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2. Un mundo de voluntarios
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¿Por qué lo hacemos? | Los jóvenes hablan a los jóvenes | El compromiso empresarial |Solidaridad sobre ruedass| Empezar una vida nueva |Herramientas que rejuvenecen | Una revolución asociativa |
Manos para construir África
Rehana Rossouw, periodista de The Mail and Guardian, Johannesburgo.
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Voluntarios reconstruyen una escuela en Mozambique.
Los estudiantes universitarios de Sudáfrica afluyen a las principales organizaciones de voluntariado del país, que les prometen esparcimiento, trabajo manual y una modificación radical de la política africana.

Tal vez no sea la idea que la gente tiene de unas vacaciones ideales, pero lo cierto es que France Montwedi vivió la aventura de su vida. Desde Sudáfrica, este estudiante de ciencias naturales tomó un autobús a Maputo, capital de Mozambique. Con otros 11 voluntarios fue conducido a una aldea cercana, abandonada desde las inundaciones del año pasado, y allí tuvo que mezclar mortero, aprender portugués, matar mosquitos y reconstruir la escuela comunal.
Creada en 1993, bajo los auspicios del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Pretoria, la Southern African Students Volunteers Organization (Organización de Estudiantes Sudafricanos Voluntarios, SASVO) es hoy pionera de las acciones comunitarias en la región. Con la lucha contra la pobreza como objetivo principal, SASVO está formada por estudiantes que destinan parte de sus vacaciones a atender necesidades que los gobiernos no pueden satisfacer por falta de recursos.
Pero la organización no se dedica sólo a trabajar para los demás, como lo demuestra la experiencia de Montwedi. “Hemos logrado que participen numerosos alumnos —sobre todo estudiantes de color que, de lo contrario, tendrían que pasar el verano en casa por falta de medios. Para ellos, ir a trabajar a las zonas rurales de África meridional es toda una experiencia”, explica Jan Bezuidenhout, coordinador adjunto de la SASVO.

Un desafío diferente
Para Christoff Heyns, miembro fundador y director del Centro de Derechos Humanos, la iniciativa constituye un paso decisivo para la reafirmación de la identidad africana. “Creo que si uno mezcla su sudor con la tierra, llega a ser dueño de su patria. Y si mezcla su sudor con el de otros, esa propiedad pasa a ser común.”
Tiene la esperanza de que la SASVO pueda ser algún día la base de un órgano pancontinental del voluntariado: “Si hay un problema en Rwanda o Mozambique, que los primeros que lleguen a ofrecer ayuda sean africanos.”
Por el momento, la SASVO es la única organización autóctona sudafricana que impulsa la actividad voluntaria entre los estudiantes universitarios y los jóvenes de las comunidades rurales y desfavorecidas. Hasta la fecha, más de 6.000 estudiantes voluntarios pertenecientes a 40 instituciones universitarias de 10 países africanos se han sumado a proyectos de desarrollo comunitario participativo en Sudáfrica, Swazilandia, Mozambique, Botswana, Tanzania, Uganda y Namibia.
Aunque la juventud sudafricana puede estar orgullosa de su trayectoria en materia de activismo –estuvo en primera fila en la lucha contra el apartheid–, para Heyns la acción voluntaria implica un desafío diferente. “El activismo se concentra sobre todo en aspectos políticos. Aunque el voluntariado no los descarta, abarca también otros, por ejemplo trabajar en un hospicio o educar a la población sobre temas como el sida.”
Desde 1996, la preocupación esencial de la organización ha sido la renovación de las escuelas: sus miembros restauraron más de 40 e instalaron los cimientos de 50, construyeron 214 aulas y pintaron más de 800, como también cuatro pabellones de hospitales infantiles . Pero, además, construyeron viviendas, centros comunitarios y campos deportivos, brindaron socorro después de catástrofes naturales, plantaron huertos y árboles, eliminaron malezas, organizaron seminarios sobre derechos humanos, prestaron asistencia a Sudáfrica para las elecciones generales y tomaron declaraciones para la Comisión de Verdad y Reconciliación. Se espera que los futuros proyectos se ocupen más de la sensibilización al VIH/SIDA, de prestar asesoramiento y de impulsar actividades agrícolas.
A juicio de sus creadores, el principal logro de la SASVO fue inculcar tanto a los voluntarios como a los integrantes de la comunidad ciertos ideales de confianza en sí mismos, de valor del propio esfuerzo y de amor a África. Como afirma Bezuidenhout, ello puede contribuir a colmar el foso que separa tradicionalmente en África a la elite política de los gobernados. “El problema en África ha sido siempre que una vez que alguien llega al poder, pronto pierde contacto con aquéllos a quienes tenía que servir. Pero los voluntarios nunca olvidarán la época en que trabajaron con las comunidades rurales”, explica Heyns.

Vínculos duraderos
En efecto, los proyectos han estrechado lazos entre los organizadores y las comunidades a que dedican sus esfuerzos. “Al principio, cuando nuestros voluntarios llegaban a las comunidades tenían que iniciar las labores consideradas indispensables. Hoy, cuando se presentan, éstas han preparado ya los materiales y los planes. Sus proyectos les pertenecen y nosotros proporcionamos el sudor”, señala.
Mientras tanto, añade Bezuidenhout, la población de las aldeas y los voluntarios –algunos de los cuales tal vez se conviertan en dirigentes políticos y jefes de empresas en el futuro– tienen la oportunidad de debatir juntos ciertos problemas cuya solución es urgente. “Abordan temas de derechos humanos o relacionados con ellos. Se crean así vínculos entre analfabetos o semianalfabetos y estudiantes que pueden haberse criado en esas aldeas.”
En 1997 la SASVO emprendió sus primeras actividades en cooperación y experimentó su Proyecto de Operación Zenzele (“Hazlo tú mismo”). La finalidad específica de éste era la modernización, renovación y reparación de la infraestructura socioeconómica (en particular las escuelas) en las comunidades desfavorecidas, conjuntamente con jóvenes de los townships y alumnos de la enseñanza secundaria. A menudo, en Sudáfrica, el gobierno necesita asesoramiento sobre las comunidades que han de aprovechar los proyectos, por lo que sus ministros trabajan en estrecho contacto con la organización.
Además, la SASVO tiene programas de larga duración para diplomados, que tienen también la posibilidad de trabajar para organizaciones no gubernamentales o internacionales.
Como tiene representantes en siete universidades de África meridional, no escasean los estudiantes que esperan enrolarse. “Son tantos los interesados en nuestros proyectos que no necesitamos crear una infraestructura importante”, declara Belinda Mogashwa, coordinadora de proyectos de la SASVO. “Preferiríamos no gastar en gestión y en oficinas; queremos en cambio que el dinero y los recursos se destinen a quienes más los necesitan: las comunidades desfavorecidas.”

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