Llamamiento de Moscú para el Año 2000
adoptado por aclamación
en el Foro Internacional
"Para una Cultura de Paz y Diálogo entre Civilizaciones en el
Tercer Milenio"
Moscú, Federación de
Rusia, 15 de mayo de 1999
Nosotros, los participantes en el Foro Internacional de Alcaldes y de
representantes de la cultura, la ciencia y la vida pública "Para una Cultura de Paz
y Diálogo entre Civilizaciones en el Tercer Milenio", propuesto por un grupo de la
vida cultural rusa y celebrado bajo los auspicios del Director General de la UNESCO,
Federico Mayor, y del Alcalde de Moscú, Yury Luzhkov,
Apoyando completamente y compartiendo
los objetivos del Año Internacional de la Cultura de Paz (2000), proclamado por la
Asamblea de las Naciones Unidas, y del Año de las Naciones Unidas para el Diálogo entre
Civilizaciones (2001),
Dirigimos este Llamamiento a todos
aquellos que se sienten preocupados por las manifestaciones de intolerancia étnica,
religiosa y de toda índole, así como por los actos de violencia en el mundo.
En el umbral del Tercer Milenio, no podemos
ser indiferentes al hecho de que el uso de la fuerza aumenta constantemente. Los
conflictos se exacerban cuando se envenena las mentes de los hombres y de las mujeres con
el odio de los llamados "enemigos" en lugar de resolverlos a través del
diálogo y de la búsqueda de soluciones pacíficas a los problemas existentes. Bajo estas
condiciones, la tarea más importante es la consolidación del sistema de Naciones Unidas
y el respeto de lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas, que autoriza el uso de
la fuerza militar sólo como resultado de una decisión del Consejo de Seguridad.
Cada vida humana es de un valor
incalculable. No debemos guardar silencio cuando la violencia y la guerra mutilan y matan
seres humanos ante nuestros ojos.
No podemos ser indiferentes cuando la
guerra destruye los valiosos recursos intelectuales y materiales de la humanidad.
No podemos ser testigos silenciosos de la
inconsciente destrucción del medio ambiente a expensas de las generaciones futuras.
No podemos ignorar el creciente abismo
entre países y pueblos ricos y países y pueblos pobres, que socava los ideales y los
principiosde igualdad y justicia.
Debemos luchar para hacer del Tercer
Milenio un símbolo representativo de una nueva era de trnasformación de una cultura de
la guerra y de la violencia en una cultura de paz y de diálogo.
Cada uno de nosotros puede, a través de la
palabra y del comportamiento, contribuir a la creación de un clima psicológico en el que
la violencia no se acepte más: un clima que promueva valores, actitudes y esquemas de
comportamiento compatibles con una cultura de paz, tolerancia, solidaridad y diálogo.
Compartiendo los ideales del Manifiesto
2000 Para una Cultura de paz y no violencia proclamado por un grupo de Premios Nobel de la
Paz y por la UNESCO, apelamos a:
Guiemos nuestra vida cotidiana, en casa, en
el trabajo, en nuestra comunidad por los principios de una cultura de paz y de no
violencia, para:
· Respetar la vida y la dignidad
de cada persona,
· Rechazar la violencia en todas sus formas
· Mostrar solidaridad y compasión por aquellos en situación de
necesidad
· Aprender a escuchar y a comprender a los demás y aprender a vivir
juntos
· Preservar el medio ambiente y proteger nuestro planeta para las
generaciones presentes y futuras
Preservar nuestras ciudades, centros de
progreso espiritual y material patrimonio delas generaciones pasadas, presentes y futuras,
de la destrucción
Apelamos a todos los que comparten los
ideales mencionados apoyar este Llamamiento y a unirse al movimiento global por una
cultura de paz y de no violencia.
Deje que su primer paso en este camino sea
firmar - y animar a otros a firmar - el Manifiesto 2000, que será presentado por la
UNESCO a la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre del 2000, para que los
millones de firmas en pro de la cultura de paz, no violencia y diálogo puedan
eventualmente derribar la cultura de la guerra y de la violencia. |