Las Rutas de la Fe
Declaración de Malta
La Valetta, Malta, 20 a 22
de junio de 1997
1. Continuando el movimiento iniciado en
Rabat en 1995 dentro del proyecto intercultural "Las Rutas de la Fe", algunos
creyentes practicantes, fieles o simples adeptos de las tres religiones monoteístas del
Libro - el judaísmo, el cristianismo y el Islam - y de las tradiciones espirituales
hindú, budista y sij se reunieron en Malta del 20 al 22 de junio de 1997 para promover el
diálogo interreligioso, invitados por la UNESCO, la Comisión Nacional Maltesa y la
Fundación de Estudios Internacionales de la Universidad de Malta. La reunión fue
presidida por el Sr. Salvino BUSUTTIL; fueron sus vicepresidentes la Sra. Jacqueline
ROUGE, el Sr. Emile MOATTI, el jeque Raja¡ ABDO y el lama Denys TEUNDROUP; el relator
principal fue el Sr. Iba der THIAM y sus relatores adjuntos la Sra. Suha FAROUQI y el Sr.
John BALDOCK.
2. Frente a los desafíos del mundo actual
caracterizado tanto por la violencia, el miedo a los demás, los malentendidos, la
desconfianza mutua, la escalada de la intolerancia y la incomprensión como por la
voluntad de colaboración y comprensión, nosotros, creyentes practicantes, fieles o
simples adeptos de las religiones monoteístas del Libro y de las demás tradiciones
espirituales representadas en Malta, basándonos en algunas convergencias de nuestros
respectivos patrimonios espirituales, estimamos que es más apremiante que nunca
desarrollar el diálogo interreligioso y profundizar en él para consolidar la paz, la
comprensión mutua, el perdón y la reconciliación.
3. Este diálogo, lejos de hacer
abstracción de las diferencias existentes entre nuestros respectivos patrimonios
espirituales, permite, antes bien, descubrirlos, conocernos mejor y enriquecernos
mutuamente. No conduce a cada persona a disolverse en los demás, sino a fortalecer sus
convicciones, ya que no busca fundir las identidades espirituales ni elaborar un
sincretismo de ninguna clase, ni servir de tribuna de proselitismo. Es apertura, respeto y
reconocimiento de las posibilidades de vivir juntos en un contexto pluralista.
Después de una serie de discursos en los
que cada orador hizo balance de su experiencia personal en el diálogo interreligioso y
expuso su visión de las perspectivas, la reunión se prestó a un intercambio fecundo y
cada cual tuvo la oportunidad de expresar las peculiaridades de su legado.
4. Inspirados, en este encuentro, por la
esperanza de fomentar el diálogo y de promover la cooperación entre los adeptos de todas
las religiones, nos enriquecimos y sentimos vivo interés por la diversidad de las
experiencias y las visiones presentadas en los días que compartimos Además, descubrimos
que muy frecuentemente la visión que de nuestra propia tradición religiosa tienen los
demás nos ayuda a profundizar en nuestro sistema de creencias personal.
5. En el reconocimiento y el respeto de las
diferencias nadie se sintió constreñido a renunciar a sus perspectivas ni a ignorar la
especificidad de su tradición religiosa.
6. Sucede, en efecto, que esta diversidad
aporta nueva luz a nuestras tradiciones y prácticas. Por eso afirmamos que las relaciones
personales son una fuente privilegiada del diálogo interreligioso y el intercambio
fructífero de experiencias.
7. En cambio, las religiones han podido y
pueden tener implicaciones trágicas en los conflictos, como pudimos apreciar mejor
durante nuestro encuentro. Frente a eso reafirmamos nuestros compromisos de desarrollar el
gran potencial para el bien inherente en las religiones del mundo, que nos ordenan buscar,
e instaurar, la paz.
Las religiones son así realidades humanas.
Por ello, la expresión según la cual "las religiones están a favor de la paz"
no toma suficientemente en cuenta las disensiones generadas o fomentadas por algunos
adeptos de las diferentes religiones. Por esa razón recalcamos la necesidad, por una
parte, de tomar conciencia de una utilización perniciosa de las motivaciones religiosas
y, por otra, de poner en guardia contra sus consecuencias terribles.
8. En esta perspectiva, todos los que se
sienten amenazados en su pertenencia religiosa por el extremismo o la intolerancia, se han
acercado unos a otros. Los tiempos de crisis abren a veces nuevas vías al diálogo. En
las sociedades plurirreligiosas, es necesario que las actitudes vividas se conformen a la
sinceridad de los compromisos adquiridos; de lo contrario, la disparidad que surge
descalifica el diálogo interreligioso.
9. Considerando que nos necesitamos unos a
otros, decidimos fundar nuestra acción en nuestra fe común en la Trascendencia que da a
la vida un significado y al mundo una finalidad. De esta manera, hemos resuelto dejar
atrás todo lo que haya podido oponernos en el pasado y avanzar juntos en la
identificación de un deseo común de vivir juntos en paz, justicia, solidaridad, respeto
mutuo y fraternidad.
10. Para esto, hemos tomado mayor
conciencia de que es responsabilidad nuestra, pero también responsabilidad de las
comunidades religiosas y de cada creyente practicante, fiel o adepto de nuestras
espiritualidades, promover un entorno justo y pacífico mediante la movilización del
inmenso potencial espiritual, moral, social y material que ofrecen las religiones en los
planos personal, local, regional, nacional e internacional.
Partiendo de estas bases, los participantes
en la Reunión de Malta presentan a todas las comunidades religiosas, asociaciones y
personas interesadas, y a la UNESCO, las siguientes propuestas:
I. La adopción y la aplicación de un
marco de orientación y de una metodología del diálogo entre las religiones. A este
efecto, prever la redacción de una Carta que contenga los objetivos primordiales de las
religiones monoteístas y de las demás tradiciones espirituales para aclarar las líneas
de acción y elaborar un procedimiento de diálogo y cooperación entre los adherentes a
las diferentes religiones, ya sean religiosos o seglares.
II. El acopio y la evaluación de ejemplos
de diálogo y cooperación entre las comunidades religiosas de todo el mundo, para dar a
conocer las iniciativas fructíferas que puedan servir de modelo y promover el diálogo
fuera de los círculos universitarios.
Favorecer la colaboración entre
universitarios y personas que tomen parte en el diálogo interreligioso sobre el terreno
para combinar reflexión y acción a fin de ampliar el diálogo, llevándolo fuera de las
universidades y de las instituciones en sí a las familias, las comunidades y a todos los
planos de la sociedad, dándole de ese modo un mayor alcance.
III. El examen y el análisis por cada
comunidad religiosa de los elementos de su tradición textual y de su historia sagrada que
se han utilizado para justificar los conflictos y la violencia, así como de los
mandamientos, las prácticas y las enseñanzas de esas tradiciones que invitan a la
tolerancia y al respeto mutuo, para darlos a conocer. La redacción y la difusión de
folletos de divulgación que presenten las principales religiones y, hasta donde sea
posible, de cualquier publicación adecuada que se preste al mismo fin.
IV. La organización de visitas a creyentes
que vivan en lugares que actualmente estén en conflicto, con un mensaje de paz basado en
sus tradiciones religiosas. Estas visitas no deben servir para constatar una situación, y
menos aún para aceptarla, sino aportar un mensaje espiritual no político, un mensaje de
paz que invite a la coexistencia cuya fuente es la exhortación divina comúnmente
compartida a amar al prójimo. Con este espíritu, fomentar peregrinaciones comunes a
lugares que tengan gran significado espiritual para las diferentes comunidades.
V. En el campo de la EDUCACION, los
participantes recomiendan a las comunidades religiosas que, con apoyo de la UNESCO:
a) favorezcan estudios acerca de la imagen
y la percepción de "los demás" en los textos religiosos y, a partir de ellos,
establezcan orientaciones para la presentación de las demás creencias en los sistemas
educativos de cada comunidad religiosa o asociación que actúe con un espíritu de
acercamiento entre las personas;
b) fomenten investigaciones sobre las
formas en que las comunidades han utilizado textos religiosos para justificar conflictos;
al mismo tiempo, publicación de otras referencias sagradas que exhorten a la tolerancia y
al respeto mutuo;
c) difundan publicaciones de interés
común editadas en los países miembros de la UNESCO.
VI. La aplicación de las propuestas 3.a) y
3.e) de las Propuestas de Rabat ("La creación de institutos de estudios
recíprocos de las tres Escrituras" y "la creación de cátedras sobre las tres
Escrituras y su cultura específica") y, en este contexto, la concesión de
galardones a personas, organizaciones, universidades, etc., que premien los buenos
resultados de proyectos interreligiosos prometedores en diferentes campos,
VII. EN LOS CAMPOS DE LA INFORMACION, LA
COMUNICACION Y LA DOCUMENTACION:
Los participantes recomiendan a las
comunidades religiosas, con el apoyo de la UNESCO:
a) creen un repertorio interreligioso y un
boletín que agrupe a todas las instituciones que actúan en el campo interreligioso y que
recoja todas las iniciativas emprendidas;
b) faciliten la comunicación entre las
comunidades y las personas que participan en el diálogo y la cooperación, por ejemplo
utilizando las nuevas tecnologías como el correo electrónico, los bancos y las bases de
datos, para detectar y hacer conocer las actividades interreligiosas que existen en todo
el mundo;
c) creen un sitio Internet de la UNESCO
titulado "Diálogo interreligioso".
RECOMENDACIONES A LA UNESCO:
VIII. Los participantes recomiendan a la
UNESCO que: en asociación con otras fuentes de financiación, dedique medios financieros
y humanos de importancia a la promoción del diálogo como elemento de una cultura de paz,
de justicia, de comprensión mutua y de fraternidad,
IX. prosiga el proyecto de Las rutas de
la Fe y proponen que la próxima reunión se celebre en Oriente Medio, por ejemplo en
Jordania, en el otoño de 1998,
X. incluya en su programa cultural
actividades interreligiosas que hagan hincapié en la creación y las expresiones
artísticas, literarias, teatrales, cinematográficas y musicales, y en el estudio de los
sitios y los monumentos, porque las piedras nos hablan por encima de nuestras diferencias.
Con este fin, que solicite contribuciones voluntarias.
XI. En asociación con las comunidades y
las asociaciones religiosas, organice
a. foros de diálogo especialmente
dedicados a los jóvenes y a las mujeres, buscando los medios adecuados para nutrir la
relación interreligiosa que viven;
b. encuentros interreligiosos locales,
porque no hay que olvidar ni descuidar el contexto en que se desarrollan los conflictos
interreligiosos, si queremos que el diálogo no se reduzca a una simple especulación
intelectual;
c. un simposio sobre el perdón y la
reconciliación: una contribución a la paz con todas las tradiciones religiosas;
d. un simposio sobre el fomento de un
Estado de derecho basado en la igualdad, la justicia, la ayuda a la educación y la
solidaridad con respecto a todas las personas, con una visión esperanzada.
XII. Por último, que tenga en cuenta las
conclusiones de las reuniones de Barcelona de 1994 y que preste interés a las que
organizará el Centro UNESCO de Cataluña: en Catania, en abril de 1998 sobre : "El
futuro de las culturas y las religiones en las áreas mediterráneas", en mayo de
1998 en Granada sobre "La enseñanza religiosa en el contexto del pluralismo y la
tolerancia" y en el 2004: "Foro Universal de las Culturas".
En conclusión, aunque tenemos ejemplos
admirables de alianzas forjadas para luchar contra el desconocimiento, la ignorancia de
los demás y los malentendidos, nosotros también somos herederos de divisiones nacidas de
falsas interpretaciones de los textos sagrados.
Tenemos, pues, el deber, como miembros de
comunidades religiosas, de transmitir a las generaciones futuras un patrimonio común de
respeto mutuo, de solidaridad fraterna, de cooperación confiada y fructífera y de
tolerancia, de paz y de justicia.
Las religiones tienen por misión llevar un
mensaje de bienestar espiritual y una visión en pro de un mundo de paz y de relaciones
justas entre las personas: creemos que, juntos debemos propagar ese mensaje. |