
Chicago trata de encontrar profesores dispuestos a trabajar en barrios pobres.
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La
“ciudad de los vientos” ha iniciado una campaña de contratación de
nuevos profesores, algo arduo en un distrito en el que casi todos los alumnos viven
en la pobreza.
Para contratar al personal
docente, los administradores de las Escuelas Públicas de Chicago se limitaban
hasta hace tres años a anunciar en la prensa local las vacantes por cubrir.
Esta vez invertirán en ello más de dos millones de dólares,
enviando funcionarios por todo el país en busca de personas capacitadas.
“En una estrategia demercado, hay que echarse a la calle y buscar clientela”, explica
Carlos Ponce, director de recursos humanos del distrito escolar. Ahora bien, según
las críticas, ese ambicioso empeño por contratar docentes ha de ir
acompañado de las políticas y los fondos correspondientes para conservarlos.
“Se puede contratar a un montón de gente y proponerles incentivos estupendos,
pero si las condiciones de trabajo no resultan aceptables, todos acabarán
por marcharse”, afirma Barnett Berry, miembro de la National Commission on Teaching
& America’s Future, un grupo integrado por educadores, funcionarios públicos,
directivos de empresas y dirigentes sociales, encargado de analizar las causas de
la escasez de maestros a nivel nacional.
Métodos
nuevos
Al
igual que otros muchos distritos escolares urbanos de Estados Unidos, el de las Escuelas
Públicas de Chicago ha tenido que reconsiderar sus métodos para conseguir
y conservar al personal docente. Diecisiete por ciento de los 26.000 educadores actualmente
en nómina se jubilarán el año que viene, afirma Ponce. El estado
de Illinois produce más maestros de los que necesita para cubrir la demanda,
pero son muy pocos los que están dispuestos a afrontar los inconvenientes
de trabajar en el tercer distrito escolar más grande del país, en el
que la mayoría de los 432.000 alumnos matriculados vive en la pobreza. Y agrega
que los administradores buscan desesperadamente educadores para minorías,
bilingües, preparados para impartir educación especial, matemáticas,
ciencias, o que estén dispuestos a incorporarse a escuelas situadas en los
barrios más desfavorecidos.
“Lo que hicimos (durante el periodo 1998-1999) fue adoptar un programa de contratación
como el de las empresas”, recuerda Ponce. Esto suponía asignar muchos más
fondos y personal a las tareas correspondientes y usar la imaginación para
hacer frente a las necesidades de los nuevos educadores. “En los tres últimos
años, el presupuesto destinado a contratación ha pasado de 500.000
a 2,1 millones de dólares, y 12 funcionarios se ocupan ahora del trabajo que
antes hacían dos”, explica Ponce. Este año, aplicando una estrategia
inédita, visitarán 60 institutos y universidades de todo el país
para asistir a “ferias del empleo”.
Además, estos funcionarios ofrecen toda una serie de condiciones competitivas.
Un profesor principiante puede ganar el primer año entre 35.521 dólares
y 39.365 dólares, o entre 37.981 y 41.825, según su nivel académico.
Los docentes pueden asimismo elegir entre dos seguros médicos distintos y
tienen la posibilidad de acogerse a un programa de cancelación de deuda propuesto
por el gobierno federal, a condición de que trabajen en una zona deficitaria.
Para que el contrato resulte aún más interesante, el distrito ha establecido
un programa piloto de anticipos de sueldo por una cuantía máxima de
5.000 dólares, reembolsables en varios años.
Ayudas
de todo tipo
Entre
los planes para el futuro figura una asociación con el ayuntamiento para crear
programas de ayuda para la vivienda destinados a los docentes en una ciudad con un
costo de vida alto. También se ampliará un programa de becas para los
antiguos alumnos de las Escuelas Públicas de Chicago, con contratos en las
escuelas y los institutos del distrito antes incluso de que se hayan graduado.
Hasta ahora parece que las nuevas estrategias funcionan, afirma Ponce. ”Durante el
curso 1998-99, conseguimos 1.900 docentes”, dice. “En 1999-2000, conseguimos 2.200.
Este año aspiramos a 3.000.”
Los expertos señalan, sin embargo, que no se han realizado estudios para determinar
qué estrategias presentan una mejor relación costo-eficacia. “Todo
llegará a su debido tiempo”, agrega Ponce. “Pero gracias a la escasez de docentes
en el país hemos tenido que cuestionarnos y hemos optado por el cambio.” |