| Meio ambiente y desarrollo en regiones costeras e islas pequeñas |
Medio Ambiente y Desarrollo
NOTAS
LA ZONA COSTERA
ORDENACIÓN de SISTEMAS COMPLEJOS
La zona costera - el lugar donde la tierra se une con el mar y el agua dulce se mezcla con la salada -, alberga muchos sistemas ecológicos que figuran entre los más complejos, variados y productivos de nuestro planeta. Sirve de amortiguador y filtro entre la tierra y el mar y cada día se le aprecia más por su belleza y como lugar de esparcimiento.
Los ecosistemas costeros son importantes para la productividad biológica y económica, la protección contra las tempestades y la lucha contra la erosión. Arrecifes, manglares, humedales y zonas intermareales son esenciales para la reproducción, la cría y la alimentación de la mayoría de las especies marinas conocidas. A escala mundial más de las dos terceras partes de la pesca marina dependen de los sistemas costeros.
Cerca del 60% de la población mundial, es decir 3.000 millones de personas, viven hoy a menos de 60 kilómetros de la costa. Esta cifra va en rápido aumento debido al crecimiento demográfico, las migraciones y la urbanización. Las dos terceras partes de las ciudades de más de 2,5 millones de habitantes están situadas en las proximidades de un estuario.
El ejercicio incontrolado de múltiples actividades en las zonas costeras entraña inevitablemente la competición por la explotación de recursos que no son ilimitados, la degradación del medio ambiente y, con frecuencia, conflictos ecológicos y sociales. Además, las formas de desarrollo que ignoran la dinámica de los sistemas costeros pueden ser catastróficas, como lo muestran las crecientes pérdidas de vidas humanas, bienes e inversión debido a las inundaciones y a la erosión de la costa.
Para que las zonas costeras conserven su productividad y sus funciones naturales hay que mejorar considerablemente su planificación y administración. La ordenación de esas zonas deberá fundarse en una base científica sólida que tenga en cuenta las limitaciones de los sistemas naturales, equilibrando e integrando al mismo tiempo las exigencias de los distintos sectores cuya supervivencia depende de esos sistemas.
En todo el mundo se acumulan indicaciones de los daños cada vez mayores causados a los ecosistemas costeros y de las dificultades que resultan para sus habitantes. La contaminación de los estuarios y la destrucción de los humedales correnparejos con las floraciones de algas, la mortalidad masiva de peces y el colapso de la pesca. Los riesgos naturales a que está expuesto el litoral, como tempestades, inundaciones y erosión, se ven agravados con frecuencia por un desarrollo irracional y una gestión inadecuada. Con todo, la situación actual es sólo pálido reflejo de lo que puede preverse con el crecimiento de la población que vive en el litoral, unido a los efectos potencialmente devastadores del recalentamiento planetario
Aunque por lo general los medios de información hacen hincapié en la contaminación costera causada por mareas negras catastróficas, la mayor parte de la contaminación se debe a causas mucho más triviales y muy dispersas tanto en la tierra firme como en el mar. Más del 75% de la contaminación marina tiene su origen en el uso urbano o rural de las tierras. Los sistemas fluviales como el Rhin depositan en la costa millares de substancias químicas.
Los residuos urbanos e industriales son muy preocupantes. El exceso de nutrientes provenientes de aguas residuales, abonos, residuos orgánicos de producción y otras fuentes provoca la eutrofización, proceso de crecimiento rápido y descomposición de las algas que, unido a la disminución de la proporción de oxígeno, produce la muerte de peces y otras formas de vida marina. Cuando las floraciones de algas están compuestas de especies tóx icas, el consumo de mariscos entraña un peligro de intoxicación.
Los ejemplos extremos de contamiminación del litoral se refieren generalmente a los grandes centros urbanos e industriales como Minamata, en Japón, donde 1.500 personas enfermaron gravemente y otras 200 murieron durante los años 60 por haber consumido alimentos marinos contaminados por mercurio. En la actualidad está prohibido el consumo de alimentos marinos provenientes de numerosas zonas costeras de Europa, América del Norte y otras regiones del mundo, debido a la contaminación. Así, algunas zonas costeras muy productivas pueden perder su potencial económico.
La deforestación y la agricultura practicadas tierras adentro pueden provocar también la contaminación de los sistemas costeros debido a la sedimentación y a la escorrentía de abonos y pesticidas.
Las actividades realizadas en el mar, como la extracción de hidrocarburos y minerales, la navegación, el dragado y la acuicultura intensiva, son también causa directa de contaminación del mar y de la zona costera. Aunque la frecuencia de las mareas negras disminuye desde hace unos 20 años, se descargan en el océano anualmente cerca de 3,2 millones de toneladas de hidrocarburos provenientes de fuentes situadas en tierra firme y en el mar. El problema del vertido deliberado de hidrocarburos es cada vez más agudo en numerosas regiones.
POSIBLES REPERCUSIONES del RECALENTAMIENTO PLANETARIO Si las temperaturas mundiales aumentaran, incluso ligeramente, se prevén las siguientes repercusiones:
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Millones de hectáreas de humedales y zonas intermareales han sido destruidos o estropeados en todo el mundo debido a programmas no controlados de desarrollo y a la explotación de las tierras. En muchas regiones tropicales está aún muy generalizada la pesca con explosivos en arrecifes coralinos. Las dunas y playas se convierten en canteras de arena o se allanan para construir viviendas frente al mar.
Numerosos ecosistemas costeros dependen de un aprovisionamiento de nutrientes delicadamente equilibrado. Son, pues, sistemas frágiles que pueden ser destruidos o estropeados por los contaminantes.
FLORACIONES de ALGAS La República de Corea es el primer país productor de ostras con una producción de 300.000 toneladas en 1988. En su mayoría se crían en la bahía de Jinhae, cuyas aguas reciben una considerable concentración de aguas residuales urbanas y fosfatos de una fábrica de abonos. Los residuos de la acuicultura contribuyen también a acrecentar la concentración local de nutrientes que suscita periódicamente floraciones de algas tóxicas. Estas "mareas rojas" devastaron los cultivos de ostras en 1978 y 1981 y desde entonces ha aumentado su frecuencia. Fuentes: C. H. Chu, 1991, en Marine Pollution Bulletin 23 |
La pesca es para muchas personas la principal fuente de proteínas, a la par que un importante recurso económico. Más del 60% de la población de los países en desarrollo obtiene del pescado el 40% o más de su ración anual de proteínas. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha calculado que más del 90% de la pesca marina mundial (unos 82 millones de toneladas, incluida la acuicultura, en 1.991) se lleva a cabo de la costa. Se estima que este nivel se acerca mucho al límite de la explotación sostenible.
En muchas regiones como Atlántico noroccidental y el Mediterráneo se practica una explotación excesiva que ha tenido como consecuencia la disminución de la captura. Al mismo tiempo, el aumento de la población y las nuevas tecnologías han intensificado la tendencia a abusar de la pesca. La competencia entre la pesca artesanal y los arrastreros industriales de gran rendimiento han reducido considerablemente la población de peces en numerosas regiones del mundo, acentuado los conflictos sociales y privado de trabajo a algunas comunidades.
Independientemente de la explotación excesiva, la población de peces se ve afectada con frecuencia por la contaminación, el deterioro de los ecosistemas y los obstáculos impuestos a la migración. Así, la acuicultura intensiva se practica a menudo en zonas preciosas para la reproducción y reduce, en consecuencia, la captura en las zonas adyacentes. Asímisimo, las presas construidas en centenares de rios, por ejemplo, el Colorado, el Nilo, y el Danubio, han diezmado la pesca costera pues cortan la ruta a salmones, anguilas y otras especies migratorias y modifican el flujo de agua, nutrientes y sedimentos río abajo.
Algunas costas están sujetas a una fuerte erosión natural. En otras, ésta es intensificada por la actividad humana como la eliminación de manglares, arrecifes, dunas y otros accidentes costeros. En efecto, estas barreras naturales desempeñan un papel útil contra la erosión y las inundaciones y es dificil y costoso reemplazarlas por construcciones artificiales. Los arrecifes y los manglares pueden ser destruidos indirectamente por el exceso de contaminación o sedimentación.
El transporte de sedimentos costeros puede ser afectado por la construcción de muelles y escolleras y por actividades de dragado, que acentúan la erosión de numerosas costas. La construcción de presas reduce a veces considerablemente la cantidad de sedimentos que se desplazan hacia la costa, produciendo así una grave erosión en los deltas. Por el contrario, la deforestación y la agricultura practicadas en el interior de las tierras pueden aumentar la cantidad de sedimentos transprtados hasta la costa. En Madagascar, por ejemplo, una sedimentación costera masiva, provocada por la deforestación y la erosión río arriba, ha reducido a una cuarta parte de lo que era hace 10 años, la capacidad comercial del segundo puerto del país, Mahajanga, y es posible que en un futuro próximo haya que cerrarlo totalmente.
ERÓSION de las PLAYAS Miami Beach, Florida (Estados Unidos), es una de las costas más explotadas y comercialmente valiosas del mundo. Lamentablemente, su playa altamente cotizada ha desaparecido prácticamente al cabo de 40 años a raíz de la erosión debida, sobre todo, a una mala gestión, en particular, el dragado de dársenas para la navegación de recreo. Enfrentada a una mayor vulnerabilidad a las tempestades, la ciudad ha optado por un proyecto masivo de reconstitución de la playa que entraña un costo de 80 millones de dólares. Fuentes: R. W. G. Carter, 1988, Coastal Environments |
Las tormentas e inundaciones del litoral han causado víctimas y destruido bienes desde siempre, pero las pérdidas siguen aumentando en el mundo pese que se hace todo lo posible por reducir los peligros debidos a las tempestades. Esto se explica sobre todo porque ha aumentado condiderablemente el número de habitantes que vive cerca de las costas y que siguen poblando los deltas, las islas del cordón litoral y otras zonas costeras bajas, expuestas a las inundaciones en caso de tempestad.
La destrucción de las barreras naturales que impedían las inundaciones del litoral -arrecifes, manglares y dunastorna aún más vulnerables a las poblaciones costeras, al tiempo que aumentan los hundimientos localizados de terreno derivados de la extracción en gran escala de aguas subterráneas, hidrocarburos y gas.
INUNDACIONES Bangladesh, país en el que más del 30% del territorio está expuesto a las inundaciones y en el que la densidad de población es con frecuencia superior a 1.000 habitantes por km2, ha sido devastado en múltiples ocasiones por tempestades e inundaciones. La peor catástrofe nacional se produjo en Noviembre de 1970. Un fifón acompañado de fuertes inundaciones causó la muerte de 300.000 personas, deterioró los cultivos y provocó una grave hambruna. Los esfuerzos realizados ulteriormente para mitigar los efectos de las tempestades gracias al mejoramiento de las comunicaciones, la educación y las barreras de protección han sido limitados por la pobreza del país Fuentes: R. W. G. Carter, 1988, Coastal Environments |
Los ecosistemas están cada vez más amenazados por la creciente presión del desarrollo y por políticas de gestión a corto plazo centradas en las actividades humanas y no en los sistemas que las sustentan.
Las actividades que deterioran los ecosistemas costeros (por ejemplo, el desmonte de manglares para la acuicultura, la explotación de arrecifes coralinos para sacar materiales de construcción) compiten con una amplia gama de actividades (por ejemplo, pesca y turismo) que dependen del funcionamiento de esos sistemas naturales. Debido a la complejidad de los sistemas naturales de las zonas costeras y a las múltiples actividades realizadas en esas regiones, puede ser difícil determinar los conflictos relativos a la utilización de los recursos y aún más difícil resolverlos.
Los elementos vivos y no vivos de las zonas costeras forman un sistema natural de gran complejidad, debido a las características propias del entorno de las zonas en que se unen la tierra y el mar. Las características de ese medio ambiente (por ejemplo, vientos, olas, mareas y salinidad) son muy variables y cambian paulatinamente a medida que se va de la tierra hacia el mar.
Los ecosistemas costeros resultantes se adaptan de forma única a las condiciones que reinan en esas zonas y pueden caracterizarse a la vez por una extraordinaria flexibilidad y por una fragilidad inesperada. Así, los arrecifes coralinos pueden resistir los embates de prácticamente cualquier tempestad, pero no un índice elevado de sedimentación.
Con frecuencia son muy sensibles a pequeños de salinidad y temperatura (de 2 a 4°C). Existen pruebas del grave deterioro de numerosos arrecifes coralinos y sistemas emparentados.
Por el contrario, los sistemas de manglares pueden tolerar variaciones de temperaturas, sedimentación y salinidad. Sin embargo, esas zonas costeras húmedas son muy vulnerables a las mareas negras, las perturbaciones del abastecimiento de agua dulce y las mareas.
Todos los elementos de los sistemas costeros son interdependientes en una u otra forma, aunque la relación de causa y efecto puede no ser inmediata ni evidente. Estos sistemas costeros influyen en los procesos que se producen en el mar y en el interior de las tierras y, a su vez, están sujetos a su influjo. Las modificaciones de las pautas de la circulación oceánica, y las correspondientes temperaturas y el aporte de nutrientes, por ejemplo, pueden tener repercusiones considerables en las especies costeras de peces, como lo han probado en múltiples ocasiones los efectos de la corriente de El Niño en la población de sardinas del Pacíco. Asimismo, al construir presas en el interior de las tierras, se puede cerrar la ruta a otras especies migratorias, causando la pérdida de una importante pesca costera situada a centenares de kilómetros.
Los sistemas costeros tienen la capacidad de sustentar una amplia gama de actividades. Su mera diversidad es una prueba evidente del valor de los recursos costeros para la sociedad humana, pero es de lamentar la multiplicación de las utilizaciones conflictivas de la tierra, por ejemplo, urbanización, industrialización y creatión de zonas residenciales.
Pesca y acuicultura: En 1991 la pesca marina ascendió a un total de cerca de 82 millones de toneladas, con una captura de pesca artesanal estimada en 24 millones de toneladas por año. La pesca comunitaria de pequeña escala representa cerca de la mitad de la captura destinada al consumo humano y emplea más de 12 millones de personas, o sea el 95% de la fuerza de trabajo del sector pesquero. La producción anual de la acuicultura asciende aproximadamente a 5 millones de toneladas.
Navegación y comercio: Los estuariosy las bahías constituyen tradicionalmente el medio de comunicación más directo entre las regiones costeras y el interior para el comercio nacional e internacional. Estas zonas siguen representando hoy una ventaja importante. En efecto, unen la tierra firme al mar y facilitan importantes arterias para la navegación y el comercio, así como sitios para puertos, refinerías de crudo y ciudades
Extración de hidrocarburos y recursos minerales: Las zonas costeras del planeta contienen diversos recursos minerales de un valor económico considerable. Se ha calculado que en las placas continentales se encuentran almacenados 2 trillones de crudo, o sea aproximadamente la mitad de las reservas terrestres conocidas. Los depósitos aluviales de minerales como cobre, hierro, estaño, plata, tungsteno y piedras preciosas también están situados cerca de las desembocaduras actuales y antiguas de los ríos. Por ejemplo, se estima que frente a las costas indonesias existen yacimientos que contienen 650.000 toneladas de estaño, y frente a las costa de Sudáfrica se extraen diamantes. Las zonas costeras contienen además grandes cantidades de arena y grava que se utilizan para la industria de la construcción.
Eliminación de residuos: Gran parte de los residuos provenientes de la tierra llegan finalmente al mar donde con frecuencia se dispersan y descomponen gracias a una combinación de procesos físicos y bioquímicos.
También las zonas costeras húmedas y los manglares desempeñan un importante papel de filtro de las aguas residuales, los sedimentos y otros contaminantes.Ocio y turismo: La zona costera es un importante polo de atracción para las personas en busca de descanso y distracción. Las vacaciones en la playa, el buceo, la pesca y el ecoturismo costero son una fuente cada vez más importante de ingresos y empleo. La economía de numerosas islas depende considerablemente de los ingresos provenientes del turismo costero, por ejemplo, en Polinesia, Grecia, la región del Caribe, las Seychelles y las Maldivas.
Los problemas relativos al régimen de propiedad y la asignación de recursos son una causa fundamental de conflictos en numerosas zonas costeras. ¿A quién pertenecen las tierras intermareales y el lecho marino, y quién tiene derecho de explotar sus recursos? Esas zonas se consideran por lo general un bien de libre acceso. Una política de libre acceso puede tener sentido cuando la demanda es escasa en comparación con los recursos disponibles. Sin embargo, cuando es fuerte, es esencial establecer un sistema de asignación de recursos para limitar el acceso y promover el desarrollo sostenible. Si no existe dicho sistema, la competencia se traduce en una mentalidad de "arrebatiña" que lleva al agotamiento de los recursos y a conflictos sociales.
Por otra parte, la utilización de los recursos costeros que optimiza los beneficios para el conjunto de la sociedad se opone con frecuencia a la que ofrece el máximo rendimiento a los propietarios de los terrenos. Los conflictos radican en que muchos de los bienes y servicios derivados de los recursos costeros no redundan directamente en provecho del propietario. Así, un humedal de manglares puede producir beneficios económicos más elevados para la sociedad si se conserva como hábitat y zona de reproducción para la pesca, mientras que su explotación para la producción de carbón y para la acuicultura puede ser más rentable para el propietario.
Un conocimiento insuficiente de los mecanismos propios de las zonas costeras se traduce a menudo en enfoques sectoriales de la ordenación que frecuentemente son miopes. Cuando se fragmenta o sectorializa la jurisdicción sobre los recursos costeros, aparecen a menudo utilizaciones incompatibles e incluso irreconciliables. Así, la construcción de fábricas u hoteles en la costa misma puede excluir cualquier posibilidad de pesca o cualquier otra actividad que dependa del mar, deteriorando o destruyendo las zonas de reproducción o contaminando las zonas de pesca costera.
La solución de estos problemas exige que se armonicen los intereses de los distintos usuarios de la zona costera. La integración de recursos y utilizaciones requiere además la modificación de las actividades, con objeto de garantizar que los recursos costeros respondan lo mejor posible a las necesidades de la sociedad.
PRINCIPIOS del DESARROLLO SOSTENIBLE de las ZONAS COSTERAS
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Debido a la complejidad de la actividad humana, de los sistemas naturales y del régimen de propiedad de la zona costera, es indispensable un plan de ordenación integrada para asignar eficazmente los recursos costeros y minimizar el deterioro del medio ambiente. Es menester escoger entre utilizaciones competitivas y fijar límites a la explotación de los recursos, si se quiere la escalada de los conflictos y el deterioro de los recursos.
La planificiación de una utilización duradera de los recursos se funda en la definición de las prioridades, su traducción en términos de voluntad política y, por último, la determinación de objetivos. Un plan de gestión define las etapas necesaria para lograr esos objetivos, designa las entidades responsables de cada etapa y fija un calendario de actividades y evaluación.
No existe una sola forma correcta de administrar las zonas costeras, pero hay algunas líneas de acción comunes a todos los planes de ordenación integrada de éstas.
Las etapas esenciales de ordenación del litoral y de la adopción de decisiones en general son las siguientes:
Para ordenar eficazmente las zonas costeras, los planificadores deberan comprender la manera en que el medio natural y las actividades humanas se imbrican para formar un sistema. Entre los aspectos esenciales del sistema figuran los procesos ambientales que crean los ecosistemas costeros y mantienen su salubridad y su productividad; el funcionamiento de esos sitemas; la circulación de los recursos que generan; la utilización potencial de esos recursos para lograr los objetivos de desarrollo social y económico; y el tipo y magnitud de los conflictos actuales y futuros relativos a la explotación de los recursos en un contexto social, económico y político que evoluciona continuamente.
Cada uno de estos factores está sometido a una fuerte influencia de las actividades que se realizan en la zona costera y en el exterior. Por esta razón la solución de los conflictos vinculados a la explotación de los recursos costeros exige una visión de conjunto de los procesos ambientales y la interacción de las distintas actividades humanas. Por lo tanto, sería inadecuado dar una definición estrecha de la zona costera, con fronteras rígidas.
INFORMACIÓN NECESARIA para la ORDENACIÓN de las ZONAS COSTERAS Biológica Física Socioeconómica Jurídica e
Institucional |
El acopio y análisis sistemáticos de los datos facilitan al administrador de los recursos la información indispensable, en particular, las indicaciones numéricas sobre la situación actual, la determinación de la información que falta y proyección de las tendencias futuras (por ejemplo, aumento de la población, elevación del nivel del mar). La vigilancia de rutina también suministra a los administradores información del retorno que permite evaluar y afinar las medidas adoptadas. Por último, la recogida y análisis de los datos deberían permitir determinar la capacidad de carga del sistema, es decir, los límites de su utilización sostenible, y prever los efectos de las modificaciones del sistema.
Las observaciones sistemáticas del océano, entre ellas las relativas a las zonas costeras, aportan los conocimientos y la capacidad de previsión necesarios para ordenar más eficazmente el litoral. El Sistema mundial de Observación de Océanos (GOOS), establecido por la Comisión oceano gráfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO en colaboración con la Organización Meteorológia Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Conejo Internacional de Uniones Científicas, constituye un marco de cooperación internacional en este campo.
Recogida de datos: Si bien es preferible disponer de información detallada que sirva de base a las decisiones relativas a la gestión, los administradores de la mayoría de las regiones costeras no pueden permitirse diferir la acción por falta de una base de datos perfeccionada. Por el contrario, deberán tratar de elaborar planes eficaces de ordenación fundados, en gran parte, en los datos disponibles. La información proveniente de la teledetección o de la aerofotografía es con frecuencia de gran valor en las primeras fases de la planificación, sobre todo cuando los datos existentes son poco numerosos y los recursos humanos y financieros limitados. A la larga, los administradores podran establecer un sistema más moderno de recogida de datos con objeto de mejorar su comprensión de los sistemas costeros.
Gestión de datos: Debido a la gran diversidad de la información últil para la gestión de los recursos de la zona costera y al gran número de posibles usuarios de esos datos, el problema de la gestión de datos deberá tomarse en consideración desde las primeras fases del proceso de planificación. Establecer un banco centralizado de datos es un medio común para lograr la coherencia de los datos y su accesibilidad.
Análisis de datos: Los calcos son útiles para reagrupar y analizar los distintos tipos de información espacial. La cartografia de las zonas ecológicas que producen bienes y servicios públicos esenciales (por ejemplo, zonas de reproducción) y la de regiones de explotación intensa de la zona costera y de presiones importantes en el medio ambiente, permite descubrir los conflictos que produce o puede producir la explotación de los recursos. Los sistemas de información geográfica (SIG) constituyen un método muy flexible de manipulación de datos espaciales, aunque la formación inicial del personal y las fases de entrada de datos pueden ser largas y no deben subestimarse.
La evaluación económica y ambiental son técnicas complementarias para la ordenación de las regiones costeras. La primera sirve para determinar y comparar el valor de los bienes y servicios que facilitan los ecosistemas costeros. La segunda puede servir para determinar las actividades de desarrollo tienen repercusiones negativas en los ecosistemas costeros y en esos bienes y servicios.
INCENTIVOS y OPCIONES Los siguientes incentivos pueden ser instrumentos eficaces de ordenación, sobre todo cuando no hay vigilancia ni forma de hacer aplicar la reglamentación:
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Se calcula que 210.500 hectáreas de manglares - cerca del 44% de la zona de manglares de Filipinas - se convirtieron entre 1918 y 1988 en estanques para cría de chanos. Frente a una mayor conciencia del valor de los manglares y a las inquietudes cada vez mayores en relación con el ritmo de su desaparición, el Gobierno trató de minimizar su desparición:
La ordenación ha tropezado con dificultades tales como las siguientes: base de datos incomplete; falta de personal cualificado, (en particular, agentes forestales que se ocupen de la reforestación) en las regiones y provincias; falta de coordinación entre las administraciones involucradas en la reglamentación de la ordenación de las zonas costeras; incoherencia del reglamento aplicable a la ocupación de los suelos; y poca sensibilización del público. Fuente: Director, International Centre for Living Aquatic Resources Management (Centro Internacional para la Ordenación de los Recursos Acuáticos Biológicos), Filipinas, 1993, comm. pers., Siddal, Atchue y Murray, 1985, en Coastal Resources Development Case Studies (ed. Clark) |
ENFOQUES a GRAN ESCALA y de OBJETIVO ESPECÍFICO
Para atenuar las presiones que se ejercen en la zona costera se necesita una combinación de enfoques a gran escale y objetivo específico.
Un enfoque a gran escala entreña la elaboración de una legislación, una reglamentación y medidas financieras incitativas o disuasivas aplicables a la totalidad de la zona costera. Estos modos de ordenación deberan estar bien integrados con los de las regiones marinas y terrestres (por ejemplo, ordenación de las vertientes del interior). A este respecto es importante aplicar los acuerdos regionales e internacionales en vigor, así, como armonizar a escala transnacional todas las nuevas políticas que puedan repercutir en los recursos compartidos por varios Estados costeros. El estudio de las formas tradicionales de gestión de los sistemas costeros puede sugerir numerosas ideas. Las zonas costeras exigen además planes de ordenación de objetivo específicos, aplicables localmente y definidos en función de los parámetros naturales, socioeconómicos y políticos propios de un sitio determinado. Estos enfoques comprenden la demarcación de zonas protegidas y la restauración de ecosistemas muy degrados.
La protección de las zonas especialmente productivas, vulnerables o de paisajes, es un elemento esencial de la mayoria de los programas de gestión. Su conservación es una inversión para la preservación de la integridad ecológica y, por consiguiente, del potencial económico global del litoral.
Independientemente de su valor intrínseco para el mantenimiento de hábitats fundamentales y de la diversidad de especies, las zonas protegidas desempeñan un invalorable papel de apoyo a la pesca, mantenimiento de la calidad del agua y protección contra las inundaciones y la erosión, y a menudo contribuyen en gran medida al turismo y a las actividades de ocio. Las zonas costeras y marinas protegidas ofrecen con frecuencia buenas posibilidades de comprobar la validez de diferentes regímenes de ordenación del litoral, facilitando ideas que pueden aplicarse a conjuntos costeros y marinos más vastos y más complejos.
Dada la alta densidad de población de la mayoría de las regiones litorales, es sumamente dificil establecer zonas costeras protegidas. En general, las zonas marinas protegidas deberían comprender ecosistemas tanto terrestres como marinos para garantizar la integridad de las especies, los hábitat y los procesos de las zonas costeras.
La compra de tierras por parte de organizaciones no gubernamentales es un medio, independiente de la ley, para establecer zonas protegidas. Así en Gran Bretaña, El National Trust posee y administra más de 650 km de costas que se cuentan entre las más hermosas y más preciadas. Cuando son insuficicentes los recursos asignados a la conservación, se han imaginado diversas fórmulas para recaudar fondos, por ejemplo, intercambio de deuda por naturaleza e impuestos a los ingresos generados por el turismo y a las transacciones inmobiliarias.
Establecer una base jurídica coherente para la ordenación de la zona costera puede ser sumamente dificil. En la mayoría de los paises, todo tipo de institución local, regional y nacional tiene responsabilidades administrativas en esa zona. Con mucha frecuencia sus respectivos mandatos se superponen o contradicen.
La legislación específica del litoral varía mucho de un país a otro. Algunos, como los Estados Unidos, han promulgado leyes específicamente destinada a la ordenación del litoral. En otros se aborda esta cuestión en virtud de las leyes relativas a la protección del medio ambiente o a la gestión de los recursos hídricos (en los Países Bajos, por ejemplo). Numerosos países no tienen ninguna legislación nacional aplicable a la ordenación de la zona costera. También varía el nivel en que se ejerce la jurisdicción; por ejemplo, en los Países Bajos, donde la ordenación del litoral es una cuestión de supervivencia, la administración central ejerce un gran control. Otros paises (por ejemplo Australia) delegan a los Estados o a las regiones la responsabilidad de la ordenación de la zona costera.
Cualquiera que sea el enfoque, un buen programa de gestión de las zonas costeras exige que se legisle sobre ciertos puntos fundamentales entre los cuales figuran una definición precisa de los derechos de propiedad, por una parte, y de los derechos de explotación, por la otra; la designación de una institución piloto para la ordenación de la zona costera y la definición de responsabilidades, así como la determinación de normas mínimas (por ejemplo, concentración admisible de contaminantes).
LEGISLACIÓN APLICABLE a la ORDENACIÓN de la ZONA COSTERA Desde que fuera promulgada por el Gobierno de Estados Unidos en 1972, la Ley relativa a la Ordenación de las Zonas Costeras (Coastal Zone Management Act (CZMA)) ha contribuido a iniciar y facilitar la ordenación de las zonas a nivel de Estado. Este programa voluntario, basado en directrices generales y en un enfoque flexible, facilita la gestión suministrando fondos para la planificación y ejecución a nivel de Estado, y la revisión y aprobación federal de los programas de los Estados, así como prestando apoyo técnico y servicios de coordinación. Los 35 Estados costeros han participado en el programa, y 29 de ellos se dotaron de planes aprobados a nivel federal desde comienzos de 1993. Se establecieron dos nuevos programas en virtud de las modificaciones de la CZMA en 1990. El programa de mejora de las zonas costeras alienta a los Estados a elaborar nuevos métodos en los ocho campos que corresponden a prioridades nacionales: protección de los humedales, mitigación de los riesgos a que está expuesto el litoral, acceso público al litoral, control de las repercusiones acumulativas y secundarias del desarrollo, reducción de los desechos marinos, gestión de los recursos oceánicos, gestión de zonas especiales y medi das destinadas a facilitar la explotación de energía costera y la construcción de instalaciones públicas. El programa de lucha contra la contaminación del litoral, proveniente de fuentes difusas (Coastal Nonpoint Pollution Control Program), exige que los Estados costeros que tienen programas de ordenación de la zona costera aprobados a nivel federal tomen medidas contra la contaminación imputable a fuentes difusas como la agricultura, los puertos de navegación de recreo y las escorrentías urbanas. El programa nacional de estuarios (National Estuary Program), establecido en 1987 en virtud de la Ley relativa al agua limpia (Clean Water Act), complementa la CZMA. Este programa ha dado un fuerte impulso y apoyo a la ordenación de algunos grandes estuarios amenazados por la degradación de la calidad del agua y los recursos biológicos. Hasta la fecha se ha extendido a 17 estuarios, muchos de los cuales son comunes a dos o más Estados. El objetivo de este programa es elaborar planes de ordenación, ejecución y vigilancia para cada estuario, basados en un adecuado conocimiento del sistema y de las dificultades Fuente: V. Allin, Chief, Policy Coordination Division, US National Oceanic and Atmospheric Administration, comm. per., 1993 |
La reglamentación sirve para fijar límites a los distintos tipos de actividades realizadas en la zona costera y a su intensidad. En general, algunas actividades están estríctamente prohibidas (por ejemplo, vertido de residuos tóxicos, pesca con explosivos, destrucción de humedales), mientras que otras se controlan mediante permisos y licencias. La reglamentación forma la base de un gran número de programas de gestión que han tenido éxito. Sin embargo, su eficacia depende en gran parte de la vigilancia, las sanciones (multas, supresión del permiso, confiscación del equipo y encarcelamiento), así como de la adhesión y el apoyo del público en general.
La zonificación es una poderosa técnica de reglamentación que se utiliza para delimitar las zonas terrestres y acuáticas reservadas específicamente a usos determinados, (por ejemplo, ordenación de zonas residenciales, comercio, agricultura, acuicultura, conservación) y para aplicar en esas zonas las políticas pertinentes. Así, en las zonas costeras expuestas a inundaciones pueden imponerse normas rigurosas de construcción y en un litoral afectado por la erosión se puede exigir que los edificios se construyan en retranqueo. La zonificación puede representar una valiosa técnica para orientar el crecimiento en el futuro. Sin embargo, en zonas que ya están muy desarrolladas, su utilidad es limitada y puede tener un efecto secundario contraproducente alentando una ordenación inadecuada, por cuanto los propietarios podrían apresurarse a extender sus bienes antes de que entren en vigor nuevas restricciones.
Tener una institución encargada de ejecutar el plan de ordenación de la zona costera es una condición esencial de su eficacia. Esa institución esencial de su eficacia. Esa institución puede tener distintas responsabilidades, entre otras planificar y coordinar, fijar normas, elaborar el reglamento, otorgar permisos y licencias, supervisar y adoptar medidas de carácter coercitivo. Estas funciones pueden confiarse únicamente a una administración central o compartirse entre ésta y las colectividades locales. Para que funcionen bien, los servicios administrativos deberán tener personal calificado y recursos financieros suficientes. Cuando se comparte la responsabilidad de la gestión de los recursos costeros, será preciso establecer un consejo de coordinación compuesto de representantes de los diferentes servicios, como es el caso en Filipinas.
PRIORIDADES INTERNACIONALES El Programa 21, el Programa de Acción de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992), presenta las siguientes prioridades para la ordenación de la zona costera:
Fuente: Programa 21, Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Rio de Janeiro, 3 al 14 Junio de 1992. |
El MAR de WADDEN: ORDENACIÓN TRANSFRONTERIZA del LITORAL Compartido por Dinamarca, Alemania y los Países Bajos, el Mar de Wadden es un sistema marino de humedales situado en el sureste del Mar del Norte. Es la zona intermareal más grande del mundo, la principal área de reproducción de numerosas especies de peces capturados en el Mar del Norte y el sitio de vastos yacimientos de petróleo gas. Situado en la periferia de una de las zonas más desarrolladas y pobladas de Europa, el Mar está sometido a distintas amenazas provenientes de la región y del exterior. Los tres Estados interesados colaboran desde los años 70 para elaborar una estrategia de gestión integrada y planes detallados de aplicación. Las principales etapas han sido las siguientes:
Se está creando una reserva trinacional de biosfera para el Mar de Wadden, tomando como base las cuatro reservas de biofera establecidas en Alemania y los Países Bajos. En 1994 expirará la moratoria de diez años relativa a la explotación de petróleo y gas y los responsables deberán adoptar difíciles decisiones sobre la mejor forma de aprovechar los recursos de la región. Fuente: Sixth Trilateral Governmental Conference on the Protection of the Wadden Sea - Ministerial Declaration, 1992; J. Enemark, 1993, The Dutch-German-Danish Wadden Sea: A case study of international co-operation based on the principle of wise use, Secretaria Común del Mar de Wadden, Wilhelmshaven, 1993. |
Los medios de disminuir las mareas negras y sus consecuencias son, entre otros, los siguientes: prevención, preparativos (por ejemplo evaluación de riesgos y planes de urgencia) y tecnología (barreras, sistemas de recuperación, tratamiento químico y biológico). Para obtener los resultados esperados se precisa de personal calificado y muy móvil.
Para minimizar los efectos negativos de los riesgos naturales como las tempestades costeras y los maremotos pueden aplicarse tres grandes métodos. En primer lugar, evitar la multiplicación de victimas y la destrucción, controlando debidamente la explotación de las zonas expuestas a inundaciones (por ejemplo, limitación de nuevos edificios en la zonas de alto riesgo, construcciones retranqueadas respecto de la línea costera, especificaciones de construcción). En segundo lugar, instalar sistemas de prevención y alerta, elaborar planes de evacuación y preparar abrigos resistentes a las tempestades. En tercer lugar, fortificar el litoral construyendo estructuras. Este método, del cual son ejemplos el Plan Delta de los Paises Bajos, la barrera fluvial del Támesis y las barreras japonesas contra los tsunamis, puede resultar muy eficaz para proteger los seres humanos y los bienes, pero generalmente es elevado su costo financiero.
| ELEMENTOS de ORDENACIÓN de las ZONAS COSTERAS | |
| ACCIÓN | FINALIDAD |
| Tratados y convencios | Mecanismo internacional/regional para tratar cuestiones que superan las fronteras nacionales. |
Legislación
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Definir una base jurídica para la ordenación de las zonas costeras, en particular humedales, la calidad del agua, la utilicación de los recursos, etc. |
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Definir un mandato jurídico para la planificación. |
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Dar la condición de reserva a zonas de importancia crucial para asegurar una protección permanente. |
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Determinar las instituciones encargadas de la planificación y ejecución de la ordenación de las zonas costeras y delegarles poderes. |
Reglamentación
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Prohibir o limitar la destrucción o mofificación de humedales, manglares, dunas playas, arrecifes coralinos, etc. |
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Fijar a la captura total, una talla y un peso mínimo, periodos de veda: proscribir las formas nocivas de pesca. |
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Reglamentar las actividades relacionadas con la acuicultura, que puedan perjudicar el medio ambiente. |
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Fijar normas de calidad del agua, limitar o prohibir los residuos; definir normas para las actividades de dragado. |
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Prohibir/limitar la construcción en las zonas inundables; establecer códigos de construcción en las zonas expuestas a inundaciones. |
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Fijar líneas para la construcción en la ribera; reglamentar las estructuras de protección del litoral; prohibir o limitar la extracción de arena en playas, dunas, arrecifes coralinos, etc. |
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Evaluar las posibles repercusiones de los grandes proyectos en los recursos costeros. |
Enfoques de carácter
no reglamentario
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Guardar los hábitats esenciales para la conservación. |
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Restaurar los humedales deteriorados, gracias a nuevas plantaciones, etc. |
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Proteger las zonas expuestas e inundaciones, construyendo diques y barreras y rehabilitando las barreras naturales. |
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Mejorar la calidad de vida, reducir la contaminación causada por aguas residuales y escorrentías urbanas. |
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Reducir la competición para explotar recursos limitados, alentar la utilización sostenible. |
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Aumentar las posibilidades de las personas mancomunando los recursos. |
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Aumentar el rendimiento de la acuicultura utilizando mejores métodos que no deterioren el ecosistema natural. |
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Precisar las medidas que se tomarán para proteger los recursos costeros en caso de urgencia. |
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Reducir algunos de los efectos destructores de las tempestades costeras. |
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Incrementar la eficacia del personal. |
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Informar al público y hacerlo participar. |
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Enriquecer la base de datos y determinar las tendencias a largo plazo. |
| DIRECCIONES ÚTILES | ||
| UNESCO Unidad para las regiones costeras y las islas pequeñas (CSI) 1 rue Miollis 75732 Paris Cedex 15, Francia Fax: +33-1 4568 5808 E-mail: csi@unesco.org Website: http://www.unesco.org/csi |
Consejo
Científico Internacional para el Desarrollo de la Islas
(INSULA) c/o UNESCO, Programa sobre El Hombre y la Biosfera (MAB) 1 rue Miollis 75732 Paris Cedex 15, Francia Tel: (33 1) 4568 2565 Fax: (33 1) 4065 9897 |
Programa de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) Centro de Actividad del Programa para los Océanos y las Zonas Costeras (OCA/PAC) PO Box 30552 Nairobi, Kenya Tel: (254 2) 52 06 00 Fax: (254 2) 23 01 27 |
| Secretaría
de la Comunidad Caribeña (CARICOMP) Bank of Guyana Building PO Box 10827 Georgetown, Guyana Tel.: (592 2) 69281-9 Fax: (592 2) 57341 |
International
Society for Mangrove Ecosystems (ISME) Secretariat c/o College of Agriculture University of the Ryukyus 1 Senbaru, Nishihara Okinawa 903-01, Japón Tel: (81 98) 895 6601 Fax: (81 98) 895 6602 |
Banco Mundial Departamento de Medio Ambiente 1818 H Street, N.W., Rm 55121 Washington DC 20433 Estados Unidos de América Tel: (1 202) 458 2715 Fax: (1 202) 477 0568 |
| Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) Departamento de Pesca Via delle Terme di Caracalla 00100 Rome, Italia Tel: (39 6) 57971 Fax: (39 6) 5797 3152 |
Alianza
Mundial para la Naturaleza (IUCN) Programa de Zonas Marinas y Costeras Rue Mauverney 28 CH-1 196 Gland, Suiza Tel: (41 22) 999 0277 Fax:(41 22) 999 0025 |
University of
Newcastle Centre for Tropical Coastal Management Studies Department of Marine Sciences and Coastal Management Newcastle upon Tyne NE1 7RU Reino Unido Tel.: (44 91) 222 6659 Fax: (44 91) 222 7891 |
| International
Centre for Living Aquatic Resources Management (ICLARM) MC PO Box 2631 Makati Metro Manila 0718, Filipinas Tel.: (63 2) 818 0466 Fax: (63 2) 816 3183 |
South Pacific
Regional Environment Programme (SPREP) PO Box 240 Apia, Samoa Occidental Tel:(685)21929 Fax:(685) 20231 |
University of
Rhode Island Coastal Resources Center Narragansett, RI 02882, Estados Unidos de América Tel.: (1 401) 792 6224 Fax: (1 401) 789 4670 |
| OTRAS LECTURAS | ||
| I. Baker and P. Kaeoniam (eds.), Manual of Coastal Development Planning and Management for Thailand, TISTR, Bangkok, 1986. | S. Gubbay, Coastal and Sea Use Management, Marine Conservation Society/Fondo Mundial para la Naturaleza, 1989. | J. MacCinnon y col., Manejo de Areas Protegidas en los Trópicos, UICN/PNUMA, Gland y Cambridge, 1986. |
| R.W.G. Carter, Coastal Environments, Academic Press, Londres, 1988. | L.S. Hamilton and S.C. Snedaker (eds.), Handbook for Mangrove Area Management, PNUMA y East-West Center, 1984. | NAGA - The ICLARM Quarterly, Manila. |
| B. Cicin-Sain and R. W. Knecht (eds.), Ocean and Coastal Management, Elsevier Applied Science, Belfast, bimensual. | Intercoast Network International Newsletter of Coastal Management, University of Rhode Island, Coastal Resources Center, Narragansett, RI. | R.V. Salm and J.R. Clark, Marine and Coastal Protected Areas: A Guide for Planners and Managers, UICN, Gland, 1984. |
| R. Clark
(ed.), Coastal Resources Management: Development Case
Studies, Research Planning Institute, Columbia, Carolina del Sur, 1985. |
R.A. Kenchington, Managing Marine Environments, Taylor and Francis, Nueva York, 1990. | UNESCO, Boletín Internacional de Ciencias del Mar, UNESCO, París, trimestral. |
| J.R. Clark, Integrated Management of Coastal Zones. FAO Fish. Tech. Paper N° 327, FAO, Roma, 1992. | A. Kenchington and B.E.T. Hudson (eds.) , Coral Reef Management Handbook, UNESCO-ROSTSEA, Jakarta, 1988 (2a ed). | |
| D. Elder and J. Pernetta, Oceans: A Mitchell Beaxley World Conservation Union Atlas, Mitchell Beazley/IUCN, Londres, 1991. | G.A. Knox and T. Miyabara, Costal Zone Resource Development and Conservation in Southeast Asia with special reference to Indonesia, UNESCO-ROSTSEA, Jakarta, 1984. | |
La ZONA COSTERA
Los beneficios que proporcionan los sistemas costeros en forma de pesca, transporte, protección natural contra las inundaciones y la erosión y otros bienes y servicios gratuitos han facilitado la vida de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, como consecuencia de la población excesiva, la pobreza y una utilización no sostenible de los recursos del litoral, el "capital" de numerosas zonas costeras y marinas del mundo se ha deteriorado considerablemente y está amenazado además por el peligro de una elevación del nivel del mar y otros posibles efectos del recalentamiento de la tierra.
Pese a una degradación bastante generalizada del litoral, aún es posible llegar a un desarrollo sostenible y remediar los graves daños sufridos por el entorno en ciertas zonas. No obstante, para ello es indispensable que no sólo los Gobiernos sino también todos los usuarios y beneficiarios de los recursos costeros se comprometan sinceramente a administrarlos con propiedad. Arbitrar los conflictos que se produzcan en el litoral exigirá medidas más integradas, más adaptables, más previsoras y más orientadas hacia los distintos sistemas, a diferencia de los enfoques sectoriales empleados ordinariamente.
Para mitigar las presiones que se ejercen sobre el litoral, es menester combinar los enfoques generales de la gestión con los de objetivo específico. Es importante definir políticas nacionales y regionales de amplio alcance sobre los recursos y su utilización, que abarquen las disposiciones legislativas en materia de medio ambiente y medidas financieramente incitativas y disuasivas aplicables de modo específico al litoral y a la zona económica exclusiva (ZEE). Tal vez convenga además modificar las políticas relativas a la población humana.
Por otra parte, cada zona costera exige métodos de gestión más específicos, concebidos en función de las características locales, tanto naturales como socioeconómicas y políticas. Tales métodos especícos comprenden los planes operativos destinados a estimular las formas sostenibles de gestión de actividades múltiples, la mejora de la infraestructura, la demarcación de zonas protegidas y la restauración de los ecosistemas gravemente deteriorados.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) ha contribuido a afianzar aún más el consenso respecto de la necesidad de un desarrollo ecológicamente sostenible. El Capítulo 17 del Programa 21 Plan de Acción de la CNUMAD recalca la necesidad de una gestión integrada y un desarrollo sostenible de la zona costera y define objetivos precisos, actividades de gestión y medios de ejecución. El reconocimiento de la importancia de comprender y administrar los sistemas costeros es sin duda un hito fundamental. Como parte del seguimiento de la CNUMAD se han previsto grandes conferencias internacionales sobre la ordenación del litoral y sobre la contaminación del mar, así como nuevas iniciativas de financiación destinadas a facilitar la ordenación integrada de la zona costera en los planos nacional y regional.