Meio ambiente y desarrollo
en regiones costeras e islas pequeñas
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CONFLUENCIA DE TODAS LAS CORRIENTES

Trabajando en la intersección de las ciencias naturales, las ciencias sociales y la cultura, entre expertos y poblaciones locales, se podrá ayudar a las ciudades costeras a recuperar un equilibrio sostenible.

La complejidad es lo que parece caracterizar a las regiones costeras y a las islas pequeñas, dada la gran intrincación de las fuerzas que actúan en ellas. Las costas, mosaicos humanos, albergan, en una franja de 60 km. desde el mar, al 60% de la población mundial. Este porcentaje pasará a ser del 75% en el año 2005, como consecuencia de la demografía, la migración y la urbanización. De las 23 megápolis de más de 2,5 millones de habitantes, 16 se encuentran en el litoral, así como una gran parte de los ecosistemas más diversos y productivos, cruciales para la seguridad alimentaria mundial.

"Todo está imbricado, resume Alice Auréli, de la División de Ciencias del Agua: problemas aparentemente distintos, como la gestión y la contaminación del agua, la pesca, la erosión litoral, el turismo, la conservación del hilvanado antiguo, de la artesanía local, etc". Por ejemplo: si se vierten desperdicios y aguas residuales al mar, los peces se mueren. Al disminuir su cantidad, los pescadores recurren a métodos más agresivos, como la pesca con dinamita, destruyendo los arrecifes de coral y su capacidad de absorción de la energía de las olas. Éstas llegan directamente a las playas, que erosionan. El hábitat tradicional y los hoteles costeros se deterioran. La ciudad pierde su capacidad de atracción turística y, por ende, sus recursos. Tiene aún menos medios para invertir en el tratamiento de los desperdicios y de las aguas residuales...

Es evidente: problemas tan entremezclados no pueden requerir soluciones aisladas ni puramente técnicas. Es necesario que expertos y especialistas de todas las disciplinas -hidrólogos, ecólogos, sociólogos, arquitectos, etc.- aprendan a hacer lo que menos saben: colaborar entre sí.

"No es costumbre, ni en las organizaciones internacionales, ni en las universidades, trabajar en la interconexión entre ciencias naturales, ciencias sociales y cultura", admite Dirk Troost, que coordina la iniciativa Medio Ambiente y Desarrollo de las Zonas Costeras y de las Islas Pequeñas (CSI). "Es la parte más delicada del trabajo, dado el compartimentado de las disciplinas en sus métodos, sus lenguajes, su proyección en cuanto a la ayuda a la decisión, añade la universitaria francesa Maryvonne Bodiguel. Pero el esfuerzo parece obligatorio y es una labor necesaria".

Esto es una realidad en la UNESCO, que desde 1996 desarrolla una "gestión integrada de las costas". "La noción de saber científico es, ante todo, una construcción occidental, explica Kenneth Ruddle, catedrático de la Universidad Kuansei Gakuin de Japón. Se basa en una división estricta entre las disciplinas, por oposición a las otras grandes tradiciones, basadas en una visión global". Según el, hay que abrirse a la experiencia de la población local para recuperar esa visión. "En las sociedades del mar, por ejemplo, existe una mezcla de conocimientos empíricos sobre las costumbres de los peces, su entorno físico y su hábitat, y de conocimientos sobre las interacciones entre los distintos componentes de los ecosistemas..., para garantizar la regularidad de las capturas y, a menudo, la perduración de los recursos".

Este enfoque "integrado" se articulará alrededor de cuatro ejes de trabajo: la gestión del agua dulce, el apoyo a las comunidades dependientes de la conservación de la biodiversidad, la migración hacia las ciudades y el medio ambiente, y las repercusiones sociales de la erosión costera y del aumento del nivel del mar. En 1998- 1999, un presupuesto de 1,75 millones de dólares financiará proyectos y actividades de formación, y sobre todo, la creación de una red de investigadores, usuarios, responsables políticos y proveedores de fondos.

PRUEBA DE FUEGO

Después de una fase de reflexión y de consulta, el próximo bienio será una especie de prueba de fuego para la CSI, si bien "habrá que esperar tres o cuatro años para tener resultados de verdad", explica Troost. Se trata de demostrar la viabilidad del concepto, gracias a una serie de proyectos pilotos, con el fin de ampliar el círculo de colaboradores.

En Esauira parece que la cosa funciona. La medina de esta ciudad de 80.000 habitantes, el tercer puerto pesquero de Marruecos, está amenazada. La presión sobre el agua -sobreexplotación y contaminación, la intrusión de agua salada en la capa freática, la erosión de las costas, lo obsoleto de las infraestructuras, se combinan para acelerar la degradación del medio urbano. "Es casi un ejemplo de manual, en el que ponemos a prueba el enfoque participativo y multisectorial, así como la colaboración entre municipios del Norte y del Sur, basada en vínculos culturales existentes, explica Auréli. Después de la petición de intervención de la UNESCO del alcalde de Esauira, nos dirigimos a Saint-Malo (Francia), ya que ambas ciudades se parecen. La primera fue construida por un alumno de Vauban, el arquitecto de la segunda. Tienen los mismos problemas de erosión de la muralla, de presión turística sobre el agua... Las municipalidades ya no pueden seguir esperando algo de los Estados; deben encontrar una fuerza propia. El objetivo de la UNESCO no es hacer de mamá que gestiona la casa y dice lo que hay que hacer. Servimos de correa de transmisión".
El antiguo mogador (Esauira): un ejemplo de manual

Sophie Boukhari

UNESCO FUENTES REUNIR N° 93 Septiembre 1997

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