
Esta información es dada por:UNESCO
Unidad Cultura de Paz (CPP)
Comunicación e Información
7, place de Fontenoy
75352 París 07 SP
FRANCIA
Tfo: (+33 1) 45 68 12 19
Fax: (+33 1) 45 68 55 57
e-mail: cofpeace@unesco.org
Internet: www.unesco.org/cpp |
El Manifiesto de Sevilla
Difundido por
decisión de la Conferencia general
de la UNESCO en su vigesimoquinta sesión
París, Francia, el 16 de
noviembre de 1989
INTRODUCCION
Convencidos de que es responsabilidad
nuestra como investigadores en diversas disciplinas llamar la atención sobre las
actividades más peligrosas y más destructivas de nuestra especie, a saber la violencia y
la guerra; reconociendo que la ciencia es un producto de la cultura que no puede tener
carácter definitivo o abarcar todas las actividades humanas; agradecidos por el apoyo que
hemos recibido de las autoridades de Sevilla y de los representantes españoles de la
UNESCO; nosotros, los universitarios abajo firmantes, originarios del mundo entero y
representantes de las disciplinas pertinentes, nos hemos reunido y hemos logrado el
siguiente manifiesto sobre la violencia. En este manifiesto, impugnamos cierto número de
presuntos descubrimientos biológicos que han sido utilizados por personas, incluso en
nuestros respectivos ámbitos, pasa justificar la violencia y la guerra. Puesto que la
utilización de estos "descubrimientos" ha creado un china de pesimismo en
nuestras sociedades, proclamamos que la denuncia pública y reflexionada de tales
manipulaciones constituye una contribución importante al Año Internacional de la Paz.
El mal uso de hechos y teorías
científicos con el fin de legitimar la violencia y la guerra, sin ser un fenómeno nuevo,
está estrechamente asociado al advenimiento de la ciencia moderna. Por ejemplo, la
teoría de la evolución ha sido "utilizada" para justificar no sólo la guerra,
sino también el genocidio, el colonialismo y la eliminación del más débil.
Explicamos nuestro punto de vista en forma
de cinco proposiciones. Somos perfectamente conscientes de que, en el marco de nuestras
disciplinas, se podría hablar de muchas otras cuestiones que también atañen a la
violencia y la guerra, pero nos ceñiremos voluntariamente a lo que consideramos una
primera etapa esencial.
PRIMERA PROPOSICION
CIENTIFICAMENTE ES INCORRECTO decir que
hemos heredado de nuestros antepasados los animales una propensión a hacer la guerra.
Aunque el combate sea un fenómeno muy expandido en las especies animales, en las especies
vivas sólo se conocen algunos casos de luchas destructoras intra-especies entre grupos
organizados. Y en ningún caso implican el recurso a utensilios usados como armas. El
comportamiento predador que se ejerce con respecto a oras especies, comportamiento normal,
no puede ser considerado como equivalente a la violencia intra-especies. La guerra es un
fenómeno específicamente humano que no se encuentra en los demás animales.
El hecho de que la guerra haya cambiado de
manera tan radical a lo largo de los tiempos prueba claramente que se trata de un producto
de la cultura. La filiación biológica de la guerra se establece, principalmente, a
través del lenguaje que hace posibles la coordinación entre los grupos, la transmisión
de la tecnología y el uso de utensilios. Desde un punto de vista biológico, la guerra es
posible pero no tiene carácter ineluctable como lo demuestran las variaciones de lugar y
de naturaleza que ha sufrido en el tiempo y en el espacio. Existen culturas que desde hace
siglos no han hecho la guerra y otras que en ciertos periodos la han hecho con frecuencia
y luego han vivido en paz durante mucho tiempo.
SEGUNDA PROPOSICION
CIENTIFICAMENTE ES INCORRECTO decir que la
guerra o cualquier otra forma de comportamiento violento está genéticamente programada
en la naturaleza humana. Aunque los genes están implicados a todos los niveles del
funcionamiento del sistema nervioso, son la base de un potencial de desarrollo que sólo
se realiza en el marco del entorno social y ecológico. Aunque indiscutiblemente varía la
predisposición de los individuos a sufrir la huella de su experiencia, no obstante, sus
personalidades son determinadas por la interacción entre su dotación genética y las
condiciones de su educación. Con excepción de algunos raros estados patológicos, los
genes no producen individuos necesariamente predispuestos a la violencia. Pero el caso
contrario también es cierto. Aunque los genes estén implicados en nuestro
comportamiento, ellos solos no pueden determinarlo totalmente.
TERCERA PROPOSICION
CIENTIFICAMENTE ES INCORRECTO decir que a
lo largo de la evolución humana se haya operado una selección en favor del
comportamiento agresivo sobre otros tipos. En todas las especies bien estudiadas, la
capacidad para cooperar y cumplir funciones sociales adaptadas a la estructura de un grupo
determina la posición social de sus miembros. El fenómeno de "dominación"
implica lazos sociales y filiaciones; no resulta sólo de la posesión y la utilización
de una fuerza física superior, aunque pone en juego comportamientos agresivos. Cuando,
por la selección genética, se han creado artificialmente tales comportamientos en los
animales, se ha constatado la aparición rápida de individuos no hiperagresivos; ésto
permite pensar que en condiciones naturales la presión en favor de la agresividad no
había alcanzado naturalmente su nivel máximo. Cuando tales animales hiperagresivos
están presentes en un grupo, o destruyen la estructura social, o son eliminados de ella.
La violencia no se inscribe ni en nuestra herencia evolutiva ni en nuestros genes.
CUARTA PROPOSICION
CIENTIFICAMENTE ES INCORRECTO decir que los
hombres tienen "un cerebro violento"; aunque nuestro aparato neurológico nos
permite actuar con violencia, no se activa de manera automática por estímulos internos o
externos. Como en los primates superiores y contrariamente a los demás animales, las
funciones superiores neurológicas filtran estos estímulos antes de responder. Nuestros
comportamientos están modelados por nuestros tipos de condicionamiento y nuestros modos
de socialización. No hay nada en la fisiología neurológica que nos obligue a reaccionar
violentamente.
QUINTA PROPOSICION
CIENTIFICAMENTE ES INCORRECTO decir que la
guerra es un fenómeno instintivo o que responde a un único móvil. El surgimiento de la
guerra moderna es el punto final de un recorrido que, comenzando por factores emocionales,
a veces cualidades instintivas, ha desembocado en estos factores cognoscitivos. La guerra
moderna pone en juego la utilización institucionalizada de una parte de las
características personales tales como la obediencia ciega o el idealismo, y por otra
aptitudes sociales tales como el lenguaje; finalmente implica planteamientos racionales
tales como la evaluación de los coses, la planificación y el tratamiento de la
información. Las tecnologías de la guerra moderna han acentuado considerablemente el
fenómeno de la violencia, sea a nivel de la formación de los combatientes o en la
preparación psicológica a la guerra (le la población. Debido a esa ampliación, se
tiende a confundir las causas y las consecuencias.
CONCLUSION
Como conclusión proclamamos que la
biología no condena a la humanidad a la guerra, al contrario, que la humanidad puede
liberarse de una visión pesimista traída por la biología y, una vez recuperada su
confianza, emprender, en este Año Internacional de la Paz y en los años venideros, las
transformaciones necesarias de nuestras sociedades. Aunque esta aplicación depende
principalmente de la responsabilidad colectiva, debe basarse también en la conciencia de
individuos, cuyo optimismo o pesimismo son factores esenciales. Así como "las
guerras empiezan en el alma de los hombres", la paz también encuentra su origen en
nuestra alma. La misma especie que ha inventado la guerra también es capaz de inventar la
paz. La responsabilidad incumbe a cada uno de nosotros. |