
Los robots del futuro, ¿compañeros o rivales?
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Las
máquinas y el hombre
El debate
generado en torno a las predicciones del científico Ray Kurzweil, basado en
Massachusetts, que asegura que la era post-biológica será realidad
en un futuro cercano, ha desencadenado ira y controversia a partes iguales.
Pese a la polémica, nadie pone en tela de juicio la experiencia de Kurzweil
en el área de la inteligencia artificial. En 1976, creó una máquina
con capacidad para hablar dirigida a las personas ciegas. En 1984 ideó el
primer teclado musical informático y, tres meses más tarde, el primer
programa de reconocimiento de la palabra. En 1990 plasmó en un libro su visión
del futuro y predijo la aparición de Internet, el desarrollo de armas militares
“inteligentes”, así como que en 1998 un ordenador conquistaría el mundo
del ajedrez. Sólo se equivocó en un año.
Sin embargo, ni sus invenciones ni el reconocimiento del que goza le salvaron de
la pésima acogida que tuvo el último volumen de sus profecías
The Age of Spiritual Machines (Viking, 1999). Numerosos filósofos, neurólogos
y expertos en inteligencia artificial, consideran que la mejor de las máquinas,
y quizás incluso la ciencia, no pueden abarcar la esencia de la consciencia
humana. En un artículo publicado por la New York Review of Books, el filósofo
John Searle arremetió contra Kurzweil por alegar que una simulación
informática de un cerebro puede estar dotada de consciencia: el ordenador,
según Searle, “no hace más que procesar unos códigos”.
Por su parte, Bill Joy, director de Sun Microsystems, se apoyó en la obra
de Kurzweil para protestar contra las tecnologías que podrían acabar
con la especie humana. Sus temores son compartidos por investigadores en robótica,
como Hugo De Garis, que abogó recientemente por un debate urgente sobre las
consecuencias que pudiera acarrear que las máquinas se vuelvan conscientes
y nos traten como nosotros tratamos a nuestros animales domésticos.
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“Dejo
que mi cuerpo haga lo que quiera.
Cuando se está enamorado, es imposible controlarlo.”
Roberto
Benigni, cineasta italiano (1952- )
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¿Realmente
necesitamos ser de carne y hueso? Ray Kurzweil, gurú de la Inteligencia Artificial,
opina que en tan sólo unas décadas existirán máquinas
conscientes.
¿Qué
le falta a la Inteligencia Artificial para crear algo parecido a un ser humano?
La Inteligencia Artificial (IA) puede dividirse en dos niveles
básicos. El nivel inferior consiste en lograr que sistemas no biológicos
realicen actividades que requieren inteligencia humana. Y el superior trata de comunicar
a una máquina la extensa variedad, sutileza y profundidad de la inteligencia
humana.
Hoy disponemos ya de un gran número de ejemplos de IA inferior. Las máquinas
pueden diagnosticar células sanguíneas, guiar misiles de crucero y
jugar al ajedrez mejor que cualquier ser humano. Pueden leer libros y entender nuestras
palabras. Su memoria es más precisa, son más rápidas y además
pueden compartir instantáneamente sus conocimientos gracias a la Red.
Para pasar al nivel superior se necesitan dos requisitos básicos. El primero
es aumentar al máximo la capacidad del ordenador. Ya se están investigando
tecnologías de circuito que serán un millón de veces más
potentes que el cerebro humano, pero el aspecto más importante es el software
que reproduce inteligencia. Quizás el proyecto actual más interesante
sea la ingeniería inversa del cerebro humano: escanear el cerebro desde su
interior gracias a billones de minúsculos escáners de alta resolución
o nanobots que pasarán a través de los capilares.
En mi opinión, de aquí al 2030 podremos recrear en medios no biológicos
el funcionamiento de cientos de partes del cerebro humano.
¿Este medio no biológico sería equivalente al ser humano?
Ya disponemos de una tecnología llamada transistor de neuronas, es decir un
circuito electrónico que puede comunicar con neuronas biológicas en
dos sentidos y sin cables. También existen ejemplos de máquinas inteligentes
colocadas en cerebros humanos mediante implantes. Un tratamiento pionero del mal
de Parkinson, dirigido en Francia por el doctor Alim-Louis Benabid, permite sustituir
las células biológicas destruidas en los siete u ocho primeros años
de la enfermedad. Un control externo del dispositivo permitió demostrar su
efecto: cuando estaba apagado, los pacientes quedaban sumidos en una fase avanzada
de Parkinson, rígidos como estatuas. En cuanto se encendía el dispositivo
parecía que volvían repentinamente a la vida.
En 2030 podremos enviar al cerebro humano billones de nanobots que permitirán
comunicar sin cables con decenas de millones de puntos distintos del cerebro. De
este modo podremos combinar nuestra inteligencia biológica con la no biológica.
Acabaremos viendo entes totalmente no biológicos, con copias de cerebros humanos
derivadas de la ingeniería inversa y seres humanos biológicos cuya
inteligencia habrá sido mejorada gracias a los billones de nanobots que tendrán
en el cerebro y que también podrán existir en la realidad virtual.
Llegados a ese punto, ya no podremos distinguir entre humanos y máquinas.
Una de sus ideas más asombrosas consiste en telecargar el cerebro de un
individuo en un sistema informático. ¿Es esto realmente posible?
En mi libro doy algunos ejemplos de lo que podría suceder. Con los medios
a nuestra disposición hoy día podemos deducir que, si ello ocurriera,
la persona en cuestión no seguiría siendo la misma: si me escanean
el cerebro mientras duermo y lo instalan en un medio no biológico, es posible
que no me entere de nada. Me despertaré sin notar ningún cambio y alguien
me dirá: “Buena noticia, Ray, ya no necesitamos tu antiguo cerebro.” Seguramente
no me hará ninguna gracia. En cambio, el nuevo Ray recordará haber
sido yo, pero será una persona diferente.
Otro tema es si él será o no una persona. ¿Será consciente
o sólo actuará como si lo fuera? Actualmente la ciencia no puede investigar
la esencia básica de la consciencia. Suponemos que los seres humanos son conscientes,
pero en lo que respecta a los no humanos las opiniones difieren. Es una predicción
arriesgada, pero yo diría que los humanos verán a los entes no biológicos
como seres conscientes porque parecerá que lo son.
¿Cuáles serán las ventajas de ser transferido a un medio
no biológico?
Serán numerosas e importantes, y una de ellas será la inmersión
total en la realidad virtual. Los entornos de realidad virtual integrarán
todos los sentidos y a la vez serán capaces de mejorar la inteligencia; se
podrá pensar más rápido, tener pensamientos más complejos
y telecargar el conocimiento.
Sin embargo, numerosas teorías neurológicas alegan que la consciencia
está muy estrechamente vinculada a las emociones…
La inteligencia es la capacidad de resolver problemas con la ayuda de recursos limitados,
incluido el tiempo. Los problemas que debemos resolver suelen estar relacionados
con nuestro cuerpo: protegerlo, alimentarlo, vestirlo, satisfacer sus necesidades
y deseos. Dedicamos gran parte de nuestro pensamiento a nuestro cuerpo: una inteligencia
humana carente de cuerpo se deprimiría en seguida.
Sin embargo, a medida que la realidad virtual se vaya extendiendo, la civilización
humana le dedicará más tiempo. En 2030 o 2040, estos entornos de realidad
virtual competirán considerablemente con los reales, ya que permitirán
que la gente se reúna independientemente de la proximidad física y
la emulación de entornos reales e imaginarios. En la realidad virtual los
entes no biológicos podrán tener cuerpos parecidos a los humanos. Además,
gracias a la nanotecnología1, también podrán tenerlos en la
realidad.
¿Cuál es el objetivo de esta tecnología?
El ser humano ha adoptado los objetivos de la evolución, que en mi opinión
son virtuales. Desde un punto de vista racional, la evolución biológica
ha creado entes cada vez más inteligentes, creativos, hermosos y capaces de
sentir emociones más desarrolladas, como el amor. Dios es un término
que ha sido utilizado para indicar niveles infinitos de estas cualidades. Lo que
el nuevo paradigma significa es el final de la humanidad biológica como vanguardia
de la evolución. Lo que estamos discutiendo constituye en mi opinión
la próxima etapa de la evolución a través de la fusión
entre la humanidad y la tecnología.
1.
Nanotecnología: tecnología que emplea instrumentos y elementos de tamaño
muy pequeño. |