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Mensaje del Director General de la UNESCO En el siglo que ahora está acabando se han producido extraordinarios progresos en la ciencia, la tecnología y la comunicación, pero no se han logrado erradicar, por desgracia, la violencia ni la guerra. Por esta razón las Naciones Unidas han proclamado el año 2000 Año Internacional de la Cultura de Paz. La UNESCO se creó hace más de medio siglo con la misión de erigir los baluartes de la paz en la mente de hombres y mujeres. Sus fundadores dotaron a la Organización de un arsenal pacífico, cuyos elementos clave son la educación, la ciencia, la cultura y la comunicación. Ayuntamientos, escuelas, instituciones y asociaciones del mundo entero están poniendo en práctica los valores de la cultura de paz. Procuran eliminar la pobreza y reducir las desigualdades, esforzándose por lograr un desarrollo sostenible y el respeto de los derechos humanos, reforzando para ello las instituciones democráticas, fomentando la libertad de expresión, mejorando la condición de la mujer y salvaguardando la diversidad cultural y el medio ambiente. La paz no se puede garantizar exclusivamente por medio de acuerdos políticos, económicos o militares. En última instancia, depende del compromiso unánime, sincero y constante de los pueblos. Cada uno de nosotros, cualesquiera sean su edad, sexo, posición social, credo religioso u origen cultural, ha de contribuir a crear un mundo en paz. La paz únicamente puede lograrse gracias a nuestro comportamiento, nuestras actitudes y nuestro quehacer cotidiano. La cultura de paz es la cultura universal que todos los pueblos comparten, y es consustancial a nuestra humanidad común. Construyamos juntos ese mundo de paz, empezando por firmar el Manifiesto 2000, en el que cada firmante se compromete a poner en práctica los principios universales de la cultura de paz, la no violencia y la armonía en su familia, su comunidad y su lugar de trabajo. Cultivemos juntos la paz. Que cada cual se pregunte qué puede hacer por la paz cada día.
Koichiro Matsuura |
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