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Unidad Cultura de Paz (CPP)
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FRANCIA
Tfo: (+33 1) 45 68 12 19
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Internet: www.unesco.org/cpp

LLAMAMIENTO DE TIBLISI

PARA LA PAZ Y LA TOLERANCIA,
POR UN DIALOGO CULTURAL

Tiblisi, República de Georgia, el 14 de julio de 1995

Nosotros, los participantes en el Foro Internacional "por la Solidaridad contra la Intolerancia, por un Diálogo Cultural", reunidos en Tiblisi por iniciativa de los representantes de la vida cultural de Georgia, invitados por el Jefe de Estado de la República de Georgia, Eduard Shevardnadze, y por el Director General de la UNESCO, Federico Mayor, nos dirigimos a todos aquellos que se sienten preocupados por el azote de la intolerancia y de la violencia en el mundo.

Por la Solidaridad contra la Intolerancia

Compartimos el sufrimiento de todos aquellos que son víctimas de la intolerancia y les transmitimos nuestra simpatía y solidaridad.

Nos preocupa que las manifestaciones de intolerancia, afecten a millones de personas y se estén extendiendo a nuevas regiones del mundo, alimentando el fanatismo agresivo, los conflictos inter-étnicos e inter-religiosos y las guerras civiles.

Los cementerios y lugares de culto religioso son profanados y destruidos, las casas de los inmigrantes y de los trabajadores extranjeros quemadas mientras las mujeres y los niños duermen; las personas de diferente religión, idioma, cultura o color de piel son masacradas.

Millones de personas son obligadas a abandonar sus hogares y se convierten en personas desplazadas simplemente por pertenecer a una religión o cultura diferentes. Las poblaciones de vastas áreas y de países enteros son marginadas y excluidas de la vida civil.

Incluso en los países prósperos, los gérmenes de la intolerancia se infiltran en la sociedad, creando un ambiente propicio a la violencia.

Los políticos, los funcionarios estatales, los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales fracasan con frecuencia en la tarea de oponerse a este aumento de la violencia, que se ha convertido en una epidemia global.

Muchos de los órganos de la prensa, del cine, de la televisión y de otros medios de comunicación de masas fomentan, con demasiada frecuencia, la violencia, que amenaza con convertirse en una parte inalienable de la vida diaria, grabada en las mentes de los jóvenes.

No podemos permanecer indiferentes a este peligro. La indiferencia y la complacencia equivalen a la complicidad.

Todos juntos, y cada uno de nosotros individualmente, somos responsables del clima psicológico que nos rodea. Nuestro deber moral es oponernos a la expansión de la intolerancia y de la violencia que desemboca en conflictos y guerras y niega el diálogo cultural, patrimonio de toda la humanidad.

Es cierto que las diferencias culturales han causado numerosos conflictos. Pero la Historia también nos enseña que, frecuentemente, a estos conflictos siguen períodos incluso más largos de colaboración entre antiguos enemigos.

Creemos que la tolerancia mutua conduce a la paz. Los ejemplos que prueban esto - el arreglo pacífico de controversias en Sudáfrica y el diálogo iniciado en Oriente próximo - deben animar nuestros esfuerzos

Por la Paz y la Tolerancia, por un Diálogo Cultural

Es cierto que las personas son diferentes en color, idioma, religión, estilos de vida, costumbres y valores. Pero, al mismo tiempo, están unidas por problemas comunes, retos y amenazas, por su dependencia de la Naturaleza, y por una común aspiración de supervivencia y de una vida mejor.

La violencia y el comportamiento agresivo no están programados genéticamente en la naturaleza humana. No son parte ni de nuestro legado evolutivo ni de nuestros genes. El núcleo de la intolerancia se encuentra en la pobreza y en la ignorancia, en la arrogancia y en el temor. Los prejuicios, nacidos de la intolerancia, son las semillas de la hostilidad y del odio.

En el mundo global de hoy, la tolerancia es no sólo una virtud, sino también una condición para la supervivencia del ser humano. La tolerancia es el entendimiento y el respeto de otras culturas, de las creencias y de los estilos de vida de los demás. La tolerancia es la aceptación de las diferencias que existen en nuestras sociedades y entre nuestras culturas. La tolerancia es una actitud que considera la diversidad del mundo como parte de nuestro patrimonio común.

El diálogo cultural está destinado fortalecer los ideales y la práctica de la tolerancia para poder entender y respetar a los demás, y como forma de enriquecimiento espiritual mutuo.

Llamamiento

Considerando todo lo anteriormente expuesto, apelamos a todas la personas de buena voluntad para que multipliquen y unan sus esfuerzos contra las manifestaciones de intolerancia y de violencia y por el arreglo pacífico de controversias y de conflictos a través del diálogo. El diálogo no sólo implica la comunicación, sino que es también la expresión de la igualdad entre compañeros, del arte de vivir juntos, a través del respeto por los valores morales comunes.

Conscientes de nuestra responsabilidad frente a las generaciones futuras, apelamos para que sean preservadas de nuevas guerras, como estipula la Carta de las Naciones Unidas. Debemos excluir la guerra y la violencia de la vida de la comunidad humana y remplazar una cultura de guerra por una cultura de paz.

Apelamos a los Jefes de Estado y de gobierno, a los representantes oficiales a todos los niveles, a los parlamentarios de todos los países para que arreglen pacíficamente, mediante la negociación y no por la fuerza militar, todas las disputas. Debemos recordarles que en todas las guerras ambas partes son al final perdedoras. La responsabilidad de aquellos que gobiernan es asegurar la paz y preservar la vida de los ciudadanos.
Apelamos para que se asegure el cumplimiento de las normas nacionales e internacionales contra la intolerancia, así como contra todas las formas de discriminación, xenofobia y racismo, al respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, en particular de los derechos de las personas pertenecientes a minorías.

Apelamos a los representantes de la vida pública y religiosa de todos los países para que utilicen su autoridad e influencia para fortalecer el espíritu de tolerancia y de entendimiento mutuo entre pueblos con diferentes opiniones y creencias de forma que se evite la hostilidad, buscando la reconciliación y defendiendo los derechos, la dignidad y la vida de cada individuo.

Apelamos a los representantes de la vida cultural y pública de todos los países para que empleen su autoridad intelectual y moral para organizar un movimiento mundial de resistencia contra la intolerancia. La solidaridad de todos los intelectuales y de todas las personas de buena fe puede superar la nueva amenaza global de intolerancia agresiva a través de la promoción y el desarrollo del diálogo de culturas, promoviendo una cultura de paz, de tolerancia y de democracia.

Apelamos a los profesores y padres de todos los países, a aquellos que son responsables de la educación de los niños y jóvenes para que les inculquen el espíritu de apertura y de respeto por otros pueblos, para promover los ideales de tolerancia y de rechazo de la violencia, así como las ideas de altruismo, compasión y solidaridad hacia todos aquellos que sufren por la pobreza, la enfermedad y el analfabetismo.

Apelamos a los periodistas, a todos aquellos que trabajan en los medios de comunicación de masas para reafirmar su responsabilidad personal en la cobertura de la vida cultural y socio-política de otros pueblos, para que eviten las manifestaciones de irreverencia y de intolerancia hacia los representantes de los diferentes grupos étnicos y religiosos y para que rechacen la violencia, el odio y la crueldad.

Apelamos a los jóvenes de todos los países para que estrechen su amistad y comprensión mutua, para que estudien los idiomas y culturas de otros pueblos, para que valoren y respeten la diversidad de culturas como patrimonio común de la humanidad y para que expresen su solidaridad contra la intolerancia y la violencia.

Es necesario desarrollar una nueva cultura de tolerancia a través de la percepción de un nuevo mundo interrelacionado, en el que la seguridad de cada uno se base en el entendimiento mutuo, en la confianza y en la cooperación.

Con este fin el Foro Internacional de Tiblisi adoptó el Programa de Acción "Por la Solidaridad contra la Intolerancia, por un Diálogo Cultural", que es nuestra contribución a la salvaguarda del futuro de todos los pueblos, y a la construcción de un mundo más seguro, más justo y más humano.


Adoptado el 14 de julio de 1995
por los participantes en el Foro Internacional de Tiblisi
"Por la Solidaridad contra la Intolerancia,
por un Diálogo Cultural"

 
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