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Declaración de Maputo
4 de Septiembre de 1997
[English] [Français]
- Gracias a la iniciativa tomada por el Presidente de Mozambique en 1995 con el apoyo del
Director General de la UNESCO y del Secretario General de la Organización de la Unidad
Africana (OUA), se celebró en Maputo, del 1º al 4 de Septiembre de 1997, una Conferencia
internacional sobre cultura de paz y buen gobierno.
- Conscientes de que el paso de una cultura de guerra, de prejuicios y de violencia
a una cultura de paz y de tolerancia sólo puede realizarse con la contribución de todos
los pueblos de la región, los responsables de la adopción de decisiones, las autoridades
elegidas, los educadores y particularmente los jóvenes y las mujeres,
- Convencidos de que la consolidación de la paz no es posible si no va acompañada
de un desarrollo económico y social sostenible, así como de una democracia participativa
basada en la gobernación en el marco de los principios democráticos de justicia,
libertad, tolerancia y solidaridad,
- Tomando nota con satisfacción del positivo cambio en favor de la paz que se
observa en la región austral del continente,
- Teniendo presentes las inmensas disparidades sociales en el plano nacional y en
el internacional, que constituyen una de las principales fuentes de conflicto, así como
la dramática situación de las víctimas de violencia y, particularmente, de los sectores
vulnerables de la población,
- Convencidos de que el espíritu de solidaridad intelectual y moral de la UNESCO
debe contribuir a que el ser humano constituya el núcleo de toda acción cultural,
social, política y económica,
- Conscientes de nuestra responsabilidad para con las generaciones futuras y de su
derecho de vivir en paz en un medio ambiente sano,
- Recordando que, como se afirma en la Constitución de la UNESCO, "es en la
mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz", que la paz es una
condición previa del respeto de los derechos humanos y que sin paz no puede haber ni
desarrollo ni democracia,
- Recordando también a la comunidad internacional que sólo un nuevo impulso de
generosidad puede ayudar a los países de la subregión a consolidar una paz caramente
obtenida, amenazada cotidianamente por la pobreza y la exclusión,
Nosotros, los participantes en esta Conferencia:
- Nos comprometemos a defender la educación para la tolerancia, los derechos
humanos y la democracia durante toda la vida, a favorecer la reconciliación mediante la
distribución equitativa de los recursos de todo tipo, así como a estimular la práctica
de la democracia en la vida cotidiana, y apoyamos la realización de estudios sobre las
experiencias de reconciliación que puedan ser útiles para la prevención de los
conflictos;
- Dirigimos un urgente llamamiento a las poblaciones de la subregión, así como a
los responsables políticos y administrativos, para que pongan en marcha una transición
eficaz y rápida hacia una cultura de paz, sobre todo prestando especial atención a las
víctimas de la guerra y particularmente a las que pertenecen a los sectores vulnerables
de la población;
- Recomendamos la creación de una red de reflexión sobre la gobernación y los
principios democráticos, inspirada en el proyecto DEMOS que se ejecuta en América
Latina, y la creación de Cátedras UNESCO sobre Cultura de Paz y Gobernación
Democrática en los países de la subregión;
- Recomendamos, además, que se reformen los planes y programas de estudio para
reforzar los programas de educación cívica y moral y alentamos la expansión de los
Clubes UNESCO, tomando nota con satisfacción de la iniciativa de la OUA de crear Clubes
similares;
- Con el afán, en los albores del siglo XXI, de transmitir a las generaciones futuras un
mundo libre de los estigmas de que hemos sido víctimas, expresamos el deseo de que
la UNESCO estudie los medios y recursos para alcanzar este objetivo, que consideramos no
sólo nuestro deber sino también y sobre todo un derecho de las generaciones futuras;
- Afirmamos nuestra voluntad de obrar por la revalorización de la dimensión moral
y ética de la gestión política;
- En momentos en que la humanidad se apresta a celebrar el quincuagésimo aniversario de
la Declaración Universal de Derechos Humanos, reafirmamos que el derecho de los
seres humanos a la paz es un derecho inalienable, sin el cual no se puede garantizar el
respeto de ningún otro derecho;
Recomendamos finalmente a la UNESCO, a la OUA y a todas las
organizaciones regionales, internacionales y no gubernamentales que hagan todo lo posible
para que se apliquen las recomendaciones de esta importante Conferencia.
Maputo, 4 de septiembre de 1997
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