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El compromiso empresarial
Jayme Brener, periodista brasileño.
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Asistencia voluntaria a niños de la calle en Brasil.




Cuando un hombre es voluntarioso y apasionado, los dioses se ponen de su lado.

Esquilo, Poeta trágico griego (c. 525-456 a. J.C.)

La crisis del Estado y la insuficiencia de la iniciativa privada impulsan un verdadero boom del trabajo voluntario en Brasil.

"Haz tu parte”. Ése es el eslogan de una nueva –e intensa– campaña publicitaria radial que impulsa el Comité Brasileño de Organización del Año Internacional del Voluntariado. La combinación entre sencillez y fuerza del eslogan sintetiza un fenómeno que viene cambiando a la sociedad brasileña en los últimos años: el boom del trabajo voluntario. Una investigación nacional realizada en 1998 por el Instituto de Estudios de la Religión (Iser), de Río de Janeiro, reveló que 22,6% de la población adulta del país –unos 13,9 millones de personas– realizaba alguna clase de trabajo social no remunerado. Y que 13,9% forma parte de alguna organización comunitaria.
Aunque ese porcentaje diste mucho del 49% de estadounidenses que realizan trabajos voluntarios, se trata de un fenómeno notable en la sociedad brasileña, históricamente caracterizada por la polarización entre Estado e iniciativa privada, con pocos espacios para la participación comunitaria. “El crecimiento del voluntariado se debe en gran medida a que estamos viviendo una seria crisis de las instituciones”, estima el presidente de la Cámara de los Concejales de São Paulo, José Eduardo Cardozo, que fue elegido el año pasado con gran apoyo de grupos de conciencia ciudadana.
Según la investigadora Leilah Landim, del Iser, la expansión del voluntariado está cambiando el perfil de las obras sociales en Brasil. Para ella, en los primeros tres siglos de colonización europea, la Iglesia Católica fue casi el único agente filantrópico en Brasil.
Pero la victoria de los programas económicos liberales, la decadencia de los sindicatos, la crisis de la capacidad de inversión del Estado y el crecimiento vertiginoso de problemas como la violencia urbana, el tráfico de drogas, el sida o el embarazo precoz abrieron espacio para la confección de un nuevo tejido social, que tiene como hilo conductor el trabajo voluntario y la ciudadanía empresarial. “Millones de ciudadanos, muchos de ellos acomodados, se han dado cuenta de que la miseria puede potenciar el tráfico de drogas que amenazará a sus mismos hijos. Mientras, muchos empresarios ahora saben que apoyar programas de capacitación profesiona, es la salida para sacar de las calles a jóvenes que, de otra forma, podrían vivir en el crimen, que es un obstáculo para los negocios mismos”, subraya el economista Gilson Schwartz, profesor del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de São Paulo (IEA-USP).
Una de las características de ese boom del voluntariado en el Brasil es la disposición a superar el simple asistencialismo. La propia primera dama (y antropóloga) Ruth Cardoso, que impulsa el Programa Comunidad Solidaria, inauguró a fines del 1997 el Proyecto Voluntarios, con la intención expresa de superar los antiguos esquemas populistas. El documento fundador del Programa Voluntarios presenta como prioridad la “implantación de una cultura moderna de voluntariado, preocupada principalmente por la eficiencia de los servicios y la calificación de los voluntarios”. El documento también dice, con una punta de ironía, que “la nueva visión del trabajo voluntario nada tiene que ver con caridad y limosna, ni con la generación de actividades para quienes sufren de tedio”.
En los últimos cinco años, el voluntariado ha servido a Comunidad Solidaria para garantizar la capacitación profesional de unos 87.000 jóvenes de 16 a 21 años “en situación de riesgo social”.

La ciudadanía empresarial
Pero quizás lo más novedoso de este proceso sea que la promoción del trabajo voluntario dentro de las empresas crece día tras día en el país. Una reciente encuesta realizada por el Instituto Ethos –que promueve la ciudadanía empresarial– entre 100 de sus 380 empresas asociadas, reveló que 94% aplica programas internos de voluntariado.
El programa “Leer, Escribir, Liberar”, del estatal Banco del Brasil, por ejemplo, involucra a más de 2.100 empleados en iniciativas voluntarias de alfabetización y apoyo a la lectura en todo el país. El programa ya alfabetizó a más de 31.000 personas, y una de sus conquistas más recientes fue la alfabetización de 220 vecinos de Belém do Alto Solimões, una pequeña comunidad de la región amazónica.
La multinacional de la moda C&A, de origen holandés, registra 20% de su personal en Brasil (unos 1.400 empleados) participando de programas de voluntariado. El grupo Natura, del sector de cosméticos, creó un grupo de storytellers que se especializó en contar cuentos a miles de frecuentadores de entidades sociales –escuelas, hospitales, etc.– en todo el territorio nacional. A través del programa “Los niños son la Vida”, 84 voluntarios del laboratorio Schering-Plough han llevado nociones de salud e higiene a más de 25.000 niños desde 1998.
En la planta de 3M de Sumaré (a unos 120 km. de São Paulo), 80% de los 2.600 empleados participan en trabajos voluntarios. Los empleados de Chubb, subsidiaria de la empresa de seguros estadounidense del mismo nombre, dedican un día de trabajo por año a recibir a jóvenes de comunidades pobres para enseñarles algo de su trabajo. Y las 95 sucursales de la red Zapatería del Futuro (filial de la norteamericana Heel Sew Quick/HSQ) ayudan al mantenimiento de una escuela de jóvenes zapateros en São Paulo. La misma red desarrolló un pegamento no tóxico para zapatos, que deberá ser utilizado por la HSQ en todo el mundo. Es importante señalar que el pegamento de zapatos es una de las principales drogas utilizadas por los niños de la calle en las principales ciudades brasileñas.
“No se puede negar el avance en la conciencia social de los brasileños”, dice el ingeniero Walmir Frare, director de la Bit Company, una de las mayores redes brasileñas de franquicia de escuelas de informática. “Hay una popularización acelerada de la idea de que la empresa privada tiene que participar en la reducción de las desigualdades sociales. Y un elemento importante de ese aporte es apoyar el trabajo voluntario de sus empleados”, afirma Frare. La Bit Company participa en programas de capacitación de maestros y estudiantes, y tiene un proyecto piloto de enseñanza de informática para la tercera edad.
Muchos programas de voluntariado nacieron como iniciativas casi individuales o familiares. El analista de recursos humanos Gilmar Bernardi, que trabaja en el gigante francés de las telecomunicaciones Alcatel en São Paulo, decidió hace diez años apoyar la creación de una guardería para madres trabajadoras en una iglesia católica de la periferia de la ciudad. Hoy, el grupo administra tres guarderías, una de las cuales funciona dentro de una favela (villa miseria).
Es importante señalar que las instituciones religiosas siguen desempeñando un papel muy importante –principalmente cuando el voluntariado involucra a las capas más humildes de la población–, aun cuando, actualmente, la labor social sea ejercida por franjas cada vez más amplias de la sociedad civil brasileña.

Internet solidaria
Por último, el rápido desarrollo de Internet en Brasil está operando como un potente acelerador del voluntariado. En una primera etapa, instituciones filantrópicas tuvieron en la Red un vehículo excelente para recaudar fondos y difundir masivamente sus ideas. Hoy, el principal aporte de Internet al trabajo social voluntario en Brasil posiblemente se ubica en el sector educativo. Varios proyectos ya en marcha permiten que estudiantes y maestros apoyen a alumnos necesitados en puntos distintos del territorio brasileño. Quizás el más ambicioso de ellos sea la Ciudad del Conocimiento, del Instituto de Estudios Avanzados y la Fundación Facultad de Educación de la Universidad de São Paulo, con el apoyo de medios de comunicación (los diarios Gazeta Mercantil, Folha de S. Paulo y O Estado de S. Paulo), de grandes empresas –como IBM, el Banco Santander y el BankBoston–, y de las editoriales Moderna y Pangea: se trata de un programa que integra dentro de las empresas a monitores, maestros y alumnos, en un proceso voluntario de capacitación profesional continuada.


Portal do Voluntário (www.portaldovoluntario.org.br): Presenta experiencias de trabajo social y ofrece pistas para el ejercicio de la ciudadanía empresarial. En sus primeros cuatro meses de vida, registró más de millón y medio de visitas.

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