 |
|
Ecología:
el imperialismo se disfraza de verde
|
|
“Ponerse
en el lugar de los demás”
Entrevista
de Shiraz Sidhva, periodista del Correo de la UNESCO. |
|
Yolanda
Kakabadse, ex ministra del medioambiente en Ecuador y directora de la Unión
Mundial para la Naturaleza (UICN), desea que el Norte y el Sur lleguen a entenderse
mejor.
¿Cree usted que las
orientaciones actuales en materia de medio ambiente son dictadas cada vez más
por los países ricos?
La mayoría de los países industrializados participan más
en los debates internacionales que los países en desarrollo. En primer lugar,
tienen los medios financieros, y participar sale tan caro que lo más frecuente
es que acudan a las reuniones una masa de expertos procedentes de países desarrollados
y muy pocos de países en desarrollo. Además, los encuentros recientes
sobre el cambio climático y la biodiversidad han puesto de manifiesto que
algunos países del Sur no están capacitados para abordar todos los
debates técnicos.
¿Tiene el ecoimperialismo en su punto de mira a países como Ecuador?
No me parece que la expresión corresponda a la realidad. Es evidente que
algunos países industrializados tratan de imponerse a los demás, pero
por otra parte, los países en desarrollo han conseguido informarse abundantemente,
gracias a esas negociaciones, sobre los problemas del entorno.
A todos interesa que se adopten medidas de protección de los recursos naturales
y del medio ambiente del planeta, y la mayor parte de esos recursos se concentran
en las regiones tropicales, en las que se encuentran numerosos países en desarrollo.
No es simplemente un problema Norte-Sur: a veces hay también en nuestros países
formas de “imperialismo”, por ejemplo, cuando un sector o un grupo tratan de imponer
una estrategia o una forma de organización.
Como militante, hizo usted campaña contra la cría de camarones, y como
ministra, entre 1998 y 2000, tuvo usted que salir en defensa de esa industria. ¿Cómo
logró conciliar actitudes tan dispares?
¿Es justo pedir a Ecuador que no produzca camarones, su principal exportación,
porque los manglares son un ecosistema importante, o bien hay que estudiar si es
posible criar camarones y proteger los manglares a la vez? Estoy totalmente convencida
de que las dos cosas son posibles. Basta con alejar un poco de los manglares los
centros de producción.
¿Ha conseguido usted hacerlo?
En algunos lugares sí, pero la mayoría habían sido construidos
ya en pleno manglar. La industria no es la única culpable: los países
del Norte y del Sur no han cobrado conciencia de la importancia de los manglares
hasta hace diez años.
¿Cómo habría reaccionado usted si otros países hubieran
tratado de imponer un bloqueo comercial a algunos productos ecuatorianos?
Soy totalmente contraria a las sanciones comerciales. Hemos destruido los manglares
sin saber el valor que tenían, y no me parece correcto venir a acusarnos de
ello 30 años después. Más valdría encontrar un medio
de poner coto al deterioro del medio ambiente y fomentar la capacidad que tiene un
país como Ecuador de producir mercancías exportables a los mercados
mundiales.
¿Ha observado usted una evolución de las relaciones entre el Norte
y el Sur sobre el medio ambiente?
El Norte se está dando cuenta de que imponer soluciones no sirve para nada
y de que lo primordial es la colaboración. Por su parte el Sur ha entendido
que tiene cierto poder a la hora de tomar decisiones. También se han producido
más asociaciones de una y otra parte.
¿Cree usted que se podrán resolver los conflictos de intereses patentes
en las dificultades actuales para redactar nuevas convenciones?
El gran problema es encontrar un equilibrio entre conservación y desarrollo,
es decir, un desarrollo sostenible. Por esto es por lo que hemos de luchar. No hay
nada en el mundo que no suscite conflictos, que no son forzosamente negativos, ya
que surgen de diferencias de opinión basadas en diferencias de culturas, expectativas,
contextos, motivaciones y aspiraciones. Nuestra tarea debe consistir en procurar
generar en todo el mundo la capacidad de entender mejor el punto de vista del otro.
¿Qué aconsejaría usted a las dos partes?
Cada una ha de comprender la cultura de la otra y tenerla en cuenta. Ponerse
en el lugar de los demás, observar sus valores, sus necesidades y su situación.
Mejorarían así mucho las relaciones entre los distintos continentes
y países. |
|
 |