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Este parque ya no es tuyo, es de todos…

Luces y sombras del ecoturismo
Eddie Koch, director de la ONG Mafisa Research and Planning y periodista independiente especializado en turismo y conservación.
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¿Un nuevo destino para las áreas protegidas? Turistas visitan el delta del   Okavango, en Botswana.
El ecoturismo no siempre es una panacea para las poblaciones locales, según un estudio reciente realizado en Sudáfrica. A menos que, como en el norte del Parque Kruger, éstas disfruten de derechos claramente establecidos sobre la tierra y sus recursos.

¿Puede el ecoturismo favorecer las dos prioridades de las zonas rurales, a saber, el derecho a la tierra y a obtener de ella medios de subsistencia? No siempre, concluye el estudio que acaba de realizar para la Fundación Ford la ONG sudafricana Mafisa Research and Planning. El estudio pasa revista a 30 estructuras turísticas instaladas en parques nacionales o cotos privados de caza de varios países de África austral, un destino turístico en plena expansión.
Hasta hace muy poco, estaba prohibido construir hoteles de lujo en los parques nacionales de Sudáfrica, pero las reglas comienzan a cambiar con el regreso de las poblaciones indígenas a los territorios de los que fueron expulsadas durante el apartheid y su intento de realizar en ellos proyectos comerciales sostenibles.
Al menos en teoría, el ecoturismo presenta numerosas ventajas para luchar contra la pobreza y el subdesarrollo rural. La Sociedad para el Ecoturismo Internacional, con sede en Estados Unidos, define esta práctica como “una forma de turismo responsable en zonas naturales que favorece la conservación del medio ambiente y el bienestar de los habitantes”.
Sin embargo, rara vez hasta ahora se había examinado la realidad en el terreno, de ahí el valor del estudio dirigido por la Fundación Ford. En la mayoría de los casos estudiados, la repercusión positiva de los proyectos se limita a unos cuantos empleos poco cualificados. Además, estos resultados confirman un fenómeno ya conocido: el dinero gastadao por los turistas va a parar en primer lugar a las compañías aéreas internacionales, a los hoteles, las agencias de viajes y los bienes de consumo importados, con los que los viajeros están más familiarizados. Si el Banco Mundial estima que 55% del gasto turístico realizado en los países en desarrollo revierte en países del Norte, para otros analistas esa proporción se eleva al 90%.
Con todo, el estudio identifica varios contraejemplos prometedores. A mediados de los años noventa, 900 familias de la etnia makuleke consiguieron la devolución de sus tierras, en el extremo norte del célebre Parque Kruger. En este territorio se encuentran algunos de los paisajes más espectaculares de la zona, y, según los expertos, hasta dos tercios del total de especies recensadas en todo el parque. Pero, en lugar de reinstalarse en sus tierras, los makuleke decidieron obtener de ellas beneficios comerciales para dotar de ingresos a sus poblados, en los confines del parque. Asociados con el operador turístico privado Matswani Safaris, construyeron un lujoso hotel de 24 habitaciones, un camping y un museo.

Una explotación ecológica
Los makuleke vendieron también permisos de caza. En el año 2000, a cambio de permitir la caza de dos elefantes y dos búfalos obtuvieron 57.000 dólares que invirtieron en proyectos de desarrollo. Además, la carne de esos animales se repartió entre los nativos. Este año prevén aumentar ligeramente el número de permisos de caza, extendiéndolos a cebras y gacelas nyala. Cobra así nueva actualidad el debate sobre un tema sensible, la caza, aunque los jefes makuleke piensan abandonar esta actividad en cuanto los demás programas arrojen beneficios.
Con el hotel funcionando al 60% de su capacidad, la comunidad obtendrá 75.000 dólares en concepto de alquiler, y los empleos creados permitirán pagar anualmente 150.000 dólares en salarios. El reparto de estos ingresos proporcionará a cada familia unos 400 dólares al año. Comparativamente, el salario anual medio en la región es de 750 dólares por familia, y 40% de los adultos en edad de trabajar están desempleados.
Con miras al comienzo del Año Internacional del Ecoturismo, decretado por las Naciones Unidas en enero de 2002, cabe ya sacar una conclusión de este estudio: cuando el derecho de las poblaciones locales sobre las tierras y los recursos naturales está claramente establecido, la situación es más favorable para negociar con los operadores privados la defensa de sus intereses financieros, culturales y medioambientales.

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