DECLARACION
DE MOSCU: PERIODISTAS POR UNA CULTURA DE PAZ
Congreso Internacional de Periodistas de
Rusia, la CEI y los Países Bálticos
"Tolerancia, Derechos Humanos,
Libertad de Prensa"
Moscú, Rusia, 14 de noviembre de 1998
Los participantes en el Congreso Internacional de
Periodistas de Rusia, la CEI y los Países Bálticos, celebrado en Moscú (Federación de
Rusia) con el apoyo de la UNESCO, el Consejo de Europa, la Federación Internacional de
Periodistas y el Ministerio de Relaciones Exteriores y del Commonwealth de Gran Bretaña, declaran
lo siguiente:
En algunos países de la región, la prensa independiente
y pluralista es objeto de presiones y persecuciones incesantes, que pueden considerarse
preludio de una represión política a gran escala y de la generalización de la
violencia. Con tal propósito se están revisando las leyes sobre medios de comunicación,
implantando órganos de control ideológico en organismos y delegaciones territoriales,
introduciendo la censura directa o indirecta y aplicando métodos diversos de presión
económica, procesamiento por vía administrativa o penal o coacción física.
Los enemigos de la glasnost [transparencia
informativa], con el apoyo tácito y en ocasiones activo de las autoridades, asaltan
redacciones de periódicos, agreden físicamente a periodistas y destruyen su material de
trabajo y los frutos de su labor. Al mismo tiempo, las autoridades suelen asistir
impasibles a las manifestaciones de nacionalismo agresivo y extremismo político. Tal
proceder infringe de manera escandalosa las normas internacionales de derechos humanos
generalmente aceptadas, e impide la consolidación de una cultura de paz a escala tanto
local como nacional o regional. La libertad de información pública es una condición
irrenunciable para el desarrollo estable de la región y la consolidación de una cultura
de paz, que constituye uno de los objetivos de desarrollo de la humanidad para el siglo
XXI.
En la sociedad contemporánea, son precisamente los medios
independientes y pluralistas quienes garantizan la transparencia informativa y la libre
difusión de ideas, así como el diálogo que permite a grupos sociales, minorías
étnicas, grupos religiosos y demás colectivos conocerse unos a otros, superar la
desconfianza mutua y alcanzar acuerdos. La existencia de medios de comunicación libres de
palabra y acción puede resultar decisiva para forjar la armonía interna de una sociedad
y cimentar el entendimiento entre naciones o, lo que es lo mismo, para consolidar una
cultura de paz en la región a través de la difusión de información verídica y
análisis independientes y de la restauración de vínculos culturales y espirituales
perdidos, en un clima de respeto por el prójimo.
Los medios de comunicación también son importantes
canales de transmisión de valores éticos basados en el respeto de la vida, los derechos
y la dignidad de la persona. Son capaces de hacer comprender a todo el mundo el hecho de
que la vida desprovista de fundamento espiritual, guiada por afanes exclusivamente
consumistas, es un tipo de vida inferior.
En periodos de transición, los medios de comunicación
están en condiciones de ayudar a todos los individuos a adaptarse a las nuevas
condiciones de trabajo y ocio, a las profundas transformaciones, en suma, que experimentan
las condiciones de vida. Los medios de comunicación son portadores de grandes
posibilidades educativas, que han de utilizarse para difundir el entendimiento y la
tolerancia dentro de la sociedad, mantener los valores democráticos y, como fruto de lo
anterior, sembrar y anclar en la mente de las personas las ideas de una cultura de paz.
Tal es el fundamento de la dignidad de la persona y de una verdadera cultura de colectivo
humano.
Por consiguiente, los participantes en el Congreso:
Ratifican su compromiso con los principios de
tolerancia internacionalmente reconocidos, y condenan cualquier acto de violencia contra
los periodistas o los medios de comunicación;
Declaran su resuelta voluntad de fortalecer la
solidaridad y ayuda mutua entre periodistas;
Expresan su intención de mejorar los mecanismos de
coordinación entre las asociaciones de periodistas de la región, con objeto de
contrarrestar el aumento de cualquier forma de violencia, impedir coacciones a la libertad
de información y expresión y proteger los intereses jurídicos y sociales de los
periodistas;
Proclaman que los medios de comunicación
independientes y pluralistas son un baluarte del derecho de los ciudadanos a la
información, así como un índice claro y objetivo de la realidad de las transformaciones
democráticas en los países de la región;
Reiteran su compromiso con la noción de periodismo
como profesión libre que lucha por el interés colectivo, y condenan enérgicamente
cualquier intento de corromper a los periodistas;
Exhortan a todos los periodistas de la región a
declararse públicamente en contra de cualquier acción que engendre la discordia,
facilite la propagación del extremismo político o el nacionalismo agresivo, atice la
violencia o favorezca la implantación de dictaduras;
Condenan sin reserva los límites impuestos a la
libertad de información por parte de las autoridades de algunos países, en forma de
presiones económicas, administrativas o judiciales sobre los trabajadores de las
redacciones, los periodistas, las editoriales, los distribuidores o los anunciantes en
medios de comunicación;
Expresan su inquietud por la creciente
monopolización y concentración de los medios de comunicación, a veces en manos del
propio Estado, hecho que coarta la libertad de expresión y limita la diversidad de los
contenidos informativos;
Acogen con satisfacción los esfuerzos realizados
por las autoridades de algunos países de la región para apoyar económicamente a todos
los medios de comunicación, abstracción hecha de su tendencia política, para que puedan
superar las dificultades del periodo de transición y de su adaptación a la economía de
mercado;
Exhortan a la UNESCO, la OSCE, el Consejo de
Europa, la Federación Internacional de Periodistas y otras organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales a apoyar la labor de los periodistas de la
región para poner en marcha un intercambio sistemático de información sobre la
situación en materia de derechos humanos y otras cuestiones ligadas a la construcción de
tradiciones democráticas y de una cultura de paz.
Moscú, 14 de noviembre de 1998
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