|
“Querer
u odiar el propio cuerpo son dos errores que deben evitarse. El narcisismo, el odio
a uno mismo, el dinero y el suicidio están hechos de la misma sustancia.”
Philippe
Sollers, escritor francés (1936- )
|
|
¿Es
la publicidad responsable de los cánones de belleza? ¿Transmite una
imagen degradante del cuerpo? Christian Blachas, presentador del programa francés
de televisión Culturepub, opina.
¿La
globalización crea un ideal físico cada vez más homogéneo?
Paradójicamente, cuanto más se avanza en la globalización,
menos existe un modelo único. En materia de estética corporal, durante
varios decenios prevaleció el modelo estadounidense. Hubo una evolución
muy lenta para pasar del estilo de Audrey Hepburn y Lauren Bacall al de Marilyn Monroe.
Después surgieron las reivindicaciones étnicas, que también
se afirmaron en la publicidad. En la actualidad existe una gran diversidad de modelos
estéticos.
¿La publicidad dicta sus cánones de belleza?
Se podría creer que la publicidad crea corrientes, como la reciente ola
de porno chic. Pero en realidad, aunque se trata de un espejo extraordinario, no
es la publicidad la que crea las modas. Son más bien los creadores y los periodistas
especializados. La publicidad se limita a recuperar las corrientes para utilizarlas.
Rara vez es subversiva, porque además, eso no corresponde al interés
de los anunciantes.
Entonces ¿sería injusto acusar a la publicidad de imponer un ideal
femenino filiforme, a lo Kate Moss?
Kate Moss seguramente ejerció una enorme influencia en las adolescentes anoréxicas,
pero ella no sólo trabaja en publicidad, sino que también está
presente en televisión a través de los vídeos. La música,
los vídeos y la televisión son tan responsables como la publicidad
en la creación y difusión de criterios estéticos.
La imagen del hombre también se ha transformado…
El signo más evidente es la representación de escenas homosexuales
en publicidad. En Francia, donde los sondeos demuestran que el público no
se escandaliza con ese tipo de imágenes, se trata de una verdadera revolución.
En términos más generales, la publicidad muestra que el hombre ha conquistado
un nuevo derecho: el de ocuparse de su cuerpo. El mercado de cosméticos masculinos
se desarrolla a gran velocidad. Pero esa evolución pone al hombre frente a
un dilema existencial. Sus tres funciones esenciales, por lo menos en Occidente –procrear,
asegurar la subsistencia y hacer la guerra– son cuestionadas por el trabajo de la
mujer, los progresos científicos... Desde luego, las cosas nunca son definitivas.
Las encuestas de opinión demuestran que actualmente las mujeres exigen hombres
más viriles. Pero, al mismo tiempo, desean que conserven esa parte confesa
de feminidad...
¿Francia es un caso aparte en el mundo de la publicidad?
Ciertamente. Es, de lejos, el país más permisivo en cuanto a la moral
y las costumbres publicitarias. En cambio, los anglosajones siguen siendo extremadamente
púdicos. Los anuncios estadounidenses jamás muestran senos desnudos.
Hace tres años, la marca de lencería Victoria Secret provocó
un escándalo al hacer desfilar a las modelos en ropa interior para su campaña
de publicidad. ¡Era la primera vez que se mostraba a las mujeres de esa manera!
En cambio, en Francia, la televisión presenta este tipo de imágenes
hace 20 años. Dentro del mundo protestante, que es muy pudibundo, Escandinavia
es la única excepción. Pero en los países nórdicos la
publicidad explota más la cultura naturista que el erotismo.
En Francia, las organizaciones feministas reclaman una ley que preserve la imagen
de la mujer en la publicidad. ¿Qué piensa al respecto?
Esos movimientos acusan a la publicidad de promocionar un arquetipo de mujer-objeto
a través de campañas de fuerte contenido sexual. En cualquier caso,
sería muy peligroso legislar sobre ese tema. No son los jueces quienes deben
decidir si una publicidad es degradante o no para la imagen de la mujer. Estoy convencido
de que, ayudados por el hartazgo del público, tarde o temprano asistiremos
a un retorno de péndulo en favor de imágenes menos sexy.
¿Todavía subsisten tabúes en la representación del
cuerpo?
Felizmente, los verdaderos tabúes están relacionados con la pedofilia
y la zoofilia. Mal que les pese a las feministas, los publicistas trabajan sobre
los fantasmas sadomasoquistas, pero eso no amenaza la integridad del cuerpo. Mientras
así sea, esos guiños serán inofensivos. |