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Pueblos biológicos: ¿Un proyecto para el futuro?
M. S. Swaminathan.

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Investigadores y agricultores unidos en un “biopueblo” de Pondicherry, al sudeste de la India







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India



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Cifras claves, India

Población total:
998 millones (1999)
PNB per capita:
450 dólares (1999)
Porcentaje de agricultores
en la población activa total:
60% (2000)
69% (1980)
Porcentaje de la agricultura en el PIB:
28% (1999)
38% (1980)

Fuentes: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y Banco Mundial.




M.S. Swaminathan

Durante los cincuenta años que lleva ejerciendo como científico, el profesor M.S. Swaminathan ha recibido varios premios internacionales, incluido el World Food Prize en 1987. Director de la M.S. Swaminathan Research Foundation (Chennai, India), es titular de la cátedra Cousteau de Ecotecnología de la UNESCO. En 1999 publicó I predict: A Century of Hope — Harmony with Nature and Freedom from Hunger.

El padre de la Revolución Verde de India –y a la vez uno de sus primeros detractores– encabeza una nueva aventura: la creación de “biopueblos” en los que los campesinos pobres pueden ganarse la vida y a la vez preservar la tierra.

El siglo XX se caracteriza por unos logros espectaculares en todos los campos de la actividad humana y por la extensión de la democracia. Sin embargo, no ha logrado erradicar el hambre que afecta a prácticamente mil millones de personas ni ha podido hacer realidad los objetivos universales de “comida, salud, educación y trabajo para todos”. Los adelantos de la ciencia y la tecnología, especialmente en áreas como la medicina, la agricultura, la informática y la biotecnología, siguen estando lejos del alcance de los más pobres. Y esta situación no hace sino acentuar aún más la división entre pobres y ricos en ámbitos tan fundamentales para el bienestar de la humanidad como el control demográfico, el acceso a la tecnología y la informática y el poder económico.
Cualquier balance objetivo de los logros de la humanidad durante el siglo XX contiene pues puntos positivos, como la prosperidad basada en la innovación tecnológica, y negativos, como la persistencia, cuando no el empeoramiento, de la pobreza, la privación y la desigualdad entre los sexos.
En 1990 se creó en la India, concretamente en Chennai [antiguamente Madrás, al sureste del país], la M. S. Swaminathan Research Foundation, cuyo objetivo era estudiar la destrucción del medio ambiente, la explosión demográfica, la pobreza y las injusticias que padecen las mujeres en algunos lugares. La meta de la Fundación es lograr el crecimiento económico de las zonas rurales mediante la creación de empleos a favor de la naturaleza, los pobres y las mujeres. Esta estrategia se basa en el hecho de que no es deseable un crecimiento económico sin empleo y de que un insuficiente poder adquisitivo es la principal causa de inseguridad alimentaria.
El territorio de Pondicherry, en el estado de Tamil Nadu, fue elegido como banco de pruebas para iniciar esta aventura, consistente en proporcionar a hombres y mujeres apresados en la pobreza técnicas, información y acceso a la tecnología. Son personas que carecen de todo —tierras, ganado, casa y a veces educación. Sus únicas bazas son el tiempo y la capacidad de trabajo. El desafío consistía por lo tanto en realzar el valor económico de ambas cosas logrando que la gente pasara poco a poco a realizar trabajos especializados. Esto requería enfocar el desarrollo desde otra perspectiva: dejar de asistir sin más a los pobres para trabajar en estrecha colaboración con ellos. En la India, el Mahatma Gandhi fue uno de los primeros en criticar la ayuda que consistía en facilitar comida a los pobres y en insistir en que los gobiernos y las comunidades deben dar a cada individuo la posibilidad de ganarse el sustento.
Estas consideraciones llevaron a la creación del movimiento de los “biopueblos” en Pondicherry. La expresión viene de la palabra griega bios, que significa vida, porque ésa era precisamente nuestra prioridad: el desarrollado basado en los seres humanos. Porque cuando se menosprecian los recursos humanos y se sobrevaloran la tierra y los recursos materiales, la pobreza persiste. El modelo del pueblo biológico está concebido para corregir este desequilibrio.

La agricultura ecológica como eje principal
Desde 1994, este programa se lleva a cabo en 19 pueblos de Pondicherry con una población total de 24.000 personas, aunque pensamos extenderlo a aproximadamente 375.000 personas de toda la región de aquí a 2007. Uno de los ejes del programa es la agricultura ecológica, en virtud de la cual los productos químicos y el capital –los dos pilares de la agricultura moderna– son sustituidos por el conocimiento y por aportes biológicos como la vermicultura [explotación de lombrices], los fertilizantes y los pesticidas orgánicos. Esto permite además crear nuevos empleos “ecológicos” en los pueblos y comercializar los productos cultivados.
Además, las familias escogen sus nuevas fuentes de recursos en función de la situación en la que viven. Así, aquéllas que no disponen de tierras se dedican al cultivo casero de hongos, la cría de peces de acuario, la fabricación de sogas de coco o la cría en establo de pequeños rumiantes. Aquéllas que disponen de una pequeña parcela de tierra pueden cultivar simientes híbridas o dedicarse a la floricultura, los productos lácteos o la avicultura. Por último, las familias que no poseen nada se dedican a la piscicultura en estanques comunitarios. Todas estas actividades se financian mediante microcréditos.
Realizar varias actividades distintas ayuda a aumentar el ingreso total de los campesinos, que ha subido una media de 23 dólares mensuales. La educación, la organización social y la comercialización enfocada en el productor son partes esenciales del éxito del programa. Grupos de apoyo mutuo gestionan un sistema bancario comunitario que funciona con leves gastos de transacciones y altos porcentajes de reembolso de los préstamos. Y lo más importante: el movimiento de los “biopueblos” se basa en la inclusión, no la exclusión. Los hombres y mujeres locales que se convierten en educadores reciben una iniciación en un Cuerpo de Profesionales Rurales de Pueblos Biológicos. La mayoría de los casi 100 miembros formados hasta ahora son parcial o totalmente analfabetos, pero son los principales y más entusiastas actores del movimiento de los “biopueblos”, lo que demuestra de forma inequívoca que los pobres de las zonas rurales se adaptan muy fácilmente a las nuevas tecnologías siempre que puedan aprender a través de experiencias prácticas y no de clases teóricas.
¿Cómo puede extenderse un movimiento de tales características? Con la ayuda de la administración de Pondicherry, nos proponemos convertir todos los 270 pueblos de la zona en pueblos biológicos, lo cual requiere una inversión adicional de 15 millones de dólares. La mayoría procederán de programas en curso dedicados a los pobres y posiblemente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. Una serie de estructuras institucionales han contribuido a acelerar el cambio. Un Consejo de Pueblos Biológicos, formado por miembros de ambos sexos de cada pueblo, se encarga de la planificación estratégica. Un Centro Biológico sirve como unidad de recursos múltiples y facilita la información, la capacitación y los elementos necesarios. Finalmente, un Centro de Conocimiento Rural que cuenta con conexión a Internet proporciona a las familias información sobre salud, educación, derechos, tecnologías ecológicas y marketing.

“Biopueblos”: la armonía con la naturaleza
Los pueblos biológicos permiten conciliar cuatro puntos antagónicos —la demografía, lo digital, la economía y la tecnología. Fomentan la armonía con la naturaleza y con los demás. Se basan en tecnologías ecológicas inofensivas para el medio ambiente, económicamente viables y socialmente equitativas. Señalan el camino a seguir para realizar una revolución agrícola realmente verde, que logrará una mayor productividad sin ningún daño ecológico ni social. Existe una variedad de tecnologías por elegir. Si bien el concepto se basa en la orientación “a favor de la naturaleza, los pobres y las mujeres”, las acciones que se van a realizar son desarrolladas por los campesinos conjuntamente con profesionales. Los colegios virtuales, que sirven de enlace entre los científicos y las familias rurales, contribuyen a facilitar este tipo de colaboración. Bajo el auspicio de la Red de Tecnología Ecológica Asiática de la UNESCO, el modelo de los pueblos biológicos se está extendiendo a otras partes de la India y a otras naciones. Ha dado lugar a la aparición de numerosas voces nuevas en los pueblos, que a su vez garantizan la supervivencia y la prosperidad del programa.

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