “arroz milagroso” nos endeudamos,
ya que debíamos comprar nuevos pesticidas cada vez que una nueva plaga destrozaba
los campos. Agobiados por las deudas, muchos granjeros abandonaron sus tierras.
Se suele argumentar que los OGM son la única forma de aumentar la producción
y abastecer la demanda de una población creciente. ¿Por qué
niega esta idea?
Los OGM son la solución equivocada a un problema equivocado. El problema
no es que no haya suficiente comida, sino que hay demasiada gente que no tiene acceso
a la alimentación necesaria. Cuatro de cada cinco personas que pasan hambre
viven en países que exportan comida, mientras que Europa y América
del Norte se enfrentan a un problema de sobreproducción. Por ello quieren
entrar por la fuerza en los mercados de los países pobres y así dar
salida a sus productos. Además, los OGM reforzarán el monopolio de
las transnacionales. Cinco compañías agroquímicas dominan el
negocio de las semillas transgénicas. Dictarán sus condiciones, y los
agricultores tienen todas las de perder. ¿Qué sentido tiene aumentar
las cosechas si se está empujando a millones de campesinos a la pobreza?
Luego queda la duda de si los OGM incrementarán realmente la productividad.
Las granjas que abastecen de forma adecuada y diversa los mercados locales son mucho
más productivas que aquéllas que producen un único cultivo para
las ciudades o para exportar.
¿Es la agricultura biológica la alternativa? ¿El KMP impulsa
alguna de estas experiencias?
El papel del KMP es fundamentalmente organizar campañas. Animamos a los
miembros a que se dediquen al cultivo orgánico. Estamos en contacto con ONG
filipinas expertas en la materia. Con una de ellas, MASIPAG, estamos trabajando en
la conservación, difusión y desarrollo de 154 variedades de arroz.
Para ser sincero, el cultivo orgánico es todavía bastante marginal
en Filipinas debido a la influencia de las corporaciones agroquímicas. Pero
tarde o temprano podremos cambiar el rumbo. La agricultura del futuro será
mucho más productiva y beneficiosa para la gente y el medioambiente, ya que
la desarrollarán los propios campesinos.
¿Ha ganado el KMP alguna batalla conducente a una reforma agraria?
Gracias a las campañas, los granjeros han logrado reducir las rentas de la
tierra, bajar las tasas de interés del capital y subir los salarios de los
trabajadores.
Se han dado casos de resistencia heroica para poder quedarse con tierras. En
1991, los granjeros de la hacienda Looc, en la provincia de Batangas, obtuvieron
un certificado de propiedad de la tierra otorgado por el departamento de Reforma
Agraria. Pero dos años más tarde, una empresa controlada por el gobierno
vendió la misma tierra a una compañía que quería edificar
un complejo turístico con campo de golf. Aunque esa compañía
estatal, Fil-Estate Land Inc., y los políticos locales están haciendo
todo lo posible para echar a los granjeros, ellos siguen allí. La hacienda
Looc se ha convertido en un símbolo de orgullo campesino y de resistencia
a los terratenientes. |
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La
Caravana del Pueblo
En los años
setenta, cuando Filipinas estaba bajo la ley marcial, los agricultores formaron organizaciones
clandestinas que salieron a la luz en los ochenta y empezaron a protagonizar campañas
masivas. La Federación Nacional de Organizaciones Campesinas KMP (Kilusang
Magbubukid ng Pilipinas), fue fundada oficialmente en 1985. Cuenta con 55 delegaciones
provinciales y están afiliados unos 800.000 granjeros sin tierra. La KMP es
una de las organizaciones más poderosas del rubro en Asia y forma parte del
movimiento internacional de agricultores Vía Campesina. Ha participado en
varias campañas contra las corporaciones agroquímicas y los OGM.
Del 13 al 30 de noviembre de 200 se sumó a la “Caravana del Pueblo— Ciudadanos
en marcha por una tierra y una alimentación sin veneno”, una marcha de miles
de agricultores, campesinos sin tierra y militantes contrarios a los OGM que recorrieron
Tamil Nadu (India), Bangladesh y Filipinas. Además, sus colegas de Japón,
Corea e Indonesia organizaron ac
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