
El profesor es la persona más influyente en el proceso de aprendizaje.
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La
participación de la colectividad
Con sus hileras
de casas y jardines, la población neerlandesa de Almere no parece un lugar
en el que la escasez de maestros pueda plantear problemas, pero así es, y
más graves que en cualquier otro punto del país. “Entre Navidad y el
último verano, tres o cuatro escuelas se vieron a veces obligadas a cerrar
uno o dos días por semana”, explica Netty Tiemersma, directora del consejo
local de educación.
Almere ha surgido en menos de 25 años de los suburbios de Amsterdam, convirtiéndose
enseguida en una población de clase media de 160.000 habitantes, con predominio
de familias jóvenes. A la escasez nacional de profesores se suma su desinterés
por esta localidad. Para paliar la situación, Almere ha recurrido a otras
soluciones, por ejemplo la docencia en equipo. Las escuelas primarias han contratado
a auxiliares de distintas profesiones y han ampliado las clases hasta 40 o 50 alumnos,
que los profesores reparten en grupos de los que se hacen cargo los auxiliares. Éstos
reciben a la larga un diploma. Esta estrategia, actualmente en prueba en otras localidades,
va cobrando auge, y profesores jubilados y personas que trabajan por horas acuden
a ofrecer sus servicios a las escuelas de Almere. El consejo está dispuesto
a “entrevistar a cuantos estén interesados en trabajar en la educación”.
Wybo Algra,
periodista del diario neerlandés Trouw.
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En
Estados Unidos 60% de los docentes que ejercen en barriadas pobres carecen de titulación. |
En
los países industrializados los docentes envejecen, y son muchos los que abandonan
la enseñanza. Para atraer a las aulas a una nueva generación, hay que
empezar por atender algunas quejas recurrentes.
La docencia, como el
sacerdocio, se suele ejercer por vocación, pero el fervor que antaño
suscitaba está decayendo hoy, al punto que muchas escuelas de países
desarrollados se están quedando sin personal docente.
Para cubrir las vacantes, estos países buscan candidatos de las más
remotas procedencias, lo que convierte a la profesión en un mercado mundial,
con posibilidades de contratación desde Rusia hasta Sudáfrica y Nueva
Zelandia. Algunos de ellos han suavizado las leyes de inmigración para conseguir
candidatos. También han invertido en campañas publicitarias con mensajes
como: “Nadie olvida a un buen maestro” (Reino Unido), “Hazte maestro, sé un
héroe” (Estados Unidos) o, en términos más enigmáticos,
“Maestro. ¿Y si el futuro fueras tú?” (Francia).
Es posible que la publicidad no baste para mejorar la situación de los docentes.
Son muchos los principiantes que abandonan la profesión en cuanto toman contacto
real con ella. En Estados Unidos, así lo hacen 50% de los maestros entre el
tercer y el quinto año de ejercicio, y la misma tendencia se observa en varios
otros países industrializados. A este ritmo, no se podrá cubrir el
vacío de una profesión que envejece. La mayoría de los docentes
de primaria y secundaria de casi todos los países de la OCDE tienen más
de 40 años. Estados Unidos ha de renovar en el próximo decenio dos
tercios de su profesorado. En Francia, con un problema similar por el número
creciente de jubilaciones, el número de estudiantes matriculados en cursos
de pedagogía se ha reducido en 20%.
Además, el crecimiento económico favorece la “fuga de talentos” hacia
otras profesiones. Las asignaturas más afectadas son las de carácter
científico, pues la empresa privada, que paga sueldos más interesantes,
se lleva a los titulados universitarios. Según estimaciones de la OCDE, incluso
en el sector público hay otros funcionarios mucho mejor pagados que los maestros
de primaria. En Canadá, un maestro gana menos que un asistente social.
El
riesgo para los alumnos
Noticias de escuelas
obligadas a cerrar o a adoptar la semana de cuatro días aparecen con frecuencia
en los diarios, pero el auténtico problema, según Paulo Santiago, experto
de la OCDE, es la pérdida de calidad, con el correspondiente riesgo para el
éxito de los alumnos. El futuro se presenta sombrío para muchos de
ellos, sobre todo los más desfavorecidos. En Estados Unidos, 60% de los docentes
que ejercen en barriadas pobres carecen de titulación, y más del 50%
de los profesores de física no tienen ningún diploma relacionado con
esa asignatura. En matemáticas esa proporción es de 33%.
La misma paradoja se va dando en un país tras otro. Julius Buski, secretario
general de la Federación Canadiense de Docentes, afirma: “Ciertos conocimientos
que antes se impartían en los últimos cursos de secundaria, ahora se
enseñan antes, porque tratamos de preparar cada vez mejor a los alumnos.”
Por otro lado, los profesores tienen que seguir afrontando clases muy numerosas con
una formación profesional deficiente. “Nos vemos obligados a actualizar con
frecuencia nuestros conocimientos, sobre todo en ciencias, y las instituciones no
lo tienen en cuenta”, se lamenta una representante del Sindicato de Profesores de
Secundaria (SNES) de Francia. En el Reino Unido, el gobierno rebajó los objetivos
nacionales en matemáticas para los alumnos de 14 años después
de que las escuelas denunciaran su falta de realismo.
Lo que muchas veces exaspera a los docentes es que esos objetivos suelen ir acompañados
de un control más estricto sobre ellos. “Hay que probar que uno hace lo que
el gobierno ha decidido”, explica Jeff Holman, miembro de la Asociación Nacional
Británica de Directores de Escuela. “Tiene uno la impresión constante
de que alguien lo vigila por la espalda.”
Maestros
sin autonomía
Sus
colegas de otros países comparten su inquietud. “Los políticos sostienen
que debemos dejar las escuelas en manos de profesionales, y a la semana siguiente
declaran que necesitamos más preparación en historia o en matemáticas
”, dice Alf Lindberg, del Sindicato Sueco de Docentes. Según Denis Piaget,
del ya citado SNES, “los gobiernos han dejado de considerar a los profesores como
personas dotadas de creatividad para verlos como meros ejecutores de un programa”.
A juicio de Santiago, de la OCDE, “el problema más grave es que el profesorado
no tiene suficiente autonomía ni capacidad de decisión. No se les pide
su opinión sobre el currículo ni los métodos didácticos.
Lo más importante en cualquier actividad es la motivación, y ésta
se basa en los incentivos”.
Pero los incentivos son un tema explosivo. Hasta ahora, los gobiernos han optado
generalmente por los llamados “blandos”. Suecia ofrece formación para maestros
sin título, en tanto que el Reino Unido ha creado subsidios para maestros
en prácticas y les promete alojamiento a precios asequibles en la próspera
región sudoriental del país.
El tema de los incentivos se complica sobremanera en cuanto toca las sacrosantas
estructuras salariales. Tradicionalmente, los sueldos de los docentes dependen de
su nivel de titulación y de la antigüedad. Pero no se puede negar que
la lentitud con que aumentan es otra de las quejas de la profesión. La alternativa
que consiste en que el sueldo dependa de los resultados de los alumnos y del rendimiento
del profesor en el aula es pura dinamita política. En Estados Unidos, algunos
condados están ensayando este sistema de paga por rendimiento, al que se ha
opuesto el ministro de educación de Sajonia (Alemania).
Otras
alternativas
De
momento existen opciones con menos riesgos políticos. “Las estrategias tienen
una importancia crucial”, señala Mildred Hudson, directora de Recruiting New
Teachers, una organización estadounidense sin fines lucrativos. Tanto las
tutorías para maestros principiantes como las becas, las prácticas
de alumnos de los últimos cursos y la búsqueda de talentos en los institutos
han arrojado resultados modestos. También hay muchos docentes que admiten
que ya va siendo hora de “reconocer que un adulto puede ejercer dos, tres o cuatro
profesiones en su vida”, afirma Hudson. “No cabe duda de que hay muchos potenciales
candidatos, pero no sabemos cómo meterlos en las aulas.”
Entre tanto, el problema está cobrando importancia política. La educación
fue un caballo de batalla en las últimas elecciones celebradas en el Reino
Unido y en Estados Unidos, al tiempo que, en Suecia, una encuesta reciente del Instituto
Gallup ha revelado que la educación constituía la preocupación
principal, antes que la atención médica y el desempleo, para 78% de
los entrevistados. En Francia, donde habrá elecciones en 2002, la escuela
no es por ahora un tema candente de campaña. Una vez más, la sombra
de la recesión económica podría llevar a algunos talentos a
ejercer una profesión que un día desdeñaron, al menos mientras
no mejore la situación. |