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2.Un mundo de voluntarios
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"Los jóvenes hablan a los jóvenes"
Ingrig Mager, periodista del diario esloveno Dnevnik.
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© www.z-misss.si













Los jóvenes voluntarios se dedican a los demás, pero también obtienen un provecho. Algunos combaten así la soledad.
Este es el nombre de una línea abierta iniciada y animada por unos cincuenta adolescentes eslovenos. ¿Cuál es su función? Escuchar, dialogar y resolver con calma los conflictos de todos los días.

Suena el teléfono. Dos alumnas de secundaria, Tina y Jana, se sobresaltan. “¡Yo contesto!” exclama Jana: “Aquí Los jóvenes hablan a los jóvenes, dime…” Estamos en Liubliana, capital de Eslovenia, en el Centro de Orientación de los Jóvenes, que abrió, en 1993, una línea telefónica especial para los adolescentes con problemas. ¿Cuál es la originalidad de este proyecto que se autofinancia? Los que responden respetando al máximo la confidencialidad no son especialistas, sino voluntarios de 14 a 18 años. Dos de ellos están de turno todos los días de las tres a las cinco de la tarde, salvo los fines de semana y durante las vacaciones. Al comienzo, eran adolescentes del barrio. Luego se sumaron sus compañeros de colegio, y los amigos de los compañeros… Hoy son alrededor de cincuenta.
“Nuestro número de teléfono es conocido”, explica Nina. “Se anuncia en los colegios. Los que más nos llaman son alumnos. Algunos se imaginan que vamos a hacerles los deberes de matemáticas…” “También las madres toman contacto con nosotros”, precisa Daniel, “cuando temen o sospechan que sus hijos se drogan. Tenemos un fichero de instituciones especializadas hacia las cuales las remitimos. Y cuando el caso nos parece grave, traspasamos la llamada a la oficina de los animadores.” Los voluntarios han sido aleccionados debidamente: la droga es un asunto que hay que dejar a los expertos.
Para Ales, la ventaja principal de esta línea abierta es permitir la libre expresión sobre la escuela, los padres, la sexualidad.
Los adultos –Ljubo Raicevic, director del Centro, Natasa Fabjan, psicóloga, y Lili Raicevic, educadora– no intervienen. Sólo están allí para la formación y el control de los voluntarios. Pues no siempre es fácil contestar las preguntas: “Experimentas a veces una sensación de impotencia”, reconoce Andreja. “Si la persona llama varias veces, terminas por adivinar lo que, en el fondo, le preocupa. Pero la mayoría sólo llama una vez. Y te quedas entonces con la duda de si le dijiste lo que convenía…” Y Nejc añade: “Como por casualidad, las mejores ideas se te ocurren después de haber colgado. Entonces uno se dice que lo esencial es conversar, aunque sólo sea para distraer al otro de sus ideas sombrías.”
¿Qué incita a estos jóvenes a pasar así horas hablando por teléfono con desconocidos? Maja, que todavía es menor, escucha y da consejos desde hace ya tres años. “Me envió el colegio”, afirma. “Los profesores decían que era demasiado habladora y esperaban que charlar por teléfono me haría bien. Aquí encontré un montón de personas muy simpáticas. Hacemos prácticas, salimos juntos. Nos hemos convertido en un grupo de amigos.”
Los jóvenes voluntarios se dedican a los demás, pero también obtienen un provecho. Algunos combaten así la soledad. Otros satisfacen una necesidad de libertad y de afirmación de la personalidad. “Al salir de la infancia, quieren asumir responsabilidades. Pero a menudo se les responde que son demasiado jóvenes. Aquí se los toma en serio. El voluntariado constituye para ellos una transición entre los juegos y el trabajo”, explica el pedagogo y psicoterapeuta Ljubo Raicevic.
Desde que “hablan con los jóvenes”, los voluntarios declaran haber tomado conciencia de los problemas de los demás para resolver mejor los propios. Stela, por ejemplo, que se sumó al grupo a los 13 años, terminó por compartir con sus nuevos amigos su preocupación principal: la falta de entendimiento con sus padres.
Los animadores tuvieron que cumplir también un trabajo de preparación de sí mismos, madurar al mismo tiempo que los jóvenes. “La idea vino de éstos”, recuerda Ljubo Raicevic. “Al principio vacilamos, pues penetraban en un terreno reservado tradicionalmente a profesionales y adultos. Pero nos dijimos que sin la juventud, su influencia y sus ideas jamás podríamos construir el mundo. ¿Por qué no permitirles participar en las decisiones, comprometerse?” Las ocho mil llamadas telefónicas que hemos recibido desde la instalación, en 1993, de la línea abierta prueban que son capaces de hacerlo.


Centro Esloveno de Orientación de los Jóvenes: www.z-misss.si

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