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Libre opinión
Luchar contra el silencio
Lilian Thuram
1. Las raíces
La diáspora invisible
Andrea Aravena Reyes
Auge y caída de las teorías racistas
George M. Fredrickson
2. Los excluidos
Prejuicios en el paraíso multirracial
Diane Kuperman
El apartheid oculto en la India
Dr Gopal Guru con Shiraz Sidhva
Cuando la tierra se vuelve inhóspita
Theophile Kouamouo
Bienvenidos a la fortaleza de Europa
Ivan Briscoe
El racismo mundializado
Entrevista a Alberto Burgio
RACISMO:
un mal sin fronteras
Este Tema del mes ha sido concebido y coordinado por René Lefort e Ivan Briscoe, respectivamente director y periodista del Correo de la UNESCO.
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“We are one” (Somos uno).
Ante el racismo, “callarse es la peor de las actitudes”, escribe el futbolista internacional francés Lilian Thuram (p. 17). También las ONG movilizadas para la conferencia mundial sobre este mal planetario, que se realiza en Durban, Sudáfrica, del 31 de agosto al 7 de septiembre, quieren que sean escuchadas las voces de las víctimas. Éstas son aún centenares de millones, sometidas a múltiples formas de discriminación.
El racismo institucional, último avatar del mito de la inferiodad congénita de ciertas “razas”, murió con el apartheid. Nacido en el Renacimiento, alimentado con el pensamiento religioso y después con el científico, alcanzó su paroxismo en la ideología nazi (
p. 21-23). Pero sin bien está hoy totalmente desacreditado, su herencia continúa excluyendo a millones de seres humanos, como a los negros de América Latina (p. 24-26).
Su ocaso tampoco significó el fin de la discriminación racial fundada en “el color, la ascendencia, el origen nacional o étnico”, según la definición de las Naciones Unidas. Las víctimas de este “apartheid oculto” han dejado de ser excluidas debido a su “inferioridad” biológica; ahora lo son en nombre de una tradición religiosa, como sucede con los parias en el subcontinente indio (
p. 27-29), o a causa de la inestabilidad política y económica, que alimenta por ejemplo la ola xenófoba en África negra.
Las nuevas víctimas también son segregadas con la excusa de una supuesta “irremediable diferencia cultural”. Irremediable al punto de hacer imposible toda relación armoniosa con ellas. Así sucede con numerosos pueblos indígenas, como los mapuches en Santiago de Chile (
p. 18-19) o con los inmigrantes de Europa occidental (p. 33-35). En este último caso, el racismo no tendría nada de “espontáneo”, sino que estaría íntimamente ligado a las tensiones generadas por la globalización (p. 36-37).

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