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Declaración de la 44a reunión de la
Conferencia Internacional de Educación
Ginebra, Suiza, octubre de 1994
Ratificada por la Conferencia General de la UNESCO en su 28a reunión
París, Francia, noviembre de 1995
1. Nosotros, los Ministros de Educación presentes en la 44a
reunión de la Conferencia Internacional de Educación,
Profundamente
preocupados por las manifestaciones de violencia, racismo, xenofobia y nacionalismo
agresivo, y las violaciones de los derechos humanos, por la intolerancia religiosa, por el
recrudecimiento del terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y por la
profundización de la brecha existente entre los países ricos y los países pobres,
factores que ponen en peligro la consolidación de la paz y la democracia, tanto en el
plano nacional como en el internacional, y constituyen otros tantos obstáculos para el
desarrollo,
Conscientes de nuestra responsabilidad en la formación de
ciudadanos que hagan suyo el fomento de la paz, los derechos humanos y la democracia de
conformidad con la letra y el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas, la
Constitución de la UNESCO, la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros
documentos pertinentes, como la Convención sobre los Derechos del Niño y las
convenciones sobre los derechos de la mujer, y de conformidad con la Recomendación sobre
la educación para la comprensión, la cooperación y la paz internacionales y la
educación relativa a los derechos humanos y las libertades fundamentales,
Convencidos de que las políticas educativas deben contribuir
a fomentar el entendimiento, la solidaridad y la tolerancia entre los individuos y entre
los grupos étnicos, sociales, culturales y religiosos y entre las naciones soberanas,
Convencidos de que la educación debe fomentar conocimientos,
valores, actitudes y aptitudes favorables al respeto de los derechos humanos y al
compromiso activo con respecto a la defensa de tales derechos y a la construcción de una
cultura de paz y democracia,
Convencidos igualmente de:
· la gran responsabilidad que incumbe no sólo a los padres, sino a
la sociedad en su conjunto, de colaborar con todos los actores del sistema educativo y con
las organizaciones no gubernamentales a fin de realizar plenamente los objetivos de una
educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, y contribuir así al
desarrollo sostenible y a una cultura de paz;
· la necesidad de buscar sinergias entre el sistema educativo formal
y los distintos sectores de la educación no formal, que contribuyen a hacer realidad la
educación de acuerdo con los objetivos de la Declaración Mundial sobre Educación para
Todos aprobada en Jomtien;
· la función decisiva que corresponde asimismo a las organizaciones
educativas no formales en el proceso de formación de la personalidad de los jóvenes;
2. Nos esforzaremos resueltamente por:
2.1 dar como fundamento a la educación principios y métodos que
coadyuven al desarrollo de la personalidad de alumnos, estudiantes y, adultos respetuosos
de
sus semejantes y determinados a fomentar los derechos humanos, la
democracia y la paz;
2.2 tomar las disposiciones adecuadas para crear en los centros de
enseñanza un clima que contribuya al éxito de la educación para el entendimiento
internacional, a fin de que se conviertan en los lugares, por excelencia, donde se ejerce
la tolerancia, se respetan los derechos humanos, se practica la democracia aprenden la
diversidad y la riqueza de las identidades culturales;
2.3 tomar medidas para eliminar todas las discriminaciones, directas
e indirectas, contra las niñas, muchachas y mujeres en los sistemas educativos y adoptar
disposiciones concretas para conseguir que todo su potencial se haga realidad;
2.4 prestar particular atención a la mejora de los programas de
enseñanza, del contenido de los manuales escolares y de otros materiales didácticos,
incluidas las nuevas tecnologías, con miras a educar ciudadanos solidarios y
responsables, abiertos hacia otras culturas, capaces de apreciar el valor de la libertad,
respetuosos de la dignidad humana y de las diferencias y aptos para prevenir los
conflictos y resolverlos con métodos no violentos;
2.5 tomar medidas destinadas a revalorizar el cometido y la
situación de los educadores, en la enseñanza formal y no formal, y dar un carácter
prioritario a la formación previa y en el empleo así como a la readaptación profesional
del personal de educación, comprendidos los planificadores y los administradores,
formación centrada en particular en la ética profesional, la educación cívica y moral,
la diversidad cultural, los códigos nacionales y las normas reconocidas
internacionalmente en materia de derechos humanos y libertades fundamentales;
2.6 fomentar la elaboración de estrategias innovadoras adaptadas a
las nuevas exigencias de la educación de ciudadanos responsables, comprometidos con la
paz, los derechos humanos, la democracia y el desarrollo sostenible, y tomar las medidas
del caso para evaluar esas estrategias;
2.7 preparar lo más pronto posible, tomando en cuenta las
estructuras constitucionales de cada Estado, programas de acción para aplicar la presente
Declaración;
3. Estamos decididos a redoblar esfuerzos a fin de:
3.1 dar elevada prioridad en la educación a la niñez y a la
juventud, que están particularmente expuestas a las instigaciones a la intolerancia, el
racismo y la xenofobia;
3.2 recabar la cooperación de iodos los posibles interlocutores que
estén en condiciones de ayudar al personal docente a vincular más estrechamente el
proceso educativo a la vida social real y, transformarlo en práctica de la tolerancia y
la solidaridad, el respeto de los derechos humanos, la democracia y la paz;
3.3 promover aún más, a escala nacional e internacional, los
intercambios de experiencias pedagógicas y de investigaciones, las relaciones directas
entre estudiantes docentes e investigadores, los hermanamientos y visitas de centros de
enseñanza, dedicando especial atención a las escuelas experimentales corno la,, Escuelas
Asociadas de la UNESCO, a las Cátedras UNESCO, a sus redes de innovación de la
educación y a los Clubes y Asociaciones UNESCO;
3.4 aplicar la Declaración y el Programa de Acción de la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, junio de 1993) y el Plan de Acción
Mundial sobre Educación para los Derechos Humanos y la Democracia aprobado por el
Congreso Internacional sobre Educación para los Derechos Humanos y la Democracia
(Montreal, marzo de 1993), y poner los instrumentos internacionalmente reconocidos en el
ámbito de los derechos humanos al alcance de todas las instituciones educativas;
3.5 contribuir mediante actividades precisas a la celebración del
Año de las Naciones Unidas para la Tolerancia (1995), y en particular al inicio, con
motivo del quincuagésimo aniversario de las Naciones Unidas y de la UNESCO, de 1,1
celebración del Día Internacional de la Tolerancia.
En consecuencia, nosotros, los Ministros de Educación
presentes en la 44a reunión de la Conferencia Internacional de Educación, aprobamos la
presente Declaración e invitamos al Director General a que someta a la Conferencia
General un plan de acción que permita a los Estados Miembros y a la UNESCO integrar
dentro de una política coherente la educación para la paz, los derechos humanos y la
democracia en la perspectiva de un desarrollo sostenible.
Plan de Acción Integrado sobre la Educación para la
Paz los Derechos Humanos y la Democracia
aprobado por la
Conferencia General de la UNESCO en su 28a reunión
París, Francia, noviembre de 1995
Este Plan de Acción Integrado se preparó de conformidad con la
Resolución 5.7, aprobada por la Conferencia General "a finalizar el Plan de Acción
Integrado sobre la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, teniendo
en cuenta todos los planes de acción existentes en el ámbito de la educación
internacional
y a someter el Plan de Acción Integrado al examen de la Conferencia
Internacional de Educación de 1994 y a la aprobación de la Conferencia General en su 28a
reunión, teniendo debidamente en cuenta los posibles comentarios y recomendaciones que se
formulen en la CIE de 1994."
El Plan ofrece un punto de
vista contemporáneo de los problemas relacionados con la educación para la paz, los
derechos humanos, y la democracia. Fija los objetivos de esta educación, las estrategias
y políticas para la acción y diversas orientaciones en el plano institucional, nacional
e internacional.
I. Introducción
1. El presente Plan de Acción Integrado
sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y la Democracia tiene por objeto
aplicar la Declaración aprobada por la Conferencia internacional de Educación en su 44a
reunión. Sugiere directrices básicas que podrían plasmarse en estrategias, políticas y
planes de acción, en los planos institucional y nacional, con arreglo a las condiciones
existentes en las diferentes comunidades.
2. En un periodo de transición y de
transformación acelerada caracterizado por la expresión de la intolerancia, las
manifestaciones de odio racial y étnico, el recrudecimiento del terrorismo en todas sus
formas y manifestaciones, la discriminación, la guerra y la violencia hacia el
"otro" y las disparidades cada vez mayores entre ricos y pobres, tanto en el
plano internacional como en el nacional, las estrategias de acción deben apuntar a
garantizar las libertades fundamentales, la paz, los derechos humanos y la democracia, y a
fomentar al mismo tiempo el desarrollo económico y social sostenible y equitativo ya que
se trata de componentes esenciales de la construcción de una cultura de paz. Esto exige
la transformación de los estilos tradicionales de la acción educativa.
3. La comunidad internacional ha
manifestado recientemente su firme propósito de dotarse de instrumentos adaptados a los
desafíos actuales del mundo para obrar de modo concertado y eficaz. A este respecto, la
Declaración y el Programa de Acción de Viena sobre Derechos Humanos aprobados por la
Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, junio de 1993), el Plan de Acción
¡Mundial sobre la Educación para los Derechos Humanos y la
Democracia, aprobado por el Congreso Internacional sobre Educación
para los Derechos Humanos y la Democracia (Montreal, marzo de 1993), y la Estrategia y el
Plan de Acción del Plan de Escuelas Asociadas para 1994-2000, son intentos de dar
respuesta al desafío de fomentar la paz, los derechos humanos, la democracia y el
desarrollo.
4. Inspirándose en la Recomendación sobre
la educación para la comprensión, la cooperación y la paz internacionales y la
educación relativa a los derechos humanos y las libertades fundamentales, el presente
Plan de Acción apunta a sugerir a los Estados Miembros y a las organizaciones
internacionales gubernamentales y no gubernamentales un enfoque actualizado e integrado de
los problemas y las estrategias referentes a la educación para la paz, los derechos
humanos y la democracia. Se preparó a petición de la Conferencia General, en su 27a
reunión, teniendo en cuenta los planes de acción existentes, y su objetivo es mejorar la
pertinencia y la eficacia de la aplicación de dichos planes. Hay que saber aprovechar,
por consiguiente, la experiencia adquirida, a fin de definir orientaciones nuevas para la
educación de los ciudadanos en cada país. En el presente Plan de Acción se determinan
pues principios y finalidades de acción y se formulan propuestas para que sean examinadas
por los dirigentes dentro de cada Estado y para que los países cooperen entre sí,
inspirándose en los compromisos que figuran en la Declaración, a la que está
íntimamente vinculado. En él se intenta asimismo integrar en un conjunto coherente los
distintos planteamientos encaminados a definir los temas de estudio, dar una nueva
orientación a la acción educativa en todos los niveles, replantear los métodos y
revisar los materiales pedagógicos utilizados, estimular las investigaciones, promover la
formación de los docentes y fomentar la apertura del sistema educativo a la sociedad
mediante una asociación activa.
5. Todos los derechos humanos son
universales, indivisibles e interdependientes y están interrelacionados. Las estrategias
de acción destinadas a materializarlos deben tomar en cuenta las consideraciones
históricas, religiosas y culturales.
II. Finalidades de una educación para
la paz, los derechos humanos y la democracia
6. La finalidad principal de una educación
para la paz, los derechos humanos y la democracia ha de ser el fomento, en todos los
individuos, del sentido de los valores universales y los tipos de comportamiento en que se
basa una cultura de paz. Incluso en contextos socioculturales diferentes es posible
identificar valores que puedan ser reconocidos universalmente.
7. La educación ha de fomentar la
capacidad de apreciar el valor de la libertad y las aptitudes que permitan responder a sus
retos. Ello supone que se prepare a los ciudadanos para que sepan manejar situaciones
difíciles e inciertas, prepararlos para la autonomía y la responsabilidad individuales.
Esta última ha de estar ligada al reconocimiento del valor del compromiso cívico, de la
asociación con los demás para resolver los problemas y trabajar por una comunidad justa,
pacífica y democrática.
8. La educación debe desarrollar la
capacidad de reconocer y aceptar los valores que existen en la diversidad de los
individuos, los géneros, los pueblos y las culturas, y desarrollar la capacidad de
comunicar, compartir y cooperar con los demás. Los ciudadanos de una sociedad pluralista
y de un mundo multicultural deben ser capaces de admitir que su interpretación de las
situaciones y de los problemas se desprende de su propia vida, de la historia de su
sociedad y de sus tradiciones culturales y que, por consiguiente, no hay un solo individuo
o grupo que tenga la única respuesta a los problemas, y puede haber más de una solución
para cada problema. Por tanto, las personas deberían comprenderse y respetarse mutuamente
y negociar en pie de igualdad con miras a buscar un terreno común. Así, la educación
deberá fortalecer la identidad personal y favorecer la convergencia de ideas y soluciones
que refuercen la paz, la amistad y la fraternidad entre los individuos y los pueblos.
9. La educación debe desarrollar la capacidad de resolver los
conflictos con métodos no violentos. Por consiguiente, debe promover también el
desarrollo de la paz interior en la mente de los estudiantes para que puedan asentar con
mayor firmeza las dotes de tolerancia, solidaridad, voluntad de compartir y atención
hacia los demás.
10. La educación ha de cultivar en el
ciudadano la capacidad de hacer elecciones con conocimiento, basando sus juicios y sus
actos no sólo en el análisis de las situaciones actuales, sino también en la visión de
un futuro al que aspira.
11. La educación debe enseñar a los
ciudadanos a respetar el patrimonio cultural, a proteger el medio ambiente y a adoptar
métodos de producción y pautas de consumo que conduzcan al desarrollo sostenible.
También es indispensable la armonía entre los valores individuales y los colectivos y
entre las necesidades básicas inmediatas y los intereses a largo plazo.
12. La educación ha de nutrir sentimientos
de solidaridad y equidad en los planos nacional e internacional en la perspectiva de un
desarrollo equilibrado y a largo plazo.
III. Estrategias
13. Es evidente que, si se quieren alcanzar
estos fines, habrán de modificarse, según sea necesario, las estrategias y modalidades
de acción de los sistemas educativos, tanto en el plano pedagógico como en el de la
gestión. Además, el impartir una educación básica a todos y el promover los derechos
de la mujer como parte integral e indivisible de los derechos humanos universales son
fundamentales en la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia.
14. Las estrategias relativas a la
educación para la paz, los derechos humanos y la democracia deben:
a) ser globales y sistémicas, o sea,
tener en cuenta una gran diversidad de factores, algunos de los cuales se exponen más
pormenorizadamente a continuación;
b) poder aplicarse a todos los tipos, niveles y formas de educación;
c) dar cabida a todos los partícipes en la educación y a los
diversos agentes de socialización, incluidas las organizaciones no gubernamentales y las
organizaciones comunitarias;
d) aplicarse en los planos local, nacional, regional y mundial;
e) comprender modos de gestión y administración, coordinación y
evaluación que concedan mayor autonomía a los establecimientos de enseñanza, para que
puedan elaborar formas específicas de acción y de articulación con la comunidad local,
fomentar las innovaciones y favorecer una participación activa y democrática de todos
los actores en la vida del establecimiento;
f) estar adaptadas a la edad y la psicología de los educandos y
tomar en cuenta la evolución de la capacidad de aprendizaje de cada persona;
g) aplicarse de manera continua y coherente. Hay que evaluar los
resultados y los obstáculos, para velar por que las estrategias se adapten constantemente
a condiciones que se transforman;
h) proveerse de los medios idóneos para alcanzar los fines antes
mencionados, por lo que se refiere a la educación en su conjunto y más especialmente a
la que se destina a los grupos marginados y desatendidos.
15. El alcance de los cambios
necesarios, las prioridades para la acción y la secuencia de las medidas deben definirse
a todos los niveles de adopción de decisiones, habida cuenta de los diferentes
antecedentes históricos, tradiciones culturales y niveles de desarrollo de las regiones y
los países, e incluso de los que se dan dentro de los países.
IV. Políticas y líneas de acción
16. La introducción en los programas de
estudios de todos los niveles de enseñanza, formal y no formal, de acciones educativas
relativas a la paz, los derechos humanos y la democracia reviste una importancia
fundamental.
Contenido de la educación
17. Para favorecer la adquisición de
valores y aptitudes como la solidaridad, la creatividad, la responsabilidad cívica, la
capacidad de resolver conflictos por métodos no violentos y el sentido crítico hay que
introducir en todos los niveles de los programas de estudio una auténtica educación
cívica que comprenda una dimensión internacional. Especialmente se deberían inculcar
conocimientos sobre las condiciones de la construcción de la paz; las diferentes formas
de conflictos, sus causas y efectos; los fundamentos éticos, religiosos y filosóficos de
los derechos humanos, las fuentes históricas y la evolución de dichos derechos y su
expresión en las normas nacionales e internacionales, tales como la Declaración
Universal de Derechos Humanos, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer y la Convención sobre los Derechos del Niño; los
fundamentos de la democracia y sus distintos modelos institucionales; el problema del
racismo y la historia de la lucha contra el sexismo y todas las demás formas de
discriminación y exclusión. La cultura, el problema del desarrollo y la historia de
todos los pueblos, y también la función que cumplen las Naciones Unidas y los organismos
internacionales deberán ser objeto de una atención especial. Debe impartirse educación
para la paz, los derechos humanos y la democracia. No puede, empero, limitarse. a
asignaturas y conocimientos especializados. Es menester que la educación entera transmita
ese mensaje y que no haya discordancia entre el ambiente institucional y la aplicación de
normas democráticas. En la- reforma de los programas de estudio se debería hacer
hincapié asimismo en el conocimiento, el entendimiento y el respeto de la cultura de los
demás, dentro de cada país y e~ los distintos países, y vincular la interdependencia
mundial de los problemas a la acción local. Habida cuenta de las diferencias religiosas y
culturales, corresponde a cada país determinar qué enfoque de la enseñanza de carácter
ético se adapta mejor a su contexto cultural.
Materiales y recursos pedagógicos
18. Todos los agentes de la labor educativa
han de poder disponer de materiales y recursos pedagógicos adecuados. A este respecto, es
menester efectuar las revisiones necesarias de los manuales a fin de eliminar los tópicos
negativos y lo imágenes deformadas del "otro". Podría alentarse la
cooperación internacional para la producción de manuales. Siempre que se preparen nuevos
materiales pedagógicos, libros de texto u otros, deben tomarse debidamente en cuenta las
situaciones nuevas. Los manuales deben presentar diferentes perspectivas sobre un tema
determinado y reflejar claramente el contexto nacional o cultural al que se refieren. Su
contenido se debe fundar en conclusiones científicas. Convendría que los documentos de
la UNESCO y otros organismos del sistema de las Naciones Unidas fueran difundidos y
utilizados ampliamente en los establecimientos escolares, sobre todo en los países donde
la producción de materiales didácticos resulta lenta a causa de dificultades
económicas. Las tecnologías de enseñanza a distancia y el conjunto de los medios
modernos de comunicación deben Ponerse al servicio de' la educación para la paz, los
derechos humanos y la democracia.
Programas de lectura, de expresión y de
promoción de las lenguas extranjeras
19. Para fomentar la educación para la
paz, los derechos humanos y la democracia es indispensable fortalecer considerablemente
los programas de lectura, escritura y de expresión oral y escrita. El dominio de la
lectura, la escritura y la palabra capacita al ciudadano para acceder a la información y
le permite comprender claramente la situación en que se encuentra, expresar sus
necesidades y participar en actividades en el medio social. Del mismo modo, el aprendizaje
de lenguas extranjeras permite llegar a una comprensión más cabal de otras culturas,
base de un mejor entendimiento entre las comunidades y entre las naciones. En este
contexto, el Proyecto Linguapax de la UNESCO podría constituir un ejemplo.
Establecimientos docentes
20. Las propuestas de cambio educativo
tienen naturalmente su lugar en el establecimiento de enseñanza y en el aula. Los
métodos didácticos y pedagógicos, las modalidades de acción y las orientaciones
institucionales deben lograr que la paz, los derechos humanos y la democracia se
conviertan a la vez en una práctica cotidiana y en algo que se aprende. Por lo que
respecta a los métodos, conviene fomentar la utilización de los métodos activos, las
tareas en grupo, la discusión sobre cuestiones morales y la enseñanza personalizada. En
cuanto a las orientaciones institucionales, ha de fomentarse, gracias a modalidades
eficaces de organización y participación, la aplicación de una gestión escolar
democrática, en la que tomen parte docentes, alumnos, padres y la comunidad local en su
conjunto.
21. Habría que promover las relaciones
directas y los intercambios periódicos entre alumnos, estudiantes, profesores y otros
educadores de distintos países o medios culturales, y organizar visitas de centros en los
que se hayan realizado experiencias o innovaciones positivas, en particular entre países
vecinos. Se debería ejecutar proyectos conjuntos entre establecimientos de enseñanza o
instituciones de distintos países para resolver problemas comunes. Además convendría
crear redes internacionales de alumnos, estudiantes e investigadores que persigan los
mismos objetivos. Esas redes deberían lograr, con carácter prioritario, la
participación de establecimientos de enseñanza que se encuentren en situaciones
particularmente arduas, resultantes de la extrema pobreza o de la inseguridad. En esta
perspectiva es indispensable consolidar y ampliar el Plan de Escuelas Asociadas de la
UNESCO. Todas estas actividades deberían incorporarse, dentro de los límites de los
recursos disponibles, como parte integrante de los programas de enseñanza.
22. La reducción del fracaso escolar ha de
constituir un objetivo prioritario. De ahí que la educación deba adecuarse al potencial
individual de los alumnos. El fomento de la propia estima y el fortalecimiento de la
voluntad de obtener resultados satisfactorios en el aprendizaje son también requisitos
básicos para un nivel más alto de integración social. La mayor autonomía de los
centros de enseñanza debe ir acompañada de una mayor responsabilidad de los docentes y
de la comunidad en cuanto a los resultados de la educación. Sin embargo, el diferente
nivel de desarrollo de los sistemas de educación debería determinar el grado de
autonomía, con objeto de evitar un posible debilitamiento de los contenidos educativos.
Formación de los docentes
23. La formación del personal en
todos los niveles del sistema educativo docentes, planificadores, administradores,
formadores de docentes- debe comprender la educación para la paz, los derechos humanos y
la democracia. Esta formación inicial y permanente y la readaptación profesional
requieren la creación y aplicación in situ de metodologías, así como la observación
de experiencias y la evaluación de sus resultados. Para realizar con éxito sus tareas,
los centros de enseñanza, las escuelas normales y los encargados de programas de
educación no formal deben procurar obtener la ayuda de personas con experiencia en los
campos de la paz, los derechos humanos y la democracia (políticos, juristas, sociólogos
y psicólogos) y de las ONG especializadas en derechos humanos. Además, la pedagogía y
la propia práctica de los intercambios deberían formar parte de los programas de
formación de todos los docentes.
24. Las actividades de educación del personal docente deben
enmarcarse en una política global de revalorización de la profesión. Expertos
internacionales, organizaciones profesionales y sindicatos de docentes deberían
participar en la preparación y aplicación de las estrategias de acción, ya que les
corresponde un papel importante en la pro moción. entre los mismos docentes, de una
cultura de paz.
Actividades destinadas a las poblaciones
vulnerables
25. Es necesario aplicar con urgencia
estrategias especificas para la educación de las poblaciones vulnerables y de las que
acaban de vivir conflictos o se encuentran en situaciones de conflicto declarado,
prestando especial atención a los niños en situación de riesgo y a las muchachas y
mujeres que son víctimas de abusos sexuales y de otras formas de violencia. Las medidas
prácticas posibles podrían comprender, por ejemplo, la organización fuera de la zona de
hostilidades de foros 1, talleres especializados para docentes, miembros de la familia y
profesionales de los medios de comunicación de los grupos enfrentados, y una actividad de
formación intensiva para los docentes en situaciones posteriores a conflictos. Estas
medidas deben tomarse en cooperación con los gobiernos siempre que sea posible.
26. Es urgente organizar programas de
educación para niños a bandonados, niños de la calle, niños refugiados y desplazados y
niños explotados económica y sexualmente.
27. Igualmente urgente es organizar
programas especiales para la juventud en los que se haga hincapié en la participación de
niños y jóvenes en las actividades de solidaridad y de protección del medio ambiente.
28. Además, ha de procurarse atender a las
necesidades especiales de las personas con problemas de aprendizaje, Impartiéndoles la
enseñanza pertinente en un contexto educativo no excluyente e integrado.
29. Por otra parte, a fin de forjar el
entendimiento entre los diferentes grupos dé la sociedad, han de respetarse los derechos
a la educación de las personas que pertenezcan a minorías nacionales, étnicas,
religiosas y lingüísticas, así como de las poblaciones Indígenas, lo que también debe
reflejarse en los planes de estudio, los métodos y en la forma en que se organiza la
educación.
Investigación y desarrollo
30. Los problemas nuevos exigen
nuevas soluciones. La elaboración de estrategias que favorezcan una mejor utilización de
los resultados de la investigación la creación de nuevos métodos y planteamientos
didácticos y una mejor coordinación entre organismos de investigaciones en ciencias
sociales y en educación par» la selección de las problemáticas, son Indispensables
para enfrentarse de modo más pertinente y eficaz con la complejidad de la educación para
la paz, los derechos humanos y la democracia. La eficacia de la gestión de la educación
debería acrecentarse mediante investigaciones relacionadas con la adopción de decisiones
de todos los actores del proceso educativo (gobierno, docentes, padres de alumnos, etc.).
Las investigaciones deberían referirse además a la búsqueda de nuevas formas de
modificar las actitudes públicas con respecto a los derechos humanos, y en particular a
la mujer y a los problemas ambientales. Las repercusiones de los programas educativos
podrían evaluarse mejor mediante la creación de un sistema de indicadores de resultados,
el establecimiento de bancos de datos sobre experiencias innovadoras y el fortalecimiento
de los sistemas de difusión y uso compartido de la información y las conclusiones de la
investigación en los planos nacional e internacional.
Enseñanza superior
31. Las instituciones de enseñanza
superior pueden contribuir de múltiples maneras a la educación para la paz, los derechos
humanos y la democracia. En este sentido, debería considerarse la posibilidad de
introducir, en los programas de estudios, conocimientos, valores y aptitudes referente, a
la paz, los derechos humanos, la justicia, la práctica de la democracia, la ética
profesional, el civismo y la responsabilidad social. Las instituciones de enseñanza de
este nivel también deberían velar por que los estudiantes tomen conciencia de la
interdependencia de los Estados en una sociedad cada vez más mundializada.
Coordinación entre el sector educativo
y los demás agentes de socialización
32. La educación del ciudadano no puede
ser responsabilidad exclusiva del sector educativo. Para que éste cumpla eficazmente sus
funciones en este ámbito, ha de cooperar estrechamente, en particular, con la familia,
los medios de comunicación, incluidos los canales tradicionales de transmisión, el mundo
del trabajo y las organizaciones no gubernamentales.
33. En cuanto a la coordinación entre la
institución de enseñanza y la familia, deben tomarse medidas para fomentar la
participación de los padres en las actividades escolares. Además, son esenciales los
programas de educación destinados a los adultos y a la comunidad en general para reforzar
la labor de la escuela.
34. Cada vez se reconoce más la influencia
de los medios de comunicación en la socialización de los niños y jóvenes. Por
consiguiente, es indispensable formar a los profesores y preparar a los estudiantes para
un análisis y una utilización críticos de esos medios y mejorar su capacidad de
aprovecharlos escociendo los programas con criterio selectivo. Por otra parte, debería
instarse a los medios de comunicación a que promuevan los valores de paz, respeto de los
derechos humanos y democracia y tolerancia, en particular, evitando los programas y otras
producciones que inciten al odio, la violencia, la crueldad y el menosprecio de la
dignidad humana.
Educación no formal de jóvenes y
adultos
35. Los jóvenes que pasan mucho tiempo
fuera de la escuela y que, en muchos casos, no tienen acceso al sistema formal de
educación ni a una formación profesional o un empleo, así como los jóvenes que hacen
el servicio militar, constituyen una población destinataria sumamente importante de los
programas de educación para la paz, los derechos humanos y la democracia. Así pues, es
esencial que, al tiempo que se procura mejorar su acceso a la educación formal y a la
formación profesional, puedan recibir una educación no formal adaptada a sus necesidades
que les prepare para asumir su papel de ciudadanos de modo responsable y eficaz. Además
ha de impartirse educación sobre la paz, los derechos humanos y el respeto de la ley a
los jóvenes que se encuentran en la cárcel, en correccionales o en centros de
desintoxicación.
36. Los programas de educación de
adultos en los que las ONG tienen un papel importante que desempeñar- deberían fomentar
la conciencia general del nexo que existe entre las condiciones de vida locales y los
problemas mundiales. En los programas de educación básica se debería asignar particular
importancia a los contenidos referentes a la paz, los derechos humanos y la democracia. En
las actividades de educación popular debería recurrirse a todos los medios culturalmente
apropiados, tales como el folclore, el teatro popular, los grupos comunitarios de
discusión y la radio.
Cooperación regional e internacional
37. La promoción de la paz y la democracia
va a exigir la cooperación regional, la solidaridad internacional y el fortalecimiento de
la cooperación entre los organismos internacionales y gubernamentales, las organizaciones
no gubernamentales, la comunidad científica, el mundo de los negocios, la empresa y los
medios de comunicación de masas. Esa solidaridad y cooperación deberán ayudar a los
países en desarrollo a atender a sus necesidades en materia de fomento de educación para
la paz, los derechos humanos y la democracia.
38. La UNESCO debería poner todo su
potencial institucional, y en particular, sus redes internacionales y regionales de
innovación, al servicio de las actividades encaminadas a aplicar este Plan de Acción. El
Plan de Escuelas Asociadas, los Clubes y Asociaciones UNESCO, las Cátedras UNESCO, los
proyectos principales de educación en Africa, Asia y el Pacífico, América Latina y el
Caribe, los Estados Arabes y Europa, los órganos de seguimiento de la Conferencia Mundial
de Jomtien, y en particular las conferencias regionales e internacionales de Ministros de
Educación, deberían utilizarse para ello de modo específico. En tales actividades,
especialmente en el plano nacional, la activa participación de las Comisiones Nacionales
para la UNESCO debería constituir una contribución de interés estratégico para
aumentar la eficacia de las medidas propuestas.
39. La UNESCO debe introducir puntos
referentes a la aplicación del presente Plan de Acción en las reuniones que se celebren
al más alto nivel en los planos internacional y regional, elaborar programas de
capacitación del personal de educación, fortalecer o desarrollar redes de instituciones,
y realizar investigaciones comparadas sobre los programas, métodos y materiales
pedagógicos. De conformidad con los compromisos que figuran en la Declaración sobre la
Educación para la Paz, los Derechos Humanos y la Democracia, debería efectuarse una
evaluación periódica de los programas.
40. En este contexto, en consonancia con
actividades de las Naciones Unidas como el Programa de Paz, el Programa de Desarrollo, el
Programa 21, la Cumbre sobre Desarrollo Social y la cuarta Conferencia Mundial sobre la
Mujer, la UNESCO debería presentar iniciativas para realizar está operación, en
cooperación con otros organismos del sistema de las Naciones Unidas y, otras
organizaciones internacionales y regionales, a fin de establecer un plan global de
actividades y definir prioridades para una acción conjunta y coordinada. Esta acción
podría comprender un fondo administrado por la UNESCO para la cooperación internacional
en la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia.
41. Debería alentarse a las organizaciones
no gubernamentales nacionales e internacionales a participar activamente en la aplicación
del presente Plan de Acción. |